León XIV: “Rusia y Ucrania deben sentarse a dialogar” para terminar la guerra
En el vuelo de regreso a Roma, el Papa habló de los conflictos, el gasto militar, los abusos, la vivienda y los riesgos de la inteligencia artificial. El papa León XIV pidió que Rusia y Ucrania se sienten a dialogar para buscar una salida a la guerra y cuestionó el crecimiento del gasto militar, al considerar que esos recursos podrían destinarse a afrontar problemas como el hambre, la vivienda y el desempleo. "Las guerras ya no tienen sentido", afirmó durante el encuentro con periodistas en el vuelo de regreso de Metz a Roma.
:format(webp):quality(75)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/viajes_papales.webp)
En la conferencia de prensa, al concluir su visita apostólica a Francia, el pontífice también se refirió a los abusos sexuales en la Iglesia, la relación entre la fe y la política, la crisis habitacional, los riesgos de la inteligencia artificial y el crecimiento de los extremismos en Europa.
León XIV valoró especialmente los encuentros con jóvenes y enfermos durante los cuatro días del viaje y aseguró que se sintió "muy bendecido" por la experiencia.
"La Iglesia continúa alzando la voz"
-Manuela Tulli, de ANSA: Santidad, usted ha subrayado la necesidad del diálogo y, dirigiéndose a Europa, habló de la ilusión del rearme. ¿A qué se refería al hablar de sacrificios por la paz? ¿Cómo se puede dialogar con un Estado que ataca, bombardea y amenaza no sólo a Ucrania sino también a otros Estados europeos?
-La primera cosa seria es subrayar los principios de la doctrina social de la Iglesia, donde buscamos no promover la violencia, el odio, los armamentos, los peligros que hay en el mundo de hoy, incluso cuando algunos líderes de países vuelven a hablar de armas nucleares, de guerras cada vez más destructivas, sobre todo por la cuestión de la vida humana. Continuar armando, gastar en esa tremenda industria militar, es algo que lleva ya muchas décadas. Algunos pocos están enriqueciéndose muchísimo con una industria que promueve la guerra, cuando con estos miles de millones de euros o dólares se podrían solucionar problemas como el hambre en el mundo, la vivienda, situaciones de desempleo, etc. Todos están buscando una voz que pueda ofrecer otro camino, que no sea "vamos a gastar más en las armas", que sólo promueve más y más tensión y podría resultar en la explosión de otra guerra, otro conflicto.
Vemos que la violencia y esas potencias que buscan siempre imponer con poder en vez de dialogar y promover negociaciones por las diferencias que naturalmente pueden existir nos llevan siempre más y más cerca de una guerra o varias guerras, conflictos como encontramos en el mundo de hoy. Yo no sé de otros, y no es por ser político o no político, pero una voz que trata de promover los valores de la dignidad humana, de la importancia de la vida, de la posibilidad de quizás gastar más en salud y educación y menos en las armas, creo que la Iglesia tiene una responsabilidad de promover esos valores. Invitando continuamente a líderes como los de Rusia y Ucrania, otros países, a venir, a sentarse, a dialogar, a buscar cómo solucionar los problemas sin continuar esas guerras que ya no tienen sentido. Entonces, en ese sentido, la Iglesia continúa alzando la voz. No podemos obligar a nadie, a veces parece que puede ser inútil, pero vamos a seguir hablando, vamos a seguir invitando, vamos a seguir anunciando el Evangelio.
Abusos sexuales y responsabilidad de la Iglesia
-Cyriac Zeller, de I.Media: Las víctimas con las que se reunió ayer hablaron del carácter sistémico de los abusos sexuales en la Iglesia. ¿Es así? ¿Considera que los abusos sexuales son sistémicos?
-Muchas de ellas han hablado de abuso sistémico. Personalmente, prefiero expresarlo de otra manera, aunque he hablado de algunas organizaciones dentro de la Iglesia que, en ocasiones, han actuado de forma abusiva como sistema.
Creo que es importante hacer esta distinción. El abuso sexual es, ante todo, un problema humano. Cuando se produce dentro de la Iglesia, adquiere otra dimensión, porque la vida de fe de las personas queda profundamente herida y, a veces, incluso destruida.
La Iglesia tiene, por tanto, una responsabilidad especial a la hora de acompañarlas y ayudarlas a buscar la sanación. En el encuentro con las víctimas les pedí que me ayudaran también a transmitir a las demás víctimas la disposición, tanto mía como de la Iglesia, a escucharlas y acompañarlas en su camino hacia la sanación, reconociendo el dolor que se les ha causado.
La defensa de la vida y la laicidad
-Xavier Le Normand, de Le Pelerin: En Francia se ha legalizado recientemente la eutanasia. ¿Considera que, en momentos cruciales, el límite entre religión y política debe traspasarse en nombre de la conciencia?
-Según la concepción que tiene la Iglesia de la separación entre Iglesia y política ?o entre Iglesia y Estado?, yo no he traspasado ese límite.
Cuando la Iglesia habla de la defensa de la vida o de cuestiones de doctrina social, no está haciendo política, sino aplicando el Evangelio a la vida de las personas. Cuando viajé a Francia, lo hice principalmente para predicar el Evangelio, para anunciar la Buena Nueva, para reafirmar lo que el propio Jesucristo dice: "Yo soy el camino, la verdad y la vida".
La defensa de la vida es un principio que la Iglesia enseña y en el que cree profundamente. Soy consciente de que en Francia se ha aprobado recientemente una ley al respecto y de que también en otros países se está produciendo un amplio debate sobre las cuestiones relacionadas con el final de la vida.
Es significativo encontrarse en un lugar como Lourdes, donde las personas buscan algo mucho más profundo y comprenden que su vida, incluso en medio de la enfermedad, la discapacidad o sufrimientos de diversa índole, tiene sentido.
La Iglesia, en nombre de Jesús, quiere estar cerca de estas personas y reafirmar los valores que la vida misma encierra para todos nosotros. Así que diría que, si esto es hacer política, lo he hecho; pero desde luego no era mi intención entrometerme en la política francesa. Simplemente quería enseñar aquello en lo que la Iglesia cree realmente.
Inteligencia artificial: "Debemos sentarnos a debatir"
-Justin McLellan, de National Catholic Reporter: ¿Hasta qué punto le preocupa que la inteligencia artificial pueda suponer riesgos catastróficos para la humanidad?
-Si alguien me preguntara: "¿Está usted en pánico?". No, no lo estoy, por las noches duermo bien. Sin embargo, considero que las preocupaciones planteadas por muchos expertos y especialistas en IA deben tomarse en serio.
No creo que se trate de noticias falsas, como han dicho algunos, difundidas con el fin de obtener algún tipo de beneficio económico o de otro tipo. Este es un tema sobre el que creo que debemos sentarnos a debatir.
Debemos seguir invitando a los líderes políticos, a los líderes del ámbito de la IA, a las organizaciones sociales y a las asociaciones a reunirse para analizar lo que ya está ocurriendo y lo que podría suceder en el futuro.
El Vaticano ha creado su propia Comisión sobre Inteligencia Artificial para coordinar cómo estamos utilizando la IA, cuáles son los riesgos y cuáles los beneficios. Desde que se publicó Magnifica humanitas, muchas personas se han puesto en contacto con nosotros y estamos tratando de seguir promoviendo el diálogo, el estudio y la investigación.
Soy relativamente optimista respecto a que podamos lograrlo. Creo que hay suficientes personas seriamente interesadas en este tema y dispuestas a abordarlo al margen de las cuestiones de poder.
"Espero visitar Alemania"
-Ludwig Ring-Eifel, de KNA: ¿Cuándo podemos esperar verle en Alemania? ¿Le preocupa el declive de la Iglesia católica en ese país y el auge de los partidos extremistas?
-Solo llevo unos quince meses como Papa. Hay muchos lugares que aún no he visitado. He recibido una invitación. Espero de verdad volver allí, es decir, ya he estado allí, pero no como Papa. Sin embargo, espero visitar Alemania, al igual que espero visitar muchos otros países.
Aún no tengo un programa. Sigo trabajando en el programa para el próximo año, y el único viaje confirmado es el de la Jornada Mundial de la Juventud en Corea.
En cuanto a la disminución de fieles, en el pasado se dijo lo mismo de Francia, y sin embargo hemos visto lo que ha ocurrido en los últimos cuatro días. Creo que si recuperamos el verdadero espíritu misionero y la forma correcta de actuar, todavía hay muchísimas personas en Alemania que quieren vivir y celebrar su fe cristiana y católica.
Soy optimista al respecto, aunque reconozco los problemas y las diversas causas que han afectado duramente a la Iglesia y también a la sociedad.
Espero de verdad poder llegar a estas personas y seguir trabajando con los líderes de la Iglesia en Alemania para encontrar la manera de responder a sus necesidades.
Al mismo tiempo, asistimos a una combinación de estos puntos de vista de extrema derecha con un cierto tipo de religión que, no sólo en mi opinión, sino también según lo afirmado por los líderes de la Iglesia católica y de la protestante en Alemania, no representa una expresión auténtica del cristianismo.
Una vez más, volvemos a los valores del Evangelio, que no tienen que ver con el odio y la división, sino con la comprensión, la compasión y el acompañamiento.
Espero profundamente -y espero que también la Iglesia pueda formar parte de ello- que logremos encontrar la manera de llegar a la mayoría de las personas de buena voluntad, para que comprendan lo importante que es su compromiso, también en lo que respecta a la participación en los procesos políticos, a la hora de tomar decisiones claras a favor del bien común y no a favor de ideas extremistas que podrían causar daños mucho más graves de lo que nos damos cuenta en este momento.
(AICA)

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión