Noventa minutos y un muro alpino: Suiza, el último escollo de la Selección para llegar a semifinales
Hace unos días pensaba escribir —siempre y cuando Argentina superara a Egipto— sobre la selección colombiana, que era, a priori, la favorita para clasificar y jugar los cuartos de final de la Copa del Mundo.
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Sin embargo, el fútbol es un juego que nos demuestra a menudo lo impredecible que puede ser y cómo, en algunas ocasiones, las sorpresas se vuelven una dolorosa realidad para los “mejores”.
El partido contra los egipcios del pasado martes es una clara muestra de que estuvimos a tan solo unos minutos de quedar afuera.
Hoy a las 22 horas, la selección defensora del título se enfrentará a su par suiza en Kansas City. Si nos midiéramos solamente por el historial, la clasificación ya estaría casi asegurada; pero eso solo sirve para la estadística.
El historial
En total se enfrentaron en 7 ocasiones, con 5 victorias para Argentina y 2 empates, manteniendo la Albiceleste un invicto histórico con 15 goles a favor y apenas 3 en contra.
Enfrentamientos en Copas del Mundo
* Mundial 1966 (Inglaterra - Fase de Grupos): Argentina 2 - Suiza 0.
* Mundial 2014 (Brasil - Octavos de Final): Argentina 1 - Suiza 0. Se definió en el tiempo suplementario con un agónico gol de Ángel Di María tras una asistencia de Lionel Messi.
Enfrentamientos amistosos
* 1980: Argentina 5 - Suiza 0.
* 1984: Suiza 0 - Argentina 2.
* 1990: Suiza 1 - Argentina 1.
* 2007: Suiza 1 - Argentina 1.
* 2012: Suiza 1 - Argentina 3. Recordado por ser el primer hat-trick de Lionel Messi con la Selección Mayor.
El camino helvético en la Copa del Mundo
La selección dirigida por Murat Yakin llega a esta instancia de cuartos de final exhibiendo una solidez colectiva envidiable y un registro invicto que enciende las alarmas.
Su recorrido en el mundial comenzó en el Grupo B con un trabajoso empate 1-1 frente a Qatar, una igualdad que rápidamente quedó atrás luego de encadenar dos triunfos consecutivos: una contundente goleada por 4-1 ante Bosnia y Herzegovina, y un ajustado pero merecido 2-1 contra Canadá que les aseguró el liderazgo de la zona.
Ya en la fase eliminatoria, el conjunto europeo ratificó su madurez táctica. En los dieciseisavos de final dejaron en el camino a Argelia con un sobrio 2-0, demostrando una notable capacidad para manejar los tiempos del partido. Sin embargo, su verdadera prueba de fuego y carácter llegó en los octavos de final ante Colombia.
En un cruce cerrado, de dientes apretados y sin ventajas, los helvéticos resistieron el desgaste durante los noventa minutos y el tiempo suplementario para terminar sellando su clasificación en una agónica definición por penales, donde se impusieron por 4-3 gracias a las manos de su arquero.
Puntos fuertes: Disciplina de acero y experiencia
El gran argumento de Suiza es su rigidez táctica. Bajo el mando de Yakin, el equipo alterna con naturalidad entre un 4-3-3 estructurado y un 4-2-3-1 combativo, mutando hacia un bloque defensivo bajísimo cuando el trámite lo requiere. Cuentan con un notable oficio para disputar partidos de eliminación directa, respaldados por una columna vertebral veterana que les otorga una gran experiencia y un recambio joven que aporta frescura y vértigo en las transiciones rápidas.
Puntos débiles: La falta de un “9” de élite
El techo histórico de este seleccionado sigue siendo su efectividad en los últimos metros.
A pesar del desgaste físico imponente que realiza Breel Embolo como referencia de área, Suiza suele carecer de un centrodelantero letal o de un goleador de élite. Si se los presiona alto y se les corta el juego del mediocampo, el equipo tiende a refugiarse excesivamente atrás, dependiendo de rachas aisladas o del desgaste del reloj para forzar la prórroga.
Las figuras de Suiza
* Granit Xhaka: El capitán y termómetro absoluto del equipo. Es el encargado de dictar los tiempos de la transición helvética y el equilibrio táctico entre defensa y ataque.
* Manuel Akanji: El pilar central de la defensa. Su imponente presencia física, velocidad para los cierres y excelente salida limpia desde el fondo sostienen la seguridad del arco suizo.
* Gregor Kobel: El guardián del arco. Ha consolidado un nivel extraordinario bajo los tres palos, brindando la seguridad necesaria en momentos críticos y convirtiéndose en héroe en la tanda de penales contra Colombia.
* Breel Embolo: La potencia ofensiva. Aunque no sea un definidor implacable, su capacidad para aguantar la pelota de espaldas y arrastrar marcas genera los espacios indispensables para la llegada de los extremos.
¿Qué podemos esperar del partido?
Frente a la Selección argentina, Suiza plantará una propuesta de alta densidad defensiva.
No hay que esperar que salgan a disputar la posesión del balón; por el contrario, buscarán congestionar carriles internos, asfixiar los circuitos creativos de Lionel Messi y apostar la vida a réplicas veloces comandadas por las bandas mediante Dan Ndoye o Rubén Vargas.
Será una batalla de paciencia absoluta, donde el “muro alpino” intentará llevar el desarrollo a un terreno de desgaste mental e interrupciones físicas.
Las lecciones de una noche límite y el balance final
El milagroso desenlace del pasado martes ante Egipto debe funcionar como una rigurosa señal de alerta para el cuerpo técnico argentino. La Albiceleste protagonizó una remontada histórica que quedará en los libros, impulsada por el amor propio y la jerarquía individual cuando el abismo de la eliminación era inminente. Sin embargo, el análisis frío expone una paradoja preocupante: Argentina dominó el trámite y generó un volumen ofensivo notablemente superior, pero pagó un precio carísimo por sus desatenciones. Los egipcios, con ataques aislados y escasos, exhibieron una efectividad letal que desnudó graves desacoples en el retroceso y errores defensivos que en estas instancias se pagan con la eliminación. Contra un rival de mayor oficio, esas licencias serán irrecuperables.
El choque en Kansas City pondrá frente a frente a dos identidades antitéticas. Por un lado, la Argentina del protagonismo, el peso específico de sus estrellas y la obligación de asumir el control estético del juego, pero con la urgente necesidad de blindar su última línea.
Por el otro, la Suiza de la resistencia alpina, un bloque pragmático e invicto que se siente cómodo en el sufrimiento y que apostará al desgaste ajeno.
Noventa minutos separan a la Selección de las semifinales; el desafío será que el volumen de juego se traduzca en efectividad y que la templanza defensiva esté a la altura de la chapa de campeón.

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