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El Trono Vacío
El Obispo de Concordia
Hacía ya un tiempo atrás
Que se encontraba alejado
De su intensa actividad
Por un mal que lo aquejaba
Y para la ciencia crecía
Se esperaba día a día
El desenlace fatal.
Agotados yo los medios
Con que poderlo aliviar
El solo esperaba confiado
Del señor su voluntad
Y ante aquella residencia
Desfilan fieles y amigos
Que fueron siendo testigos
De esa gran conformidad
Era el 21 de agosto
Una mañana muy fría
La ciudad aun dormía
Y en su lento despertar
Ya se siente conmovida
Por una noticia triste
De esas que nadie resiste
Que empezaba a circular
Ha muerto Monseñor Rosch
Ha muerto un santo decían
Y en su lecho de agonía
Todo el cielo presencio
A los Ángeles mandados
Que acudieron obedientes
Y el obispo se llevaron
Muy temprano junto a Dios
La congoja se apodera
De sus hijos muy queridos
Para ellos ha vivido
Y su vida consagro
Yale rinde su homenaje
Ese pueblo dolorido
Al obispo que ha partido
Y a quien tanto acompaño
Trasladados los despojos
Del que fue pastor y guía
Incesante noche y día
En el templo desfilo
Y elevando su plegaria
Contemplaba silencioso
Aquel trono majestuoso
Que vacío se quedo
Se confunda religiones
La unidad se hace visible
En su deseo muy sensible
En su ardiente caridad
Hoy contempla desde el cielo
A sus hijos muy queridos
Que a su lado allí reunidos
Van a ser la realidad
Lo acompañan multiples
Entre lágrimas y flores
Sus obras que son amores
Su memoria ha de grabar
Y una nota culminante
Que jamás será borrada
La presencia emocionada
Delos niños del hogar
Fue su obra predilecta
Y fruto de sus desvelos
Al mirarla desde el cielo
Le dará más protección
Todos los niños que en ella
Hallaron padre y albergue
Hoy lo lloran pero saben
Que están en su corazón
Hoy esperan el retorno
A su última morada
Que será aún más sagrada
Por su aspecto y su lugar
Y vivirá en el recuerdo
Del clero que fue más suyo
Y por ser así tan suyo
Jamás lo podrá olvidar
De Felisa Ayala, Sacristana de la Catedral San Antonio - En tiempos de Monseñor Rösch.

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