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    Los primeros Presidentes que tuvo la Argentina

    Bernardino Rivadavia fue el primer presidente, y solo duró en su cargo un año, entre 1826 y 1827. Antes luchó en las Invasiones Inglesas, teniendo a su cargo un grupo de criollos con los que defendió la calle más estratégica de Buenos Aires. Hoy esa calle lleva su nombre.

    16 de mayo de 2026 - 21:30
    Los primeros Presidentes que tuvo la Argentina
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    Cuando renunció a su cargo, viajó al exterior y, cuando quiso regresar, no lo dejaron desembarcar, por lo que debió viajar a Brasil. Murió a los 64 años.
    Luego vino una época dura, en la que no hubo presidentes sino gobernadores. Rosas se mantuvo en el poder dictatorial durante 17 años; fue el hombre que más tiempo se conservó en el mando, pero no fue presidente.
    El cargo de presidente representa una gran responsabilidad, porque representa al Poder Ejecutivo y nos representa a todos. Significa haber recibido un mandato, y no ser el que “manda más que todos”.
    En nuestra larga historia, desde aquel 1826 hasta 1942, pasaron 38 presidentes. De allí en más, es otra historia más reciente que todos saben: quiénes fueron aquellos hombres presidenciales.
    De ese primer tiempo de presidentes nombraré solo algunos que se caracterizaron por algo particular.
    Para destacar, nuestro entrerriano Justo José de Urquiza fue presidente de la Confederación Argentina desde 1854 hasta 1860.
    El más pobre fue Santiago Derqui, quien gobernó entre 1860 y 1862. Nunca tuvo fortuna y, al morir, su familia debió pedir un préstamo al gobierno porque no contaban con dinero para darle un digno entierro.
    Los dos presidentes más jóvenes fueron Nicolás Avellaneda, de 38 años (1874 a 1880), y Julio Argentino Roca, que tenía 37 años (1880 a 1886).
    El único que vivió en la Casa Rosada fue Roque Sáenz Peña (1910 a 1914). Los anteriores y posteriores prefirieron vivir en sus casas particulares.
    Los que usaron la misma banda presidencial fueron Roque Sáenz Peña y su padre, Luis Sáenz Peña (1892 a 1895).
    Agustín P. Justo fue el primero en ocupar la residencia de la Quinta de Olivos. Esto ocurrió entre 1932 y 1938. Dicha quinta fue donada al Gobierno por la familia Anchorena en 1898. Este presidente fue el más naturista y experto en botánica.
    El presidente que más gobernó fue Julio Argentino Roca: dos períodos completos de seis años, de 1880 a 1886 y de 1898 a 1904. Pasó de un siglo al otro y siempre fue un hombre preocupado por el futuro.
    El que hizo pintar la Casa de Gobierno de color rosado fue Domingo Faustino Sarmiento (1868 a 1874). No era porque le gustara ese color, sino porque encontró sobrante de esa pintura y decidió utilizarla.
    El que murió en ejercicio fue Manuel Quintana. En 1904 duró solo un año y murió por enfermedad. Tiempo antes, cuando pasaba en su carruaje, un terrorista lo atacó dos veces con un revólver calibre 38, pero los disparos no salieron. Luego, sus caballos resbalaron y debió cambiar de vehículo.
    El más goloso fue Roberto Ortiz. Debido a su diabetes quedó ciego y debió abandonar la presidencia en 1942.
    Así, cada uno dejó su huella en el paso por la presidencia y forman parte de la historia de nuestro país, bajo sus mandatos, con sus aciertos y virtudes, y también con sus errores y tácticas implementadas.

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    Los argentinos más destacados a nivel mundial
    Ahora, un vistazo a los hombres argentinos que han sido ejemplo. Cada uno de ellos, dentro de sus especialidades y estudios, se destacó por su talento y humildad.
    Muchos fueron los médicos destacados en el mundo por sus tareas humanitarias, como el Premio Nobel de Química Luis Federico Leloir, nacido en 1906.
    El Dr. Luis Agote fue descubridor del sistema de transfusión de sangre y creador de hospitales. René Favaloro fue especialista en cirugía cardiovascular. Domingo Liotta, cardiólogo, se destacó por sus estudios sobre el corazón artificial.
    En el deporte: Juan Manuel Fangio, cinco veces campeón mundial de automovilismo; Diego Maradona, futbolista excepcional reconocido en el mundo; Juan Gálvez, campeón argentino en nueve oportunidades; Irineo Leguizamón en jockey; y Jorge Newbery, precursor de la aeronáutica, con vuelos en globo en 1904 y en avión en 1914.

    En cine, Luis Sandrini (1905-1980).
    Entre nuestros santos, el humilde indiecito hijo de las pampas, Ceferino Namuncurá, y el Santo Cura Brochero, el cura gaucho de las sierras de Córdoba.
    Hay muchos más que fueron reconocidos y que lo son en la actualidad, como Lionel Messi, con sus Balones de Oro, y Julio Bocca, considerado uno de los mejores bailarines del mundo y luego director del Ballet del Teatro Colón, destacándose en su gestión.
    El argentino que llegó a lo máximo fue el Papa Francisco, como líder del cristianismo a nivel mundial. Primer latinoamericano y jesuita que logró dicha designación como continuador de San Pedro en más de 2.000 años. Rompió estructuras y dejó un legado evangelizador muy cercano a la gente. Priorizó a los pobres y tendió puentes. Visitó 67 países. Fue un líder mundial irrepetible y único, que cambió la historia.
    Volviendo a nuestros primeros tiempos, creo que José Hernández (1834-1886) nos representa históricamente como escritor, poeta y periodista. Su obra cumbre fue traducida a varios idiomas: su “Martín Fierro”, genial poema gauchesco, adecuado a todos los tiempos, con versos de profundo sentido emotivo y una realidad muy vigente para este momento que estamos viviendo.
    “Si entre hermanos se pelean, los de afuera los devoran”.
    Para finalizar este bosquejo salpicado de historias de nuestra Argentina, celebremos la conmemoración oficial del 213.º aniversario de la creación de nuestro hermoso Himno Nacional, que nos enorgullece.
    Se celebró en nuestra ciudad, delante del Palacio Municipal, con la Banda del Regimiento de Blandengues, el día 11 de mayo, recordando la primera vez que lo cantó una mujer: Mariquita Sánchez de Thompson.
    Fue en su casa donde los presentes sintieron en esa canción dolor, orgullo y esperanza, porque recordaban que habían participado en las batallas contra los ingleses y contra los españoles, y en esa canción se veían llenos de patriotismo.
    Ahora que pronto comienza nuestra Semana de Mayo y los grandes festejos del 25, cuando cantemos el himno, sintamos todos ese amor a la patria, con euforia y latido de corazones:
    “Sean eternos los laureles que supimos conseguir”.

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    Teresita Miñones de García
    Teresita Miñones de García
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