La fiesta de San Isidro Labrador
Gracias a la información de nuestro diario “El Heraldo”, nos enteramos de que en Federal, en la Aldea de San Isidro y en Puerto Yeruá, la comunidad celebró la festividad de su Santo Patrono. Procesiones y misas reunieron a una enorme cantidad de feligreses unidos en oración.
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En España se celebró, en Madrid, la “Fiesta de San Isidro”, patrono de dicha ciudad, con una imponente concurrencia de personas, como pudimos ver a través de las redes sociales. Allí acostumbran, según su tradición, vestirse como chulos y chulapas, con mantones y abanicos, y bailar en las calles junto a músicos que interpretan canciones de zarzuela muy alegremente. Las mujeres llevan pañuelos en la cabeza y claveles.
Resulta muy curioso el significado de la cantidad y el color de los claveles que usan como adorno, según su estado civil. Dos claveles rojos significan que la mujer es casada; dos claveles blancos, soltera; dos claveles blancos y uno rojo, comprometida; y dos rojos y uno blanco indican que es viuda. Son costumbres tradicionales.
San Isidro Labrador es patrono de la agricultura y de Madrid, ciudad donde nació en 1082, cuando aún se llamaba Mayrit por estar bajo dominio musulmán. Provenía de una familia muy humilde. A los diez años quedó huérfano y tuvo que salir a buscar trabajo.
Fue peón de campo y agricultor, oficios que desempeñó con espíritu de servicio y oración. Tuvo tres grandes amores: Dios, su familia y la tierra.
Mientras araba, sembraba y cosechaba, rezaba con devoción, convirtiendo su trabajo en una forma de alabanza a Dios. Junto a su esposa, María de la Cabeza, eran conocidos por la caridad que brindaban a los más necesitados.
Hoy en día es honrado en todo el mundo como modelo de santidad.
Son tradiciones de los pueblos que debemos mantener, porque forman parte de su identidad. Hay que vivirlas y continuarlas como un legado familiar.
Otra mirada
Cuando escribo una historia, trato de buscar diferentes fuentes de información y consultar a varios autores. El sábado 16 de mayo escribí sobre el primer presidente, Bernardino Rivadavia, tal como nos enseñaron en los libros de texto.
Conversando con nuestra historiadora, la profesora María Rosa Reissenweber, como buena entrerriana y miembro de la Asociación Sanmartiniana —tan conocida y destacada por el Concejo Deliberante de Concordia como Ciudadana Ilustre, además de autora de varios libros y conferencista— le pedí información sobre dicho tema.
Ella me respondió desde “otra mirada”, basada en sus numerosos estudios como investigadora, que transcribo a continuación:
“El primer presidente constitucional argentino fue Justo José de Urquiza, de la Confederación Argentina, porque se basó en la Constitución de 1853 y fue elegido por voto popular. Fue un prócer federal porque miró desde el interior del país, respetando las autonomías provinciales.
Las biografías de los primeros tiempos venían casi todas desde la capital y desconocían bastante las realidades humanas, sociales, religiosas y económicas de las provincias, realidades que sí vivía el general Urquiza como hombre del interior y como Presidente de la Confederación. Él representó la unión de todas las provincias, defendiendo sus autonomías.
Es importante destacar que apoyó la educación y también impulsó la vacunación contra la viruela, que era un gran flagelo en esos momentos, cuidando la salud de la población.
Se basó e inspiró en las ‘Bases’ de don Juan Bautista Alberdi para sancionar la Constitución Nacional de 1853.
Con Rivadavia el país se desarmó y se separó; con Urquiza se organizó y se unió con todas las provincias, incorporándose más tarde Buenos Aires.
Urquiza llevó adelante el espíritu de la Constitución de 1853, con un país representativo, republicano y federal, como lo establece el artículo 1°, mediante elección democrática.
Urquiza nació en una estancia cercana a Concepción del Uruguay y murió asesinado en el Palacio San José el 11 de abril de 1870. Esa misma noche, sus hijos Justo Carmelo y Waldino fueron asesinados en Concordia”.
Creo muy significativo, como pueblo entrerriano, aclarar esta mirada histórica desde otros estudios de investigación que aportan una visión diferente sobre este tema.
Urquiza merece ser valorado por la gran obra de unión entre todos los argentinos que realizó entre 1854 y 1860, mientras gobernó. Otros, en cambio, miraban hacia el puerto de Buenos Aires o hacia Europa y solo pensaban en los intereses de la capital.
Finalizando, agradecí a dicha profesora por el informe tan claro sobre los distintos momentos de nuestra querida Argentina, grande y soberana, como la soñaron nuestros próceres: los generales José de San Martín, Manuel Belgrano y, en este caso, Urquiza, quien logró concretar la unión de todas las provincias con Buenos Aires.

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