Cómo se fue poblando nuestra región
El poblamiento de nuestra región, al Sur del río Mocoretá, que perteneciera a la Compañía de Jesús hasta su expulsión en 1767 por el rey Carlos III, y la consiguiente confiscación de sus posesiones, comenzó a producirse gradualmente por las familias indígenas y criollas que fueron ocupando los campos con buenas aguadas y pastos, donde fueron acopiando ganados cimarrones regularizando su explotación Quienes estaban a cargo del otorgamiento de permisos de ocupación de esas tierras, eran el Cabildo de Yapeyú, el Virrey y la Junta de Temporalidades de Santa Fe, ya que pasaron a ser tierras realengas y el ganado se hizo silvestre.
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Sin embargo, no habiendo autoridades cercanas y considerando la falta de control existente, el Cabildo de Yapeyú sustituyó a los jesuitas, usando los derechos de estos para regularizar la ocupación de las tierras por los habitantes de la campaña que la ocupaban de hecho, otorgando concesiones de tierras y permisos de ocupación, hasta donde se entendía como límite de la jurisdicción yapeyuana , el Arroyo Grande o del Pedernal establecido por la costumbre.
Las autoridades oficiales solamente manifestaron su presencia en el siglo XIX y en cuanto a la Junta de Temporalidades, solo intervino con unos pocos interesados en lo que fueron las propiedades jesuiticas.
Los que deseaban adquirir la posesión y uso de las tierras, recurrían al Cabildo de Yapeyú. O sea que el Cabildo, ante la falta de autoridades superiores, sustituyó a los jesuitas en la regularización de la ocupación de los campos que les habían pertenecido.
Esos permisos que otorgó el Cabildo yapeyuano a fines del siglo XVIII al Sur del Mocoretá fueron otrogados, por ejemplo: a Bernardo Acevedo sobre el arroyo Tatutí; Santiago Miño, ubicado entre los arroyos Torres y Tatutí: Domingo y Silvestre Miño, quienes se establecieron sobre el Mocoretá.
Según el Archivo de Entre Ríos, a todos estos se les concedió autorización con fecha 30 de junio de 1800.
Así también y en las mismas condiciones, le fue concedida la posesión y uso de un campo en la costa del arroyo Toledo, al cura Fray Mariano José del Castillo, cura franciscano que años después sería Párroco de Mandisoví y luego el primer Cura de Concordia.
“Al Sur del Mandisoví Grande, y a poca distancia de la barra del Uruguay, los jesuitas de Yapeyú construyeron las poblaciones de su estancia y Capilla denominada “La Concepción”. Fue sobre el caserío que aún existía en 1810, alrrededor de esta Capilla que fundó el General Belgrano el pueblo de Mandisoví, que subsistió hasta que fundada la ciudad de Federación, se despobló completamente” nos informa César Blas Pérez Colman.
El campo era en el que estuvo la estancia, que se denominará posteriormente “Pueblo Viejo de Mandisoví” y que fue adquirido al promediar el siglo XIX, por el coronel Santiago Artigas, Jefe de la Division Concordia del Ejército entrerriano.
Más al Sur, en el sitio denominado “Rincón del Salto” situado entre los arroyos Ayuí Grande y Yuquerí Grande, fue poblado por las familias indígenas, con la posesión y uso otorgado por el Cabildo de Yapeyú.
Era jefe de estas familias indígenas en 1810, el cacique Domingo Manduré.
Los sucesos ocurridos en nuestra provincia y particularmente en nuestra zona desde 1811 con el arribo del General Artigas conduciendo al Pueblo Oriental, dio lugar a que muchos indios acaudillados por Manduré, formaron una compañía de indios de Salto Chico, que sirvió a las órdenes de don José Artigas y Francisco Ramírez.
Las taperas de donde vivía el cacique Mandure fueron localizadas por el agrimensor que hizo la prospección para la fundación de Concordia. Los ranchos de Manduré estaban ubicados al Este del Yuquerí donde todavía existía un monte de tunas e higueras.

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