León XIV "Un cristiano debe amar desinteresadamente"
El Santo Padre mantuvo un encuentro con las organizaciones benéficas diocesanas en Barcelona donde recalcó que la Iglesia debe acercarse a las heridas y necesidades de los más vulnerables.
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"Un cristiano no solo debe ser bueno y bondadoso, sino también compasivo, capaz de amar desinteresadamente y de buscar el bien de los demás", afirmó León XIV durante un encuentro con las organizaciones benéficas diocesanas de Barcelona.
El Papa recalcó que, en un momento en que el sentido de la dignidad humana se desvanece, la Iglesia parece acercarse a las heridas y necesidades de los más vulnerables.
La reunión tuvo lugar en la iglesia de San Agustín, en el barrio del Raval, donde los problemas de la pobreza, la migración y la exclusión son especialmente visibles. Conocida como la "catedral de los pobres", la iglesia ha sido un referente en esta zona de la ciudad durante años.
León XIV señaló que ser cristiano es, ante todo, un don y una gracia. Los creyentes, firmes en Cristo, pueden confiar en que todo esfuerzo sincero realizado con la guía del Espíritu Santo para el bien del prójimo recibe la bendición del Padre.
Hacia todos
"Llamados a amar a Dios, y por nuestro amor a Él, también a nuestros hermanos y hermanas, somos enviados a salir al encuentro de todos", afirmó el Papa.
León XIV respondió a las preguntas de Renzo, de seis años, sobre si le gustaba el fútbol, si soñaba con ser Papa y también sobre el sufrimiento y la soledad. El Santo Padre recordó que en cada hermano y hermana que sufre, es el Señor mismo quien "pide y acepta, es recibido o rechazado, amado o despreciado. Por lo tanto, el amor evangélico, arraigado en Cristo, da forma a la vida personal y comunitaria".
Dignidad y heridas
León XIV, tras su encíclica Magnifica humanitas, subrayó que la dignidad inalienable del ser humano no depende de sus capacidades, riquezas ni del papel que desempeñe, sino del don de Dios. "El Señor nos invita, por tanto, a acoger a toda mujer como hermana y a todo hombre como hermano", exhortó.
De ahí que el Santo Padre animó a las comunidades diocesanas a atender las heridas y necesidades de los más pequeños y vulnerables con discreción, ternura y perseverancia. "El amor es el mayor mandamiento social", recordó.
Testigos de esperanza
Tras agradecer a quienes ayudaban, acompañaban y apoyaban a los más necesitados, León XIV los exhortó a seguir revitalizando la labor apostólica y a revelar al mundo la belleza de la vida cristiana. Los animó a ser "testigos creíbles de la esperanza cristiana" para quienes viven en la pobreza, la fragilidad o la exclusión.
(AICA)

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