León XIV: “Que las energías destinadas a la guerra se orienten a la vida”
En su mensaje por la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, el Papa llama a una conversión del corazón y vincula la paz con el cuidado de la casa común.
:format(webp):quality(75)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/papa_5.webp)
El papa León XIV exhortó a que los recursos y esfuerzos actuales empleados en la guerra se destinen al desarrollo humano integral, al combate contra la pobreza y al cuidado de la creación, en el mensaje difundido con motivo de la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, que se celebrará el 1º de septiembre.
Inspirado en la profecía de Isaías -"Con sus espadas forjarán arados y podaderas con sus lanzas"-, el pontífice lamentó que el mundo viva en la actualidad "una pesadilla paradójica", en la que la violencia y los conflictos profundizan una crisis ética, cultural y ambiental.
El Santo Padre sostuvo que las guerras no sólo destruyen vidas humanas, sino que también degradan los ecosistemas, contaminan el aire y el agua y agravan la pobreza y las desigualdades.
"La guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida", afirmó, al considerar que constituye "no sólo un fracaso político, sino también moral y espiritual" y un "antitestimonio del Evangelio de la paz".
Una conversión que empieza en el corazón
León XIV señaló que la violencia, la injusticia y el daño ecológico tienen una raíz común en el corazón humano, marcado por "la pérdida del sentido de los límites, del deseo de dominación y de la búsqueda del beneficio inmediato".
Retomando una imagen de Benedicto XVI, recordó que "los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores", e insistió en que no basta con reformar estructuras, sino que es necesario renovar los corazones.
Del conflicto al desarrollo humano integral
El Papa invitó a imaginar un mundo donde las energías invertidas en la guerra se orienten "al desarrollo humano integral, al combate de la pobreza, a la protección de la dignidad humana y a la reconciliación de la gente que está dividida".
El pontífice concluyó animando a recorrer, "despacio pero firmes", el camino que conduce "del desierto al jardín, de la división a la comunión y de la violencia a la paz", para que las espadas se conviertan verdaderamente en arados y la paz de Cristo alcance a toda la creación. (AICA)

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión