Multitudinaria muestra de fe en Concordia con el tradicional recorrido de las siete iglesias
En el marco de la Semana Santa, una de las manifestaciones de fe más convocantes vuelve a movilizar a miles de fieles en Concordia: el tradicional recorrido de las siete iglesias, una práctica profundamente arraigada en la identidad religiosa y cultural de la ciudad.
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Cada Viernes Santo, desde las primeras horas del día, familias enteras, grupos de amigos, jóvenes y adultos mayores se lanzan a las calles para cumplir con este rito que simboliza el acompañamiento a Jesús en su camino hacia la cruz. La tradición, de origen antiguo en la Iglesia Católica, rememora los distintos momentos de la pasión de Cristo, desde su oración en el Monte de los Olivos hasta su crucifixión.

“El amor más grande de la historia, la expresión más pura del amor de Dios por la humanidad”, definió el sacerdote Nicolás Frigo al referirse al significado central de esta jornada, considerada una de las más importantes del calendario litúrgico.
Una tradición con identidad propia
Si bien la visita a las siete iglesias se realiza en distintos puntos del país y del mundo, en Concordia adquiere características particulares. Según explican referentes de la Iglesia local, no es habitual encontrar en ciudades cercanas una manifestación de fe tan masiva y sostenida en el tiempo.
Uno de los factores que explican esta singularidad es la fuerte impronta migratoria europea que marcó a la ciudad, trayendo consigo tradiciones religiosas profundamente arraigadas. A esto se suma la estructura eclesiástica local, con numerosas parroquias y capillas que facilitan el desarrollo del circuito.
Fe, comunidad y reflexión
El recorrido no solo tiene un significado espiritual, sino también social. A pie o en bicicleta, los fieles visitan distintos templos en un clima de recogimiento, oración y reflexión. Cada parada invita a meditar sobre un momento de la pasión de Jesús y a trasladar esa experiencia a la vida cotidiana.
“El objetivo es caminar con Jesús, acompañarlo y reflexionar sobre su entrega por amor”, explicó el obispo diocesano, quien además destacó que esta práctica se convierte en una oportunidad para rezar por la paz y por quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

Durante la jornada, las iglesias preparan espacios especiales —conocidos como “monumentos”— donde se expone el Santísimo Sacramento, generando un ámbito propicio para la oración personal. Allí, los fieles acercan sus intenciones, preocupaciones y esperanzas, en un gesto de profunda conexión espiritual.
Una experiencia que trasciende generaciones
La vigencia de esta tradición también se explica por su transmisión generacional. Muchos concordienses la viven desde la infancia, consolidándola como una experiencia que marca la fe y el vínculo con la comunidad.
En los últimos años, incluso, se han incorporado iniciativas que amplían su alcance, como circuitos organizados con transporte turístico y transmisiones en vivo, permitiendo que más personas puedan participar o seguir la peregrinación.
Así, el recorrido de las siete iglesias no solo reafirma su lugar como una de las expresiones más genuinas de la religiosidad popular en Concordia, sino que también se consolida como un símbolo de encuentro, reflexión y esperanza en una de las fechas más significativas del calendario cristiano.

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