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En ocasiones, la mente humana puede (como el lenguaje común lo indica), jugar una mala pasada. La actividad de la psiquis es factible de falibilidad. Es más habitual de lo que se supone. Algunas evidencias menores son muy breves instantes de los cuales no se recuerda ningún indicio en forma casi instantánea a los mismos.
La memoria habitual, que involucra a las rutinas automáticas puede ocultar acciones cotidianas sumidas en la permanencia. Y lo que es, tal vez, menos frecuente, hacer que el cerebro recuerde actos o ejercicios de la voluntad que no han existido.
Michal es un eslovaco de mediana edad, casado con Zuzka y padre de Dominika, una niña de dos años. Tiene un cargo gerencial en la redacción de un diario regional que atraviesa una delicada situación financiera. Es muy dedicado en su trabajo y la realidad de la empresa lo mantiene preocupado y algo estresado. Está negociando un préstamo para poder sobrellevar la dificultad del periódico. Comienza su día corriendo un circuito urbano en la ciudad de Nitra. Nitra es una ciudad del sur de Eslovaquia, en la cual se construyó en el año 828 la primera iglesia cristiana de Europa Central y Oriental.
En el comienzo de “Padre” (2025), tercera película de Tereza Nvotová, Michal, luego de su carrera matutina en verano, se da una ducha, desayuna, se despide de Zuzka, su esposa y por el pedido de ésta, sube a su hija en una sillita en el asiento trasero de su vehículo para llevarla a la guardería y luego ir a su trabajo. Padre e hija van cantando en el trayecto hasta la puerta de la guardería. Luego, Michal se marcha a su trabajo.
Es un día muy caluroso, de altas temperaturas. Se prevé que la ola de calor permanezca. Transcurren varias horas en las que Michal permanece concentrado en su quehacer laboral. El despido de personal y el desbarajuste económico de la empresa lo mantiene perturbado. Ese día, Zuzka le había pedido que acerque a la niña a la guardería porque necesitaba llegar temprano a su destino, pero normalmente es ella quién lleva y busca a su hija. En medio de la jornada, Zuzka llama a Michal y le pregunta dónde está su hija. – En la guardería le contesta. Sin embargo, su esposa le dice que había pasado a recogerla y la maestra le dijo que ese día no había ido, que él, nunca la dejó. A partir de ese momento, la película adquiere un nivel de tensión dramático, porque Michal desespera, entendiendo -en un primer momento-; comprobando, luego, que su hija nunca había descendido del auto, y estaba muerta en el asiento trasero, luego de permanecer seis horas encerrada. Nvotová especula con la duda del personaje que puede incluir a la del espectador a partir de una escena clave.
El guion firmado por la propia directora, conjuntamente con Susan Budzak, se basa en una historia real acontecida en esa misma ciudad en el año 2015, de una persona cercana al guionista. El síndrome del bebé o niño olvidado es un fenómeno más habitual que lo que se presume; absolutamente involuntario y derivado, frecuentemente, del cansancio y de exigencias físicas.
Algunos estudios neurocientíficos hablan qué la memoria habitual y repetitiva, cuando se está sometido a estrés, puede sobreponerse y en parte anular a la cognitiva. Por lo tanto, se pueden eliminar recuerdos o, peor aún, generarse recuerdos de acciones que en realidad no ocurrieron. Sólo en los Estados Unidos, se producen más de cuarenta casos por año del síndrome del bebé olvidado.
En la historia, el padre, lógicamente carga con la culpa. Interpreta que ha matado a su hija. Busca el perdón a la vez que padece el daño. No sabe cómo continuar su vida. La madre no puede aceptar ni entender lo acontecido. La pérdida es interpretada, asumida y valorada en forma distinta por cada uno de ellos. La directora ha declarado que “Padre” “busca desafiar la percepción que el público tiene de la culpa, la tragedia y la empatía mediante un enfoque narrativo singular”. “No paraba de leer sobre ello, sobre ese “síndrome del bebé olvidado”. Son cientos de casos cada año, en todo el mundo”, concluye. La actuación de Milan Ondrik como el padre es encomiable. Transmite su dolor en escenas desgarradoras y Dominika Morávková como la madre, en medio de una atmósfera opresiva, mantiene una encendida frialdad. El realismo con que la directora relata, en gran parte, con plano secuencia, es crudo y acerca, en cierta medida a “Padre” a la acritud de la tragedia de “Sirat”, la película de Oliver Laxe. “Decidí contar esta historia de una forma poco convencional para el cine. En lugar de hacer cortes, entraremos en la mente del padre y viviremos la experiencia con él, mediante planos continuos. Podría ser una manera de sacar al público de su zona de confort y, tal vez, abrir sus corazones”, dijo Nvotová.
Se deriva en un juicio por negligencia, con gran carga mediática y cuestionamientos públicos. El trágico error se somete a la lupa de una sociedad rigurosa. El padre se ve agotado y devastado. Está latente que termine en la cárcel. El transparentar la repercusión social del hecho, similar a lo acontecido en el que inspiró el relato, es un acierto de la directora. Es una manera de desafiar al espectador respecto a la compasión y comprensión ante tamaña tragedia inesperada y, en gran medida, imprevisible.
“Padre” es una película sobre una tragedia horrible, sobre hechos inexplicables e imprevistos, sobre un sufrimiento intenso, sobre sociedades prejuiciosas e intolerantes, sobre culpa y dolor. La película ha participado del Festival Internacional de Cine de Venecia y ha obtenido varios premios en otros festivales.

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