On Falling. La monotonía desapacible del trabajo repetitivo y precario
Entre páginas y pantallas
:format(webp):quality(75)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/07/magazine_labriola_3.webp)
En estos tiempos líquidos el trabajo quedó lejos de ser dignificación. Ello, en el contexto adecuado, con los ingresos justos se ha convertido, en cierta forma, una quimera. El concepto “trabajo” es a la vez, hoy, elemento de identidad, realización, pero también, alienación y angustia.
El trabajo no garantiza, por antonomasia, hoy por hoy, un sustento suficiente y la elevada dosis de precariedad que se ejerce en muchos de ellos, lo ha tornado inestable. La necesidad impone pluriempleo y escaso tiempo para el descanso. Por otro lado, y como un oxímoron, esa misma endeblez conspira y la desocupación sobrevuela en todo el planeta.
La migración de enorme cantidad de seres desesperados, espantados o atormentados hacia fronteras que suponen más acogedoras o por lo menos, con mejores perspectivas, suma mayores elementos negativos a las condiciones laborales.
Aurora es una joven emigrante portuguesa, escapando de la falta de trabajo en su país, aunque manteniendo la esperanza de volver. En Edimburgo, la capital de Escocia, trabaja como “picker”, anglicismo utilizado para disimular la labor monótona y repetitiva en jornadas inacabables de buscar productos por los pasillos de una megaempresa, (los hoy conocidos como centros de distribución) escaneando código de barras de paquetes y armando pedidos en cajas. Comparte su vida en un piso con otros inmigrantes, Kris, un polaco y Vera, una española.
Aurora, interpretada magistralmente por la actriz portuguesa Joanna Santos, es la protagonista de “On Falling”, (2025) (sin denominación aún en castellano; “En caida”, podría ser eventualmente un título), ópera prima de la también portuguesa Laura Carreira, cuya carrera había comenzado con tres cortos realizado antes de este film. Los días de Aurora trascurren impertérritos, rutinarios, soporíferos. De su departamento compartido a su trabajo y de allí, a su departamento compartido.
El exiguo sueldo le exige a Aurora cenar un sándwich de queso, almorzar una barra de chocolate, especular con algún muffin robado en un encuentro organizado por la empresa. Valga la irónica paradoja, ese encuentro fue convocado para que la empresa incentive donaciones de los empleados a una organización benéfica ecológica que concuerda con los valores corporativos de la misma. La reparación de su celular le implica a Aurora casi cien libras que incide en que no pueda pagar la factura de luz.
La insatisfacción que encuentra en su tarea, le hace intentar la búsqueda de otro empleo. La entrevista que consigue y por la cual, para poder concurrir debe fraguar ante su empleador un inexistente problema médico es otro elemento que evidencia disonancia entre un estado anímico simulado y la eventualidad de un cambio laboral que no se vislumbra mejore su gris realidad.
Laura Carreira, nació el 28 de marzo de 1994 en Oporto, Portugal. Estudio en un instituto público de arte en su país natal y luego, ya migrada, perfeccionó sus estudios de cine en la Universidad de Edimburgo, ciudad donde actualmente reside. Es autora también del guion; introduce en escenas meticulosamente elaboradas una sucesión de detalles que perfeccionan la comprensión y el análisis de psicología de Aurora, con su baja autoestima, su dificultad para relacionarse, sus aprietos económicos, su dependencia del celular, a las series y a las redes, en una búsqueda de escape hacia la nada; sus gestos y sus silencios. “Lo normal, lo que hace todo el mundo” es su respuesta lacónica e inconducente a la pregunta de una compañera respecto a sus planes de fin de semana, sus aficiones o su tiempo libre. Lo insustancial de sus estados de ánimos semeja a Aurora con Fran, la también joven, tímida, solitaria y depresiva, protagonista de “A veces pienso en desaparecer” (2023) de Rachel Lambert.
Por otra parte, la crudeza en las relaciones laborales se percibe tanto en el premio que recibe Aurora por ser una de las “pickers” más eficaces de la empresa (una especie de “empleado del mes”): una barra de chocolate, como cuando, por su propensión a cierta desatención debido a sus problemas económicos, sea reprendida por el encargado. Es la misma acritud cuando se le niega un día de licencia “porque no avisó con la anticipación necesaria”. Es el mismo tono melancólico de los almuerzos grupales contra reloj, donde se entera del suicidio de un compañero de trabajo con quien el día anterior había estado hablando -venciendo su habitual retracción- o es el propio desahogo que exteriorizan los empleados cuando por un problema cibernético, no pueden comenzar a trabajar y es el único momento en el cual se los ve sonreír.
“On Falling” es un exponente del cine social y humanista británico. Heredera de los mejores films de Ken Loach. No es casual que la productora de Loach, Sixteen Films haya sido una de las que participó en este proyecto (conjuntamente con la estatal BBC Film y BRO Cinema de Portugal). Hay evidentemente un hilo conductor que une a la alienación del trabajo industrial de “Tiempos modernos” (1936) de Charles Chaplin a esta perturbadora mecánica laboral iterativa y soporífera de los servicios de “On Falling”. Por caso, la aspiración de una de las compañeras de Aurora es trabajar sentada. En casi un siglo, nada ha cambiado. O lo que es peor, la competencia de la inteligencia artificial, los humanoides y artefactos reduce la posibilidad de acceso a un mejor trabajo o al trabajo en cualquiera de sus formas.
La directora ha contado que elaboró el guion a partir de conversaciones con “pickers”. La indiferencia a la vida de los demás, surge a partir de lo transitorio que se entiende es cada puesto de trabajo. “¿de qué sirve conocer a alguien, incluso si estoy sentado con él durante las vacaciones, si la semana que viene puede que no esté aquí o que yo no esté?”, le han contestado uno de sus entrevistados. “cuando estás tan cansado por el trabajo que consume gran parte de tu vida, que se traslada a tus conversaciones. Estás cansado durante las conversaciones. No tienes energía para conectar con otros y crea que era algo importante que mostrar en la película”, afirma.
En otro momento del reportaje, dice: “cuando hablamos de este tipo de trabajos hablamos de las largas jornadas, de lo duro que es físicamente, de las malas condiciones y el salario. (…) Si pasas toda tu vida trabajando y tienes poco tiempo para hacer cualquier otra cosa, ¿quién eres? Ese trabajo te define. También creo que cuando el salario es tan bajo, la gente se siente atrapada (…) Además, a veces hay un poco de falta de esperanza en que otro trabajo solucione el problema real. Pensé: bueno, otro trabajo podría ser igual de malo. Al menos tengo este. Si. Había esa sensación de que el trabajo también cansa mucho a la gente”.
Joana Santos interpreta impecablemente a Aurora con una gestualidad y una compostura perfecta en un elenco sin fisuras. La directora descarta utilizar música tradicional en la película. En cambio, usa el pitido del lector de código de barras como un instrumento repetitivo y perturbador. La edición es de Karl Kürten, colaborador también de sus cortos. La directora obtuvo la Concha de Plata como mejor dirección en el Festival Internacional de San Sebastián, entre otros premios; Joana Santos como mejor actriz en los Golden Globes de Portugal, en los Premios de la Academia de Portugal y en el Festival de Tesalonica. Y la película el Premio de la Crítica Internacional en los Premios al Cine Europeo, entre otros.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión