Cardenal Fernández: “Todas las religiones están llamadas a construir la paz”
El prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe destacó la vigencia de 'Nostra aetate' a 60 años de su promulgación y afirmó que el diálogo auténtico nace de una identidad cristiana sólida.
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El cardenal Víctor Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, aseguró que "todas las religiones están a favor de la paz" y sostuvo que invocar el nombre de Dios para justificar la violencia constituye una traición a la verdadera naturaleza de la religión.
En una entrevista a medios vaticanos concedida con motivo de la publicación de la nota Un camino de esperanza, difundida al cumplirse 60 años de la declaración conciliar Nostra aetate, el purpurado reflexionó sobre el papel del diálogo interreligioso en un contexto atravesado por guerras, divisiones y conflictos. Al recordar el quinto número de Nostra aetate, destacó que la Iglesia "reprueba como ajena al espíritu de Cristo cualquier discriminación o vejación realizada por motivos de raza o color, de condición o religión".
"Cada religión y todas las religiones están a favor de la paz. Nunca a favor de la guerra", afirmó, y vinculó esa enseñanza con la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV, que advierte que quien utiliza el nombre de Dios para legitimar el terrorismo, la violencia o la guerra "traiciona su rostro".
Identidad cristiana y diálogo auténtico
El cardenal Fernández explicó que el verdadero diálogo no implica renunciar a la propia identidad ni caer en el sincretismo, sino conjugar "la máxima identidad con el máximo diálogo", una expresión que atribuyó a san Juan Pablo II.
En ese sentido, señaló que el encuentro con otras tradiciones religiosas forma parte de la misión evangelizadora de la Iglesia y recordó que Dilexit nos describe el anuncio del Evangelio como el testimonio de "misioneros enamorados" de Cristo, capaces de transmitir la belleza de esa amistad sin recurrir al proselitismo.
"Las palabras del enamorado no molestan, no imponen, no fuerzan", subrayó, sino que despiertan en los demás el deseo de descubrir el origen de ese amor.
Un testimonio compartido de fraternidad
El prefecto afirmó que la Iglesia está llamada a anunciar la fe en Cristo resucitado para contribuir a un futuro de paz, fraternidad, justicia y respeto, aunque reconoció que ese horizonte encuentra obstáculos en el individualismo y la "egolatría", que llevan a las personas a encerrarse en sí mismas.
Por ello, sostuvo que el diálogo con los creyentes de otras religiones constituye una expresión concreta del amor fraterno y una forma de colaboración orientada al bien común.
"Al encontrarse con fieles de otras tradiciones religiosas, la Iglesia quiere ofrecer un testimonio de amor fraterno", concluyó, convencido de que solo quien ama al prójimo puede descubrir el camino hacia una felicidad auténtica.
(AICA)

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