“La pluralidad política no debe convertirse en una descalificación permanente del adversario”
En un hecho histórico, el papa León XIV se convirtió en el primer pontífice en dirigirse al Congreso de España y dejó un mensaje centrado en la reconciliación, el respeto institucional y la necesidad de bajar el nivel de confrontación política. Ante un escenario marcado por la polarización, el Papa pidió "desarmar el lenguaje" y advirtió que las diferencias ideológicas no pueden derivar en agresiones permanentes. "La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación", afirmó.
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Durante su discurso también defendió la dignidad humana como eje de toda sociedad justa, reclamó protección para la vida desde la concepción hasta la muerte natural, reivindicó el valor de la familia y alertó sobre los riesgos de la llamada "cultura del descarte". León XIV dedicó además varios pasajes a los desafíos contemporáneos, entre ellos la inteligencia artificial, las migraciones y los conflictos armados. Sobre este último punto, rechazó la carrera armamentista y sostuvo que la verdadera seguridad surge del diálogo, la justicia y el respeto al derecho internacional.
El Pontífice llamó a proteger a migrantes y refugiados, advirtiendo que la discriminación por origen, religión o condición social constituye una grave vulneración de la dignidad humana.
También reivindicó la libertad religiosa y de conciencia, señalando que la fe no debe imponerse, pero tampoco ser excluida del debate público.
El mensaje fue recibido con una ovación de pie de siete minutos por parte de los legisladores presentes. Al cerrar su intervención, León XIV expresó su deseo de que España siga siendo "tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza", sin perder sus raíces ni renunciar a mirar con audacia hacia el futuro.

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