REVOLUCION 4 DE JUNIO DE 1943. El espionaje alemán
Ese día era destituido el Dr. Ramón S. Castillo de la Presidencia de la Nación.
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Le había tocado asumir el cargo de presidente por el fallecimiento del Dr. Roberto M. Ortiz, en momentos en que el mundo estaba estremecido por el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.
Pero en esta oportunidad, era difícil mantener uno de los basamentos de la diplomacia argentina de mantener la neutralidad, como en la Primera Gran Guerra. Ahora en nuestro país, como en muchas otras partes, había neutrales, había pro Aliados y pro Italo Germanos.
Castillo pretendía ser neutral en un mundo convulsionado que exigía definiciones, debiendo soportar presiones de EEUU para que rompamos relaciones con Alemania. La neutralidad era cosa del pasado.
EL G O U
Por otra parte, tampoco los Jefes Militares compartían el criterio del presidente, y eran frecuentes las reuniones para tratar el tema que debía ser resuelto. A tal fin se creó una logia militar secreta, la que sería denominada GOU. (Grupo Oficiales Unidos) el día 10 de marzo de 1943 y que sería la inspiradora y organizadora del golpe de Estado del 4 de junio de 1943.
Potash Robert “El ejército y la política en la Argentina” Hyspamerica 1985 pág. 311 a 313.
No se puede entender la Revolución del 43 sin otorgar al GOU el papel principalísimo que tuvo esta logia militar y el gobierno posterior a la destitución del Dr. Ramón S. Castillo.
El GOU nace en una reunión realizada en el Hotel Conte. La presidían dos tenientes coroneles, Miguel A. Montes y Urbano de la Vega para tratar la situación mundial y las divisiones que reinaban en las filas castrenses. Al grupo inicial fue invitado el teniente coronel Juan Perón, luego de una conferencia secreta en la que mostro el rumbo que tomaban los acontecimientos mundiales, que Perón analizó prolijamente. La conferencia de Perón fue brillante y allí mismo se comienza a hablar de la toma del poder.
Gradualmente el GOU se fue nutriendo de nuevos integrantes formado en principio 19 miembros: Teniente coronel Domingo Mercante, Teniente coronel Severo Eizaguirre, Mayor Raúl O. Pizales, Mayor León Justo Bengoa, Cap. Francisco Filippi, Teniente Coronel Juan Carlos Montes, Teniente Coronel Julio A. Lagos, Mayor Mario Villagrán, Mayor Fernando González, Tte 1° Eduardo Arias Duval, Teniente coronel Agustín de la Vega, Teniente coronel Arturo Saavedra, Teniente coronel Bernardo Guillenteguy, Teniente coronel Héctor Ladvocat, Teniente coronel Bernardo Menéndez, Teniente coronel Urbano de la Vega Aguirre, Teniente coronel Enrique P. Gonzalez , Coronel Emilio Ramirez , Coronel Juan Perón
Otros Jefes Militares, como los generales Arturo Rawson, Edelmiro J. Farrell y Pedro Pablo Ramírez integraron el nuevo gobierno, aunque no eran miembros de la logia del GOU. En los primeros tres días asumió el general Arturo Rawson, quien sería remplazado rápidamente por el general Pedro Pablo Ramírez.
En el Ministerio de Guerra asumió el general Edelmiro Farrell quien nombró a su vez en un cargo al coronel Juan Perón.
LA SITUACIÓN COMIENZA A COMPLICARSE
En la reunión de consulta de los cancilleres americanos en 1942 en Río de Janeiro, convocada por los Estados Unidos en ocasión del ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor, donde la aspiración de la Casa Blanca era que todas las repúblicas americanas rompieran relaciones con Alemania, Italia y Japón. Rápidamente el Subsecretario de Estado Sumner Welles advirtió que, a pesar de las presiones, Argentina no lo haría, fue necesario cambiar entonces los términos de la declaración, para que el rompimiento fuera solo una recomendación a los cancilleres. Enrique Ruiz Guiñazú por Argentina y Juan Bautista Rossetti por Chile se apartaron de la recomendación y no rompieron relaciones con el Eje
Pero los Altos Mandos Militares advirtieron en cambio que Brasil apoyaría la posición de EEUU. Eso significaba el rápido apoyo militar en armamento moderno a Brasil. También eran muy conscientes de lo obsoleto de nuestro armamento y la necesidad de renovación, pero dada la situación mundial era una aspiración imposible. Además, Brasil con nuevo armamento y el apoyo norteamericano podía aventurarse a un ataque a nuestro territorio. Era entonces preciso que los mandos militares hicieran un viraje completo a la política de neutralidad. No obstante, esa convicción, las divisiones persistían.
“Todo el sistema defensivo del país era obsoleto y sin poder ser renovado por la guerra mundial en desarrollo. Sin pólvora, sin proyectiles, sin equipamiento ni uniformes para los soldados conscriptos”
Hasta 1943 la República Argentina mantuvo su política de neutralidad. Pero veía con preocupación como Brasil recibía armamentos de Washington a cambio de permitir la operación de bases en Natal y otras localidades del Nordeste brasileño.
EL CASO HELLMUTH
En agosto de 1943, el general de brigada de las SS Walter Schellemberg, a cargo del servicio exterior de la inteligencia alemana- la Ausland SD- acudió al despacho de su jefe inmediato, Heinrich Himmler para informarle de un tema de importancia para el Reich: el arribo a Europa de uno de sus agentes secretos con un mensaje firmado por el presidente argentino, Pedro Ramírez quien pocos meses antes había derrocado al gobierno civil del Dr. Ramón Castillo
El tema debía ser tratado en secreto y por esa razón, no podía usarse el canal diplomático. El jerarca de la SD tenía conocimiento que el nuevo mandatario sudamericano, era miembro del sector de altos mandos que simpatizaban con el Eje estaba interesado en adquirir armamento alemán. El mencionado espía tenía facultades para coordinar el convenio. También debía gestionar la liberación de un buque tanque que permanecía retenido en el puerto de Gotemburgo
Esa persona ya se encontraba en un buque que había partido del Rio de la Plata hacia un puerto español. Enterado de este viaje, Himmler ordenó que un avión de la Luftwaffe esperara al viajero en Barcelona para su traslado a Berlin.
Osmar Hellmuth había sido reclutado en Buenos Aires por otro agente, Hans Harnish, quien operaba bajo la cobertura de un respetable empresario alemán. Y él fue quien reparó en este joven germano- argentino de 35 años; sus antecedentes eran perfectos para la misión. Vendía seguros para una empresa norteamericana; era titular de una cuenta en el Banco de Londres. Tras abandonar sus estudios en el Liceo Naval, se dedicó a estudiar el idioma inglés y hablarlo con bastante fluidez.
Pero lo que él ignoraba, era que la inteligencia británica, ya en 1942 había reparado en el joven Hellmuth, que ahora viajaba hacia Europa a bordo del buque “Cabo de Hornos”, fingiendo ser un joven diplomático argentino en viaje hacia su destino consular en Barcelona. Lo cierto es que los servicios Aliados habían logrado interceptar absolutamente todas las comunicaciones alemanas con la Argentina. De manera que estaban al tanto del viaje de Osmar Hellmuth, por lo que su destino estaba sellado.
Al llegar a Puerto España, en la isla de Trinidad y Tobago, al norte de Venezuela, fue desembarcado por los ingleses. -¡Soy diplomático argentino, no alemán! Reclamó airadamente en la barrera policial donde fue detenido.
Mientras tanto, el servicio secreto británico revisó prolijamente su equipaje, hallando en un doble fondo que contenía una carta de Ramírez al Reich.
El prisionero fue trasladado por vía aérea a Barbados y de allí a Londres donde lo interrogaron con suma minuciosidad. Recién en 1946, los británicos lo enviaron a Buenos Aires. En Buenos Aires fue sometido a juicio por “traición a la patria”. Es que horas antes de la caída de Berlín, la Argentina le declaró la guerra a Alemania. Así fue que Hellmuth pasó otro año tras las rejas, antes de ser indultado.
Vivía en el barrio de Palermo en Buenos Aires en la calle Malabia 3305 y falleció a mediados de 1976. Según el periodista de investigación Ricardo Rogendorfer
Otras referencias: Uki Goñi – Perón y los alemanes- Editorial Paidos Buenos Aires 2002 (hay otras ediciones)

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