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    Miles Davis, el trompetista del futuro que cambió al jazz

    Entre páginas y pantallas

    30 de mayo de 2026 - 22:30
    Miles Davis, el trompetista del futuro que cambió al jazz
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    La música es uno de los elementos que eleva la condición humana. Cuando se desgrana la calidad, los arpegios y los silencios derivados de los artilugios que los creadores armonizan se llega a lo más profundo del ser y se alienta alcanzar niveles de abstracción, meditación y goce, enalteciendo el espíritu y permitiendo el desarrollo intelectual.
    Numerosos géneros musicales, en el transcurso del tiempo, han conseguido estándares de perfección y se han convertido así en símbolos de una época o de una generación o en algunos casos, de una región o en otros, de un grupo étnico o social. 
    El jazz, esa melodía sincopada, vertiginosa y delicadamente improvisada es la derivación refinada y moderna del melancólico y sufrido blues. En la constante evolución de los compases, el jazz ha tenido diversos estilos que han evolucionado y se han combinado consiguiendo notables experiencias interpretativas.
    Miles Davis, nació el 26 de mayo de 1926 en Alton, Illinois, “una pequeña población fluvial a orillas del Mississippi a unas veinticinco millas al norte de East St. Louis”, como dice el propio Davis en su completa y excelente autobiografía “Miles” que escribió junto al poeta, periodista y profesor Quincy Troupe. Era hijo de un dentista con el mismo nombre al igual que su abuelo y de una profesora de música. Afrodescendiente, se interesó desde muy chico por la trompeta. En los años de su juventud el bebop, era el nuevo desafío armónico y acelerado que los jóvenes como Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonious Monk impulsaban frente al swing y las bigs bands.
    “Mira, la sensación más fuerte que he experimentado en mi vida (con la ropa puesta) fue cuando oí por primera vez a Diz (Gillespie) y a Bird (Parker) juntos en St. Louis, Missouri, allá por el 1944. Yo tenía dieciocho años y acababa de graduarme en la Lincoln High School, que estaba al otro lado del río Mississippi en East. St. Louis, Illinois”, cuenta Davis en el prólogo de su autobiografía.
    Davis se unió, entonces, a esa corriente actuando muy joven con la banda de Billy Eckstine y luego con Charlie Parker y Benny Carter. Pero el principal aporte de Davis a la evolución del jazz fue con el Cool Jazz. Con solo 22 años conformó el Miles Davis Nonet integrado por nueve músicos, donde se destacaban además de Davis; Gerry Mulligan, Max Roach y Gil Evans. 
    El género era más relajado, sosegado y suave con una armonía más compleja y escapaba levemente de la frenética improvisación del bebop. El término cool (calmado) define con claridad el sentido de la melodía que era central. “The Birth of the Cool”, álbum de 1954 y reeditado en 1957 con grabaciones anteriores realizadas entre 1949 y 1950 es una experimentación con la especial presencia del sonido agudo de la trompeta. Davis lo grabó con su noneto en el cual participaron Gerry Mulligan como saxo barítono y Max Roach en la batería y con los arreglos de Gil Evans. 
    En 2019, Stanley Nelson Jr. realizó un documental con el nombre del álbum y que tiene su base en la autobiografía “Miles” referenciada anteriormente. Una serie de importantes músicos (entre ellos Herbie Hancock, Quincy Rones y Ron Carter), además de historiadores e imágenes de archivos, incorporan anécdotas y reflexiones sobre la música y la propia vida de Davis. “La música siempre ha sido como una maldición conmigo. Es lo primero en mi vida, me duermo pensando en ella y me despierto pensando en ella”, es una frase del artista con que comienza el film. 
    En los dos años posteriores a “The Birth of the Cool”, un par de discos consolidaron su prestigio en la evolución del jazz. Luego de una incursión por Francia donde recibió elogios y valoración por su música, en 1957 grabó “Miles Ahead” también con la colaboración de Gil Evans. La orquesta estaba compuesta por doce integrantes y Davis utilizó el fliscorno en vez de su tradicional trompeta. Incursionó con un tema de origen español y versionó a Ira Gershwin. Don Cheadle realizó en 2015 una película homónima reflejando los años en los que Davis preparaba y grababa el disco. El mismo Cheadle interpretó al músico y participó también Ewan McGregor.
    En 1959, Davis graba uno de los discos que forman parte de la gran historia del jazz, “Kind of blue”. El espíritu inquieto, creativo y vanguardista de Davis genera en este disco la incursión del jazz modal. Compases alargados con mayor improvisación, enfocados en los intervalos de las notas de una escala (los modos que le da nombre a la corriente) suman ritmo y resolución armónica. “Suena como triste”, ha dicho Davis en esos años. El sexteto que grabó uno de los discos de jazz más vendido de la historia, en el estudio del sello Columbia (una vieja iglesia ortodoxa reconvertida) era integrado entre otros por John Coltrane en saxo tenor, Cannonball Adderley en saxo alto y Bill Evans en piano. En “Kind of Blue” confluyen la música clásica, la española, lo popular y lo original. Coltrane y Evans fueron, en sus propias integraciones musicales, referentes del jazz modal. 
    La respuesta que Davis había tenido en Francia, le permitió no solo fugaces pero significativos romances con Jeanne Moreau y Juliette Gréco (“La música era toda mi vida hasta que conocí a Juliette Gréco. Me enseñó lo que significaba querer algo distinto a la música”), sino crear una de las bandas sonoras más recordadas de la historia del cine. “Ascensor hacia el cadalso” (1958) de Louis Malle, es una película policial interpretada por Jeanne Moreau, Maurice Ronet y Lino Ventura. La música era creada improvisadamente por Davis y su orquesta a la vez que observaban la película ya terminada.
    “Scketches of Spain” es un álbum grabado en 1960 con la colaboración de Gil Evans. Como su nombre lo indica, incluye, nuevamente, música española (El Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo y la Canción del fuego fatuo del ballet “El amor brujo” de Manuel de Falla) y logra una fusión inédita y altamente llamativa.
    Davis dijo una vez: “Mi futuro comienza cuando me levanto cada mañana. Cada día busco algo creativo para hacer con mi vida”. Por ello, diez años después, en 1970 vuelve a revolucionar el jazz con “Bitches Brew”. Fusiona al jazz con el rock logrando una conjunción rupturista. Es un disco doble con una orquesta de dos bateristas, dos percusionistas, dos tecladistas (uno de ellos Chick Corea) y una guitarra eléctrica (John McLaughlin). Grabado durante tres días, con la habitual improvisación extrema de Davis, le sumó la electrificación del sonido. Davis tenía un proyecto conjunto posterior con Jimmy Hendrix, que no se pudo concretar por la prematura muerte del joven, integrante del “Club de los 27” (por la edad en que fallecieron tanto él como Janis Joplin, Jim Morrison, Brian Jones y más recientemente Amy Winehouse). 
    En la década del ´80, Davis realizó giras mundiales, sus temas estaban entre los más populares; recibió premios Grammy e incursionó en la pintura y el dibujo, inspirado en la estética del movimiento italiano Memphis y la obra del artista neoyorkino Jean-Michel Basquiat. En 1985, luego de “We want Miles”, grabó “You are under arrest”, donde incluyó “Time after time” de Cindi Lauper y “Human nature” de Michael Jackson.
    Miles Davis continuó creando y revolucionando al jazz, a pesar de soportar un accidente de tránsito y recaer en el consumo de drogas. Sus últimos años (falleció en Santa Mónica, California, el 28 de septiembre de 1991) los dedicó a una fusión con el hip-hop que se materializó en el disco “Doo-Bop”, publicado póstumamente. 
    “Es muy difícil contar una historia del jazz y de la música popular del siglo XX omitiendo a Miles Davis”, afirmó el crítico Humphrey Inzillo. Músicos argentinos reconocidos han elogiado repetidamente a Davis. Miguel Tallarita, notable trompetista, integrante de “Los fundamentalistas del aire acondicionado” ha dicho que su “principal aporte ha sido la cantidad de veces que le ha dado un giro a su música y cada uno de sus emprendimientos le salió bien, fue acertado” y el, también, trompetista Mariano Loiácono añade que lo que lo hacía especial a Davis era la “búsqueda particular de encontrar esos momentos donde toca y, sobre todo, donde no toca, la capacidad de liderazgo, de tener claro a dónde ir con la música y llevar al grupo a ese lugar”.
    El centenario del nacimiento del formidable trompetista Miles Davis es, a la vez que rescatar su figura y aporte creativo a la música, la oportunidad de recordar a otros dos grandes intérpretes del jazz que también nacieron en 1926. El 3 de agosto de ese año nacía en Long Island, Nueva York, Anthony Dominick Benedetto más conocido como Tony Bennett y el 23 de septiembre en Hamlet, condado de Richmond en Carolina del Norte, nacía el saxofonista John Coltrane.

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    Gustavo Labriola
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