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    A 31 años del final de Carlos Monzón

    En los primeros días del año 1995, más precisamente en la tarde del domingo 8 de enero, los canales de aire y de noticias de Buenos Aires daban la primicia informativa sobre la muerte en una ruta provincial de Santa Fe del ex campeón del mundo de peso mediano, Carlos Monzón.

    17 de enero de 2026 - 23:30
    A 31 años del final de Carlos Monzón
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    La Argentina de ese tiempo, venia de un fuerte cimbronazo económico ocurrido en diciembre del año anterior, a causa del “Efecto Tequila”. Esta fue una crisis financiera global iniciada en México por la devaluación del peso, que generó una fuga de capitales y contagió a los mercados emergentes. Afectó a nuestro país mediante la fuga de capitales, alta tasa de interés, caída del gasto y crisis bancarias. A pesar de todas estas vicisitudes financieras, debido a la vigencia de la ley de convertibilidad, no se devaluó, defendiendo el peso 1 a 1, pero sufriendo una fuerte recesión y aumento de impuestos para lograr estabilizar la economía ante la inminente elección presidencial del 14 de mayo. Faltaba para ello una eternidad, y en el medio de la campaña se sucedería la muerte del hijo del presidente Carlos Menem en San Nicolás en un confuso y nunca aclarado accidente aéreo.

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    La vida de Monzón
    Carlos Monzón nació en San Javier, provincia de Santa Fe, el 7 de agosto de 1942 en el seno de una familia muy pobre. Sus padres Amalia Ledesma y Roque Monzón, de ascendencia mocoví. Su infancia fue marcada por las carencias más extremas, se crio a los golpes, a ganar cualquier cosa por la fuerza.
    Fue el boxeador argentino que más veces defendió el título de la categoría medianos, unificando las dos coronas de la Asociación Mundial y el Consejo de Boxeo.
    Su vida amorosa y personal fue tan dura como los combates de boxeo que protagonizó a lo largo de su vida. Difícil fue su existencia, con violencia manifiesta, ignorancia y excesos que tuvieron un protagonismo significante en la desgracia que le hizo perder su libertad. 
    Tuvo cuatro parejas, de las cuales dieron su fruto con cinco hijos. Su romance más famoso fue el de Susana Giménez, que fue la ruptura de su relación anterior con la legendaria Pelusa. Recordada por una pelea que protagonizó con el Macho, disparándole con un rifle al cuerpo.
    La relación con Susana Giménez tuvo sus comienzos en la incursión que hiciera Carlos en el cine. Mientras filmaban el filme “La Mary”, de Daniel Tinayre, en las escenas amorosas, el coqueteo fue subiendo la temperatura y lo que era ficción se convirtió en realidad. Susana estaba en pareja con el empresario Héctor Caballero y en una oportunidad en el corte temporario del rodaje, un amigo del campeón se lo llevó al empresario a comprar pizzas, y dejarlos solos a los dos.
    Ella tuvo mucho que ver en la reeducación de Monzón al enseñarle buenos modales, de hacerle leer libros, en lugar de las historietas como “El Tony”, que él estaba habituado a leer. Vivieron juntos muchos años, ella siempre reconoció que con Monzón aprendió a gozar del sexo. Esta era una de sus características distintivas, junto con la violencia, el sexo desenfrenado y salvaje que era capaz de brindar el Macho. Este apodo fue creado por el actor francés, Alain Delon que admiraba la potencia y la cara de indio que tenía el argentino. Las malas lenguas dicen que entre los dos existieron encuentros sexuales, dada la bisexualidad del actor galo. Delon tuvo mucho que ver con la realización de combates en París, fue el productor de la pelea contra Mantequilla Nápoles, que dio origen a un cuento del prestigioso escritor argentino Julio Cortázar: “La noche de Mantequilla”. Protagonizaron Monzón y Susana dos incursiones en el Spaghetti Western, haciendo notar que entre los dos hubo una mutua ayuda, ella a tratar de cultivarlo (no lo logró) y él con su nombre e influencias, ayudarla en su ascendente carrera.
    Entre ellos existió amor, peleas y celos. Según el fallecido José Steimberg, apoderado de Monzón, este nunca pudo superar la separación con Susana. Ellos arreglaban sus diferencias en la cama, pero también es verdad que la alcoba nunca termina de solucionar los problemas de fondo que tiene una pareja.
    Una constante en la vida de Monzón fue la violencia, por esa fiereza demoledora era reconocido en el mundo y que la llevó también a su ámbito privado. Con Susana rompieron en Europa luego de propinarle una paliza, alimentada por los celos que él tenía. Entre los dos existieron mutuas infidelidades, pero el campeón nunca pudo perdonar que una vez separados, ella tuviese un romance con un amigo, el ex basquetbolista Norberto Draghi, que tambien tuvo algunas participaciones en varias películas, bajo la dirección de Palito Ortega. Monzón continuó con su vida vacía, largas noches de alcohol y mujeres. Se despertaba al mediodía y su mundo era el bar La Cuyanita, en Martínez, donde jugaba casi todos los días al billar y al truco.
    En febrero de 1987, un año antes de la fatídica madrugada del 14 de febrero de 1988, donde mató a su última esposa, la modelo uruguaya Alicia Muñiz, la periodista Cristina Castello le realizó una entrevista donde el asumía que cuatro veces se había casado y cuatro fueron las veces que se equivocó. Reprochándose que nunca se tendría que haber casado.
    Él opinaba que no tenía el amor de una mujer, salvo el de sus hijos y nietos. Él pensaba que no necesitaba ningún psicólogo: “Mi psicólogo soy yo. Siempre me las arreglé solo.”
    El final
    A causa del asesinato de su mujer en Mar del Plata, Monzón fue condenado a 11 años de prisión por homicidio simple. Estuvo detenido en diferentes penales del país. El último fue en las Flores, provincia de Santa Fe, desde donde gozó de salidas restringidas para trabajar, enseñando boxeo.
    El final de su vida ocurrió en un accidente automovilístico mientras disfrutaba de una salida transitoria de la cárcel, a siete meses de cumplir su condena por el homicidio de su esposa. Su auto volcó en la ruta provincial 1, cerca de Santa Fe, falleciendo instantáneamente a los 52 años. 
    La vida de Monzón fue una mezcla de ídolo deportivo, con un récord imponente, y una figura trágica marcada por la violencia y el descontrol, terminando en la cárcel por un femicidio.
     

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    Juan Ignacio Garasino
    Juan Ignacio Garasino
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