“Ser verdaderos discípulos misioneros en comunión y sobriedad de vida”
"La comunión y la sobriedad son valores importantes para nuestra vida cristiana y nuestro apostolado, valores indispensables para una Iglesia verdaderamente misionera", dijo el Papa en el Ángelus. El Papa Francisco presidó el Ángelus por el domingo XV del Tiempo de la Iglesia y en su alocución previa a la oración recordó que la comunión y la sobriedad "son valores importantes para nuestra vida cristiana y para nuestro apostolado, valores indispensables para una Iglesia verdaderamente misionera, en todos los niveles".
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A la luz de la narrativa evangélica, el Pontífice manifestó: "Hoy la Palabra de Dios nos habla de Jesús que envía a sus discípulos en misión, que los envía 'de dos en dos' y les recomienda que lleven sólo lo necesario.
Por eso, Francisco señaló que el Evangelio "no se anuncia solos, sino juntos, como comunidad, y para hacerlo es importante saber mantener la sobriedad. Saber ser sobrios en el uso de las cosas compartiendo los recursos, las capacidades y los dones, y prescindiendo de lo superfluo, para ser libres y para que todos tengan lo necesario para vivir dignamente y contribuir activamente a la misión".
Luego, el Papa también afirmó que hay que saber "ser sobrios en los pensamientos y en los sentimientos, abandonando las visiones parciales, los prejuicios y las rigideces que, como equipaje inútil, pesan y obstaculizan el camino, para favorecer en cambio el debate y la escucha, y así hacer más eficaz el testimonio".
Encarnar la belleza del mensaje de Jesús
El Santo Padre invitó a observar lo que sucede en las propias familias y comunidades, sobre todo, "cuando estamos satisfechos con lo necesario, aunque sea con poco, con la ayuda de Dios, logramos salir adelante y llevarnos bien, compartiendo lo que tenemos, renunciando todos a algo y apoyándonos unos a otros".
"Esto -dijo- es ya un anuncio misionero, antes y más que palabras, porque encarna la belleza del mensaje de Jesús en la concreción de la vida. Una familia o comunidad que vive así, de hecho, crea a su alrededor un ambiente rico en amor, en el que es más fácil abrirse a la fe y a la novedad del Evangelio, y desde el que empezar de nuevo mejor, más serenos".
Y agregó: "Si, por el contrario, cada uno va por su lado, si lo que importa son sólo las cosas -que nunca son suficientes-, i no nos escuchamos, si prevalecen el individualismo y la envidia, el aire se vuelve pesado, la vida se vuelve difícil y las reuniones se convierten más en motivo de ansiedad, tristeza y desaliento que de alegría".
Ser discípulos misioneros en comunión y sobriedad
Sobre el final de su alocución y previo a invocar la intercesión de la Virgen María, Reina de los Apóstoles, "para que nos ayude a ser verdaderos discípulos misioneros, en comunión y sobriedad de vida", el Papa Francisco invitó a que cada persona pueda reflexionar sobre las siguientes preguntas:
"¿Siento el gusto de anunciar el Evangelio, de llevar, donde vivo, la alegría y la luz que brotan del encuentro con el Señor? Para ello, ¿me comprometo a caminar junto a los demás, compartiendo con ellos ideas y habilidades, con la mente abierta y el corazón generoso? ¿Sé cultivar un estilo de vida sobrio y atento a las necesidades de mis hermanos?".
(AICA)

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