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    El papel de la Argentina en el ajedrez del Atlántico Sur

    La importancia geopolítica de la Antártida.

    06 de junio de 2026 - 22:30
    El papel de la Argentina en el ajedrez del Atlántico Sur
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    El continente antártico es la masa de tierra más fría, seca, ventosa y con mayor altitud media del planeta. Con menos del 1% de su territorio libre de hielo, sus condiciones extremas dificultan la vida humana y restringen la presencia a personal científico temporal. Sin embargo, detrás de sus 14 millones de kilómetros cuadrados y sus temperaturas que en el interior invernal oscilan entre los -60 °C y -70 °C (con el récord histórico de -89,2 °C registrado en la Base Vostok), se esconde uno de los tableros geopolíticos más estratégicos del mundo. Para la Argentina, que reclama un sector de casi 1462000 km2, este territorio es parte de una política de Estado.

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    La vanguardia de la presencia argentina

    La relación de nuestro país con el continente blanco tiene hitos fundamentales. En 1901, la expedición científica del sueco Otto Nordenskjöld contó con la participación del alférez de fragata argentino José M. Sobral, quien se convirtió en el primer compatriota en invernar en esas latitudes. Dos años más tarde, tras sortear severas vicisitudes, la tripulación fue rescatada en la isla Cerro Nevado por la corbeta Uruguay, al mando del teniente Julián Irízar.

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    El paso definitivo se dio el 22 de febrero de 1904, cuando el gobierno del presidente Julio Argentino Roca adquirió las instalaciones construidas por el explorador escocés William Speirs Bruce en la isla Laurie, en el archipiélago de Orcadas del Sur. Con la toma de posesión de ese Observatorio Meteorológico y Magnético, la Argentina inauguró la ocupación permanente más duradera y continua en la Antártida. En homenaje a esta gesta, en 1974 se sancionó la Ley N° 20827, que instituyó el "Día de la Antártida Argentina", una fecha que cada año coincide con el despliegue logístico de la Campaña Antártica de Verano.

    El Sistema del Tratado Antártico: un consenso de paz

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    Como señala el profesor Juan C. Benavente, especialista en la materia, “la Antártida es un caso particular en el mundo, no solo por sus características climáticas, morfológicas e históricas, sino por su situación geopolítica”. La convivencia pacífica actual es el resultado de un largo proceso de tensiones que derivó en un consenso internacional sin precedentes.

    El pilar de esta arquitectura jurídica es el Tratado Antártico, firmado en Washington en 1959 y en vigor desde 1961. Su origen está íntimamente ligado a la ciencia: entre 1957 y 1958, doce naciones (incluida la Argentina) desarrollaron intensas investigaciones durante el Año Geofísico Internacional. El éxito de aquella experiencia inspiró el Artículo II del Tratado, que promueve la cooperación científica sobre un principio innegociable: el uso estrictamente pacífico del territorio.

    El laberinto de los reclamos territoriales

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    Pese al espíritu de concordia, la soberanía sigue siendo un asunto complejo. Actualmente, siete Estados (Argentina, Chile, el Reino Unido, Australia, Francia, Nueva Zelanda y Noruega) mantienen reclamos de soberanía. El mayor foco de atención se concentra en la Península Antártica y sus mares adyacentes, donde las proyecciones de Argentina, Chile y el Reino Unido se superponen casi por completo. En paralelo, potencias como Estados Unidos y Rusia se reservaron en su momento el derecho a realizar reclamos futuros, mientras mantienen una activa presencia operativa.

    Hoy, la región es regulada por el Sistema del Tratado Antártico (STA), un entramado normativo compuesto por el tratado original, el Protocolo de Madrid y acuerdos complementarios, cuya sede central se encuentra, significativamente, en la ciudad de Buenos Aires.

    Aunque el Artículo I del Tratado prohíbe taxativamente la militarización del continente (impidiendo bases, maniobras bélicas o ensayos de armas), el texto permite el empleo de personal y equipamiento militar para fines logísticos y científicos. En este marco, las Fuerzas Armadas argentinas cumplen un rol histórico fundamental como sostén del despliegue en un entorno hostil. La Argentina lidera este aspecto con una red de infraestructura superior a la de cualquier otra nación:

    * 7 Bases Permanentes: estaciones operativas durante todo el año, con dotaciones que se relevan anualmente.

    * 6 Bases Temporarias: instalaciones estratégicas que se reactivan en verano para mantenimiento y apoyo científico.

    * Refugios y Campamentos: puestos menores con víveres y abrigo para emergencias (algunos, como la Base Sobral, han quedado discontinuados y cubiertos por la nieve), que se suman a los campamentos del Plan Anual Antártico.

    Esta colosal estructura eleva la población argentina de unas 220 personas durante el crudo invierno polar hasta 1000 habitantes en la temporada estival.

    Proyección al futuro: el eje Ushuaia-Petrel

    La planificación estratégica nacional tiene su epicentro en Tierra del Fuego. La histórica Base Naval Almirante Berisso en Ushuaia, establecida en 1950 a orillas del Canal Beagle, es la plataforma para el ambicioso proyecto de la Base Naval Integrada Ushuaia (BNIU).

    Esta iniciativa se fundamenta en ventajas geográficas y logísticas clave: la proximidad natural que reduce costos de navegación respecto a competidores regionales como Punta Arenas (Chile) o Puerto Argentino (Islas Malvinas), y la ambición de consolidar un Polo Logístico capaz de prestar servicios a programas antárticos internacionales.

    El diseño operativo actual busca conectar directamente la base de Ushuaia con la Base Antártica Conjunta Petrel (ubicada en la isla Dundee). Mientras el Estado proyecta inversiones para consolidar a Petrel como la gran puerta de entrada aérea y marítima al continente blanco, Ushuaia funcionará como el "escalón continental" imprescindible. Este despliegue coordinado es una prioridad frente a los movimientos de la región, donde el Reino Unido moderniza sus infraestructuras en Malvinas y Chile potencia sus capacidades australes.

    Actualmente, el desarrollo de la BNIU avanza de manera condicionada por la necesidad de inversiones (estimadas por el Ministerio de Defensa en entre 300 y 400 millones de dólares para completar muelles y hangares) y se financia parcialmente con recursos locales como el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP-Fueguina). Este es un fideicomiso fiduciario público de Argentina creado para diversificar y fortalecer la economía de Tierra del Fuego. Se financia mediante aportes provenientes de las empresas radicadas bajo el Régimen de Promoción Industrial. Sin embargo, la relevancia de la futura base ha trascendido las fronteras, ganando centralidad en la agenda bilateral de seguridad hemisférica con Estados Unidos, tras la visita en abril de 2024 de la general Laura Richardson, jefa del Comando Sur.

    Un ancla de soberanía

    En el actual complejo tablero internacional, la infraestructura militar y logística de Tierra del Fuego funciona como un auténtico vector de soberanía. No solo actúa como una respuesta estratégica indispensable para contrarrestar intereses de otros estados en el Atlántico Sur, sino también como el garante de los derechos históricos argentinos.

    La Antártida y las bases australes conforman un eje geopolítico indivisible. El continente blanco no solo custodia las mayores reservas de agua dulce y biodiversidad marina del planeta, sino que representa el vértice donde se dirimen los accesos interoceánicos del futuro.

    En este escenario, consolidar la infraestructura fueguina es la llave maestra para asegurar la autonomía estratégica del país, validar nuestros reclamos territoriales y ratificar a la Argentina como un administrador central y soberano del cuadrante austral.

    Bibliografía principal y fuentes de consulta

    * BENAVENTE, J. C., (2018), Informe Experiencia Energía Solar Fotovoltaica en Base Matienzo, (no publicado), DAA – FAA, Antártida.

    * CAPDEVILA, R. y COMERCI, S., (2013), Los tiempos de la Antártida: Historia antártica argentina, Ushuaia, Editora Cltural de TdF.

    * FONTANA, P. (2014), La pugna antártica. El conflicto por el sexto continente 1939-1959, Buenos Aires, Guazuvirá Ediciones.

    * LEY Nª 23.775, Provincialización del actual Territorio Nacional de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Sancionad y promulgada parcialmente en 1990. Disponible en: http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/04999/176/texact.htm.

    Sitios de Internet:

    * Dirección de Asuntos Antárticos – FAA: www.daa.faa.mil.ar

    * Dirección Nacional del Antártico: https://www.cancilleria.gob.ar/es/iniciativas/dna

    * Sistema del Tratado Antártico: www.ats.aq

    Temas
    • antartida
    • Atlantico
    AUTOR
    Juan Ignacio Garasino
    Juan Ignacio Garasino
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