Rescatar a Alfonsina
Hace unas semanas dos docentes de la Escuela José Gervasio Artigas de La Bianca me pidieron colaboración para un proyecto que surgió a propuesta de los chicos de quinto año.
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Consiste me dijeron, en la puesta en escena de una representación teatral sobre la vida de Alfonsina Storni, con la particularidad de-solidaridad y esperanza mediante- rescatarla de su triste final. Esta actividad se desarrollará en el marco del día mundial de concientización para la prevención del suicidio, que es el 10 de septiembre. Obviamente que trate de darles mi impresión y mi punto de vista a una tarea y un proyecto emprendido con mucha responsabilidad, con mucho entusiasmo, con esa frescura y emocionalidad que solo los jóvenes pueden transmitir, aun hoy, en tiempos de apatía, individualismo y aislamiento. Les dije que me parecía una idea genial para tratar el tema desde la perspectiva de la apuesta a la vida y la esperanza que deben realizar los chicos, aun en este contexto social, económico y cultural tan difícil, sobre todo por ese contexto difícil no debe darse la última palabra a la tristeza, no debe, como me dijo mi amigo Pablo, dejarle la última palabra a la muerte, y salvar a la poeta es rescatarla del mar de la angustia y la desesperación. Alfonsina ha sido, lamentablemente recordada más por su muerte que por su extraordinaria vida. Está claro que la forma de su muerte, como la de muchos hombres y mujeres de la cultura es un símbolo de la Argentina de la década del 30, la década infame de un país autodestructivo, entregado como colonia a la Corona Británica, de golpes de estado, fraude electoral y corrupción política y moral. Si bien las conductas autolesivas son multicausales y casi siempre enigmáticas y el caso de Alfonsina exhibe esa complejidad, también es cierto que en este caso es metáfora (de una Argentina que se autodestruía en un modelo dependiente, oligárquico mortífero) y letra de una época histórica. En efecto, en la década del 30, refiere Norberto Galasso se produce la más elevada tasa de suicidios en la historia argentina y no es casual que esa crisis coincida con una época en la que la desocupación, la miseria, la prostitución obligada para la subsistencia, el hambre y la degradación moral hayan sido las dimensiones socio-económicas, políticas más destacadas. Algo de esa relación metafórica y lineal captó Alfredo Palacios cuando al despedir a Alfonsina en el senado de la nación decía "en dos años han desertado de la existencia, tres de nuestros más grandes espíritus, cada uno de los cuales bastaría para dar gloria a un país: Leopoldo Lugones, Horacio Quiroga y Alfonsina Storni. Algo anda mal en la vida de una nación, cuando, en vez de cantarla, los poetas parten, voluntariamente con un gesto de amargura y de desdén, en medio de una glacial indiferencia del Estado". Estos tres grandes eran en el ámbito de la literatura el reflejo de una desesperanza generalizada de un mundo inhabitable, que rechazaba la existencia. Los artistas solo mostraban con su talento un estado de situación injusto, desesperante, desigual, inhumano, sobre todo para los trabajadores y los pobres. Así se destacó Antonio Berni en la pintura con dos obras que son parte de esa década infame como "desocupados" y "Manifestación" en la que se exhibe esa angustia en los rostros desbordados de preocupación de la población sin trabajo y la indignación de los manifestantes que solo pedían pan y trabajo, la misma angustia que en "Los siete locos" obra extraordinaria de Roberto Arlt, se palpa físicamente en los personajes desconcertados, humillados y desesperados que fracturados psíquicamente y roto cualquier lazo comunicativo se embarcan en las más delirantes de las conspiraciones que la realidad superó años después con los fascismos, nazismos, locales y mundiales y el horror de la segunda guerra mundial anticipada por el genial escritor. En los tangos de Discépolo la época deprimente que le toco vivir a Alfonsina se describe triste y bellísimamente en el tango "Yira Yira", que pone al descubierto una desesperanza irreparable por la ruptura de la solidaridad, el amor y los lazos sociales y el genial Discepolín es quien plasma, con una captación asombrosa del clima social de la época, la problemática del suicidio en el tango "tres esperanzas"- donde curiosamente, al igual que en el últirho poema de Alfonsina, "ir a dormir", es la metáfora con la que se enfrenta la más profunda desazón- escrito este tango, precisamente en el año 1932 en el que, según Galasso, el fenómeno del suicidio trepa exponencialmente. El drama de Alfonsina Storni se inscribe en este contexto, por eso hacen bien los gurises de intentar rescatar también su vida, su valiosísima vida, un faro, un modelo de lucha y coraje, de talento artístico, fortaleza y decisión más que su triste final, a la que también imaginan otras posibilidades vitales. Alfonsina Storni vivió en un mundo machísta que despreciaba a las mujeres, las descalificaba y trataba como niños, solo eran consideradas como objetos y en su rol dependiente como ama de casa y madre. Ella desafió en acto esa estructura injusta y desigual no solo siendo poeta en un mundo en que solo los hombres desarrollaban ese arte, sino desafiando la moralina al tener un hijo de soltera, sin padre, siendo madre "natural", como se decía en la época, trabajando en condiciones sumamente desfavorables, cobrando salarios mucho menores que los hombres por igual ' trabajo, enfrentando con su valentía, siendo referente temprano del feminismo, todas las adversidades. Tal vez su vida se sintetiza en su extraordinario poema "La loba", en la que su posición y su desafío se revelan dramáticamente:
La loba (fragmento)
Yo soy como la loba
Quebré con el rebaño
me fui a la montaña
Fatigada del llano
Yo tengo un hijo fruto del amor, de^mor sin ley
Que no pude ser como las otras, casta de buey
Con yugo al cuello ¡libre se eleve mi cabeza!
Yo quiero con mis manos apartar la maleza.
Mirad como se ríen y como me señalan
Porque lo digo así:( las ovejitas balan
Porque ven que una loba ha entrado en el corral
saben que las lobas vienen del matorral
Pobrecita y mansas ovejas del rebaño!
No temáis a la loba, ella no os hará daño
Pero tampoco riáis, que sus dientes son finos
¡y en el bosque aprendieron sus manejos felinos!
Alfonsina Storni
Rescatar a Alfonsina de su tristeza y de su final, es un salvar un símbolo de lo que necesitan los jóvenes y la Patria, de la resistencia, del coraje, de la lucha, de la entereza, del talento y sobre todo de la solidaridad y la esperanza, que nunca debe ser arrebatada por los piratas y canallas que quieren destruirla, para apropiarse de esta tierra en la que los chicos tienen mucho por pelear, mucho por hacer. En ese camino, la gurisada de la Escuela de la Blanca, son un orgullo.

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