El último tren: una despedida que marcó el fin de una era
En una madrugada de marzo de 1993, el tren Nº 611 (máquina 7922) pasó por última vez por la estación Central de Concordia rumbo a Posadas.
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La formación llegó con varias horas de demora y, aunque numerosos vecinos habían acudido para despedirla en su horario habitual, el retraso hizo que la mayoría se retirara antes de verla pasar. Esta partida definitiva se produjo en “un clima de silencio y tristeza”.
Así destacaba una nota publicada en “El Heraldo”, el 11 de marzo de ese año, y describía cómo el cierre del servicio significaba mucho más que la desaparición de un medio de transporte. Durante más de un siglo, el ferrocarril había sido un factor clave para el desarrollo económico y social de la región, conectando ciudades, facilitando el traslado de pasajeros y brindando oportunidades laborales a cientos de familias.
También el relato evocaba el papel de las estaciones como centros de encuentro y sociabilidad. En muchos pueblos, la llegada y salida de los trenes constituía un acontecimiento cotidiano que reunía a vecinos y viajeros, convirtiéndose en parte esencial de la identidad local.
La decisión de suspender el servicio, en ese momento se justificó “por cuestiones de rentabilidad”. Sin embargo, la medida generó protestas en distintas localidades. En Basavilbaso, ferroviarios y vecinos habían manifestado su rechazo, aunque la resolución ya estaba tomada y resultó irreversible.
Vista desde la actualidad, aquella publicación adquiere un valor histórico especial. No solo documenta el final de un servicio ferroviario emblemático, sino que también invita a reflexionar sobre las consecuencias que tuvieron las políticas de desmantelamiento del Estado y del sistema ferroviario argentino en la década de 1990. El cierre de ramales y la reducción de servicios afectaron la conectividad, las economías regionales y la vida cotidiana de numerosas comunidades.
La sensación que recogía la crónica de El Heraldo era clara: para muchos, el paso del último tren tuvo “el sabor de una derrota injusta”. Tres décadas después, ese sentimiento sigue formando parte de la memoria colectiva de la Mesopotamia y constituye una advertencia sobre la importancia de preservar los medios de transporte que integran territorios, promueven el desarrollo y fortalecen el vínculo entre las ciudades.
Nos reencontraremos en una semana para seguir descubriendo más historias de Concordia y la región.
Museo Regional Palacio Arruabarrena, dirección: Entre Ríos y Ramírez. Horario de atención: de lunes a viernes de 7:30 a 13. Visitas guiadas de lunes a viernes de 8 a 12.
Museo Regional Palacio Arruabarrena

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