Una historia compartida entre dos países
En la Estancia de Belén, fundada por la Compañía de Jesús en 1741, funcionó un establecimiento jesuítico en el actual territorio uruguayo. Allí se desarrolló un importante centro productivo agrícola, ganadero e industrial, integrado al sistema de las misiones guaraníes. Su producción incluía cal, ladrillos, tejas y textiles.
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Su ubicación estratégica la convirtió en un punto clave entre el Río de la Plata y las regiones del norte. Primero se llamó "Calera de las Vacas" y luego "Calera de las Huérfanas".
Tras la expulsión de los jesuitas en 1767, este establecimiento pasó a depender del Colegio de Niñas Huérfanas de Buenos Aires.
Entre 1770 y 1774 fue administrado por Juan de San Martín, padre del Libertador José de San Martín. Allí residió primero siendo soltero y luego junto a su esposa, Gregoria Matorras, con quien formó su familia y tuvo dos hijos varones y una hija. De este modo, el lugar se convirtió en una memoria compartida entre Uruguay y Argentina.
Posteriormente, el virrey Vértiz lo destinó a la administración de Yapeyú, donde nacería José de San Martín. Antes de llegar a ese destino, la familia de Juan de San Martín pasó por San Antonio de la Concordia para sortear los escollos de Salto Grande, cambiar de embarcación y continuar viaje hacia Yapeyú.
Actualmente, la Calera de las Huérfanas ha sido puesta en valor gracias al trabajo conjunto del Ministerio de Educación y Cultura, el Ministerio de Patrimonio, el Ministerio de Turismo de la Nación, la Intendencia de Canelones y la Intendencia de Colonia. Entre todos han realizado una importante inversión pensando en el futuro, a 285 años del camino de los jesuitas.
Este sitio es considerado una de las puertas de entrada de los jesuitas a América del Sur. Constituye un eje de integración turística del Mercosur entre Uruguay y Argentina, especialmente por su vínculo directo con la familia del Libertador. Es además un legado jesuítico, indígena y afrodescendiente que forma parte del itinerario histórico de la Calera de las Huérfanas, otorgándole una enorme relevancia patrimonial.
La Sonata Claro de Luna
"La música, con Beethoven, deja de ser ciencia para transformarse en conciencia. Es un lírico que nos canta su propio drama. Su música es su voz", según Manuel Roland.
Ludwig van Beethoven fue un hombre tan singular, complejo y personal que todo lo que hacía se convertía en leyenda o en anécdota. Conocemos su progresiva sordera, que lo fue alejando de la compañía de otras personas.
Se cuenta que, antes de quedar completamente sordo, una tarde paseaba por un barrio de Viena cuando escuchó, desde una ventana abierta, que alguien interpretaba una de sus sonatas. También oyó una voz que decía: "¡Ay, si pudiera escuchar esta obra tocada por un verdadero artista!".
Beethoven pidió permiso para entrar en la casa y solicitó a la joven que le prestara la partitura. Ella respondió:
—No, yo la toco de memoria.
Entonces comprendió que estaba ante una joven ciega. Beethoven se sentó al piano y la interpretó para ella y su familia. No reveló su identidad y luego se retiró con toda sencillez.
Era una hermosa noche de verano, iluminada por una luna plateada entre los árboles. Inspirado por aquella escena, compuso su célebre "Claro de Luna", pensando que esa música permitiría a la joven sentir, a través de los sonidos, las emociones que él deseaba transmitir (según relata Kurt Pahlen).
Realmente es admirable todo lo que la música puede hacer para ayudar al ser humano, tanto física como espiritualmente.
Corpus Christi
Para finalizar, recordemos que este domingo se celebra Corpus Christi, una festividad cristiana de gran importancia que se conmemora en todo el mundo con profundo recogimiento. En muchas ciudades se realizan procesiones por las calles, durante las cuales se lleva la custodia con la hostia consagrada, no como un símbolo, sino como la presencia real de Cristo según la fe católica.
En Toledo, España, se mantiene una tradición de origen medieval conocida como los "toldos del Corpus". Se colocan toldos en las calles, no para protegerse del sol, sino como una muestra de respeto y solemnidad ante el paso de la custodia. Estos toldos se transforman simbólicamente en "templos abiertos" y recuerdan además a los antiguos gremios textiles que dieron impulso a la ciudad toledana.
Y nosotros aquí, en Concordia, debemos darle toda la importancia que representa esta festividad religiosa universal.

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