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Llega entre las sombras hacia el rio dormido
Que es
Como la frazada oscura que abandonó entre sueños
Revuelve la caja como un cirujano y elige
La carne trozada
Y pincha el anzuelo como una sutil
Puñalada
Como un anticipo, un engaño cifrado, un profundo señuelo
Para la voraz dentellada que hundirá su entraña
Oscura y revuelta
Y la boya pequeña se hundirá fugaz, al abismo
Y despertará de repente el hombre dormido, entre sueños debajo del sombrero caído
Y de un salto recoge la línea encorvada
Como un viejo destino, la espalda cansada
La lucha que emprende es eterna y retorna
La lucha del hombre que es puro misterio
Su drama ancestral que es rito y es río
Empuje furioso de sisal y de nada
La lucha del hombre del hambre y la vida
Y desnuda emerge bruscamente la presa
Amarilla y gigante que salta y que danza
Amarilla y gigante al sol brilla su escama
Amarilla vibrante desespera y escapa
Y se queda atrapada, despinada y vencida
Y se ahoga en el aire y los ojos que miran
Opacos agónicos respirando derrota
Y será esa carne deshecha, salteada
Humeante humillada generosa y vencida
En el plato del hombre sabrosa comida
La pesca de sueños, alegría, familia
Feliz alimento que reinicia la vida
Hoy es el día mundial de la poesía y estas líneas están escritas pensando en el misterio de la pesca, bíblica, ancestral, milenaria, de subsistencia y cultura, y en los pescadores, particularmente en aquellos que trabajan en Pal Río en Concordia, esa notable cooperativa de trabajadores del río que tienen el comedor en la ribera, al final de la Costanera de los pueblos originarios que, vaya si sabían del arte de la pesca. Las escribí pensando también en Santiago, el protagonista del relato de Hemingway “El viejo y el mar”. El viejo que no pesca nada durante 84 días se interna en el mar decidido a volver solamente con una gran pieza, no hay opción para su orgullo. La bravura del mar, la inclemencia del tiempo, el delirio, la sed lo debilitan, pero no se entrega. Pesca un pez magnifico que es destrozado por los tiburones. Llega a la playa con su esqueleto, destruido y vencido, pero digno pescador que lucha por su deseo, por sus convicciones, contra las adversidades. “Un hombre puede ser destruido, pero jamás derrotado”, concluye el genial escritor norteamericano en la bellísima novela que resalta el coraje y que la verdadera fuerza radica en la tenacidad humana y su capacidad de sobreponerse a los golpes más duros de la existencia. Una metáfora del comedor cooperativa Pal rio que no se ha rendido moralmente, que ha mantenido la esperanza literalmente contra viento y marea, porque le ha tocado en sus años de existencia enfrentar pandemia e inundaciones, infortunios y desventura y encarnando el honorable espíritu del viejo Santiago no ha sido doblegado, y desde el año pasado comienza a ver con más fuerza los frutos de la pesca en ríos más fértiles. Es además un espacio con una impronta cultural inigualable en Concordia, donde caben la mejor música, el teatro, el cine debate y la poesía en géneros y especies infrecuentes en los circuitos habituales. Fue en ese contexto de una jornada de lectura de poesía organizada en el Comedor por la SADE (Sociedad argentina de escritores) que escribí y leí allí estas palabras. Me doy cuenta ahora- evidentemente estaba como eco inconsciente- que el título de la poesía me remite a una frase profunda de Milan Kundera: “La lucha del hombre contra el poder, es la lucha de la memoria contra el olvido”. La he asociado hoy, tal vez, por la actividad que se realizará en el comedor, enmarcada en la semana de la Memoria, que recuerda, en esta oportunidad, los 50 años del golpe Cívico-Militar, en un momento muy especial de gobiernos que reivindican a la par que niegan el Terrorismo de estado, el genocidio que padeció la sociedad argentina entre 1976 y 1983. Esa reivindicación se expresa en políticas económicas que privilegian las finanzas, destruyen el aparato productivo, crean desempleo y pobreza, significando una transferencia monumental de los ingresos y las riquezas del trabajo al Capital. Es la misma planificación de la miseria que Rodolfo Walsh explica en su “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar” como objetivo y fundamento del golpe, con su macabra metodología de secuestros, torturas y desapariciones a cualquier disidencia. Siguiendo esa lógica asistimos hoy sin escándalo a la represión feroz de los sectores más vulnerables, los jubilados, las personas con discapacidad sus prestadores y sus familias, con el agravante inadvertido por el Poder judicial, del incumplimiento liso, llano y gravísimo de la ley de emergencia en discapacidad. Este gobierno actual (que no dista de sus aliados declarados, provinciales y municipales) agravia, asimismo, la cultura. En la dictadura el arte y la cultura fueron censurados, las canciones y los libros prohibidos, quemados, destruidos, por eso adquiere relevancia la propuesta de Pal Río de este riquísimo espacio de los pescadores artesanales de la zona sur, en conmemoración de los 50 años del golpe, que han denominado Canciones y lecturas por la Memoria, actividad que reúne a artistas locales que compartirán música de nuestro vasto cancionero de resistencia y memoria, que se entrelazarán con lecturas en un espacio colectivo para recordar, este sábado 21 de marzo a partir de las 21 horas se abrirá el comedor y a las 22 30 puntual la música y la poesía, allí en la costanera de los pueblos originarios y San Juan. Como he sido honrado con la lectura de algunos textos, esta noche me voy Pal río.

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