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    Presidente Agustín Pedro Justo. Las grandes obras públicas y el fraude patriótico

    El General Agustín P. Justo había nacido en Concepción del Uruguay, el 26 de febrero de 1876. Liberal como su padre, su modelo de vida fue Bartolomé Mitre, por su prestigio intelectual y de Julio Argentino Roca por su picardía, su genio político y su visión de país.

    16 de mayo de 2026 - 18:30
    Presidente Agustín Pedro Justo. Las grandes obras públicas y el fraude patriótico
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    Toda su vida marcho en la dirección de los modelos elegidos, fusionados ambos en su propia figura de estos hombres admirados.
    En 1921, siendo Director del Colegio Militar de la Nación se cumplió el Centenario del nacimiento de Mitre. Siendo Presidente de la República don Hipólito Yrigoyen, conocido enemigo de Mitre, de modo que el aniversario llegó con riesgo de “ausencia de festejos”.
    El entonces coronel Justo sacó a los cadetes del Colegio Militar, los llevó a la casona de calle San Martín, los formó y arengó de manera vibrante, en un gesto casi de insubordinación, ruidosamente aplaudido por los opositores al gobierno. Don Hipólito optó por mirar para otro lado y no tomar medidas.
    El aspecto de Justo, no era nada marcial. Mediana estatura, con sobrepeso visible, una panza importante que se notaba por su rotundez, a pesar del correaje del uniforme y posible faja bajo el. Rostro relleno, de mejillas también salientes y una sólida papada, denunciaban al gran gourmet. Era calvo y con una sonrisa permanente en los labios, bajo un bigote gris. Parecía un abuelo bondadoso o un próspero comerciante y no un militar de carrera.
    Tenía impecables antecedentes militares con los que transitó brillantemente su carrera militar.
    Además, poseía el título de ingeniero civil, otorgado por la Facultad de Ciencias Exactas de Buenos Aires. Era hijo de un conocido abogado correntino.
    Justo tenía una inteligencia destacada, era astuto y audaz y se sabía capaz y superior al conjunto de sus camaradas.
    Detrás de su aspecto bonachón, tenía una sólida cultura y una poco frecuente capacidad intelectual.
    En 1922, el Presidente Marcelo T. de Alvear lo nombró Ministro de Guerra y su nombramiento fue considerado una excelente elección. Fue un Ministro eficiente y resuelto porque renovó y actualizó en un Ejército ya obsoleto tras la Primera Guerra Mundial. A través de la Logia San Martín procedió a dar de baja a los militares radicales dentro del Ejército, mediante la creación de listas negras y destinos lejanos, pero el aparentó no tener participación en esos destinos remotos del personal militar.
    Vio venir la revolución del 30, apoyándola bajo cuerda y le sugirió gente a Uriburu. Pero él se mantuvo en un segundo plano. Sabía que los revolucionarios de la primera hora son los primeros en caer. Dejó que Uriburu con un pequeño grupo de militares que controlaba y civiles nacionalistas, para que realizaran el trabajo duro.
    Después, con el apoyo de buena parte del Ejercito, condicionó el accionar de la revolución y el incinerado fue Uriburu.
    Tras el desastre de las elecciones del 5 de abril de 1931 que Uriburu había convocado para desalojar definitivamente a la UCR, sin embargo triunfó la formula radical de Honorio Pueyrredón- Mario Guido obteniendo la UCR casi el 50% de los votos. El gobierno de facto anuló los comicios por denuncia de “fraude”
    Pero allí la dictadura encontró la fórmula del “fraude patriótico”.
    Mientras tanto, la oposición al gobierno de facto conocía la picana eléctrica del comisario inspector Leopoldo “Polo” Lugones (h). el sótano de la Penitenciaría Nacional se transformó en sala de interrogatorios.
    Como era impensable permitir el retorno de os radicales no quedaba otro camino que recurrir al fraude y llevar un candidato grato al Ejercito y aceptable para los demás. Nadie mejor entonces que Agustín Pedro Justo, prestigioso general liberal indiscutido y además ingeniero. No era un improvisado. Ese acuerdo se denominó “La Concordancia”
    Fue Agustin P, Justo entonces Presidente de la República ante la abstención de los radicales.
    El conductor político del período fue el radical anti personalista, el entrerriano de Diamante Leopoldo Melo, y el conductor económico fue Federico Pinedo.
    Todo sobre la base de un Ejército “apolítico”. Los militares a los cuarteles dedicados a sus funciones específicas. Prohibido denunciar el fraude, el peculado, la corrupción, el endeudamiento económico, la burla a las instituciones que decían respetar.
    Claro que Justo supo reunir a un grupo de las más altas capacidades. Y es también cierto que se hicieron muchas cosas, aunque bajo un sometimiento colosal, pero supo darle al gobierno una impronta de gran solidez, tanto económica como política que recordaba a los buenos tiempos de la Republica.
    En ese período se construyó:
    El Puente Avellaneda, el Puente Uriburu y el Puente La Noria (Los tres sobre el Riachuelo
    El Obelisco de Buenos Aires
    Las Líneas C y D de subterráneos y se inicia la Línea E
    Se construye el edificio del Ministerio de Obras Públicas (en la Av. 9 de Julio)
    La Base Aérea de Córdoba
    El Hospital Militar Central
    Modernización del Hospital Fernández
    Construcción del Hospital Materno Infantil Ramón Sardá
    Los edificios de la Facultad de Medicina, Bioquímica y Farmacia, Odontología, y la de Derecho de la Universidad de Buenos Aires
    El Estadio Monumental de River Plate
    El Estadio La Bombonera del Club Boca Juniors 
    La pavimentación de la ruta a Córdoba
    La pavimentación de la ruta a Mar del Plata
    El Puente Internacional Agustín P, Justo- Getulio Vargas entre Paso de los Libres y Uruguayana
    La Biblioteca Pública de la Universidad de La Plata
    El Observatorio de Física Cósmica de San Miguel
    Pero el electorado se cansó del “fraude Patriótica” que no era otra cosa que el fraude electoral, aceptado como sistema para que no vuelvan los radicales.
    Pero como decía, el elector no quiso prestarse más a la burla de la voluntad del ciudadano y que los escrutinios los arreglaran según conveniencia, y triunfó la fórmula Roberto Marcelino Ortiz- Ramón Castillo, que era la unión de los radicales anti personalistas y los conservadores disidentes. ¿Quién podía hacerle frente a don Agustín Justo? Lo que nos demuestra la habilidad del ex presidente, pero no contaba con que un derrame cerebral lo mató el 11 de enero de 1943 a los 67 años. Una época llegaba a su final.

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    Darío H. Garayalde
    Darío H. Garayalde
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