Cardenal Sturla al Papa: Cristo nos invita a entrar en la cancha de la vida
En la vigilia de oración celebrada en el Estadio Centenario de Montevideo, el arzobispo metropolitano dio la bienvenida al Santo Padre y presentó el fútbol, la identidad uruguaya y la historia de santidad de la Iglesia local como imágenes para expresar el compromiso de los cristianos con el Evangelio. Y expreso: Tener con nosotros al Papa es ¡un Golazo!
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El Estadio Centenario, símbolo de la identidad y la historia del Uruguay, se convirtió en el escenario de una gran convocatoria de fe durante la vigilia de oración con el Santo Padre. En nombre de la Iglesia uruguaya, el cardenal Daniel Fernando Sturla Berhouet, arzobispo metropolitano de Montevideo, dirigió unas palabras de bienvenida en las que unió la pasión nacional por el fútbol con el llamado de Cristo a vivir y anunciar el Evangelio.
Tomando como punto de partida la comparación que san Pablo establece entre la vida cristiana y una competición deportiva, en la primera carta a los Corintios, el cardenal recordó que todos corren en el estadio, pero que los cristianos lo hacen por una corona que no se marchita (cf. 1 Cor 9,24-27).
La referencia adquirió un significado especial en el lugar elegido para el encuentro. Construido para el primer Campeonato Mundial de Fútbol, celebrado en 1930, y para conmemorar el centenario de la Jura de la Constitución, el Centenario representa mucho más que un recinto deportivo: es un espacio donde Uruguay reconoce su historia y su identidad como pueblo.
Del fútbol a la cancha de la vida
«Para los uruguayos este estadio es “El Centenario”», señaló el cardenal Sturla, al explicar el profundo significado que tiene el fútbol en la cultura nacional. Una pasión que atraviesa el lenguaje cotidiano y que permitió al arzobispo expresar, con una frase propia del ambiente futbolístico, la alegría por la presencia del Papa: «Tener al Papa entre nosotros es un golazo». Sin embargo, el purpurado invitó a ir más allá de la celebración y del entusiasmo de las tribunas. «No vinimos solo a alentar desde la tribuna: Cristo nos invita a entrar a la cancha de la vida», afirmó.
Una cancha que, según explicó, no se encuentra únicamente en los grandes acontecimientos, sino en los espacios cotidianos donde se desarrolla la existencia de cada persona: el barrio, la familia y el trabajo. En esa misma línea, comparó el orgullo con el que los uruguayos visten la camiseta celeste de su selección con la alegría con la que los cristianos están llamados a llevar su identidad bautismal. «Queremos llevar con alegría la camiseta de cristianos, para que quien nos vea descubra la alegría de seguir a Jesús», expresó.
Los santos y beatos que inspiran el camino de la Iglesia uruguaya
El cardenal también quiso recordar a las figuras que han marcado la historia de la Iglesia en Uruguay. Así como los futbolistas ocupan un lugar especial en el imaginario colectivo del país, los cristianos encuentran inspiración en quienes han recorrido el camino de la santidad y han dado testimonio de su fe.
Entre ellos mencionó al beato Jacinto Vera, primer obispo de Montevideo y figura fundamental de la Iglesia uruguaya, cuya beatificación tuvo lugar en el propio Estadio Centenario. También recordó a santa María Francisca Rubatto; a las beatas Dolores y Consuelo Aguiar-Mella, mártires de la fe en España; y a los siervos de Dios Padre Cacho, Walter Chango y Salvador García Pintos.
La evocación de estos testimonios puso de relieve la riqueza espiritual de la Iglesia local y la continuidad de una historia de fe que sigue ofreciendo referentes para las nuevas generaciones.
Una Iglesia donde nadie queda afuera
En otro momento de su saludo, el arzobispo retomó la imagen de la camiseta celeste, capaz de reunir a los uruguayos más allá de sus diferencias, para expresar la dimensión comunitaria de la fe cristiana.
«Así como la celeste reúne a todo un país, la fe nos convoca como pueblo de Dios. En esta tribuna nadie queda afuera», afirmó.
Finalmente, el cardenal Sturla dirigió la mirada hacia uno de los elementos emblemáticos del Centenario: la Torre de los Homenajes. Desde allí, propuso que el encuentro con el Santo Padre fuera también un homenaje a Cristo, recordando que el beato Jacinto Vera consagró el Uruguay al Sagrado Corazón de Jesús.
«Hoy junto a usted nos encontramos para rendir homenaje a Cristo», manifestó, antes de expresar el deseo de la Iglesia uruguaya de recibir del Papa una confirmación en la fe y en la esperanza.

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