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    Gente común y corriente. Asumir el duelo

    Entre páginas y pantallas

    17 de enero de 2026 - 10:30
    Gente común y corriente. Asumir el duelo
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    En lo que se conoce, tradicionalmente, como las distintas etapas de duelo, es habitual que, en algunas de ellas, se introduzca la culpa, lo que adquiere mayor significación en aquellas personas que involucran su responsabilidad, cuestionando su participación o su ausencia en el hecho que provoca el duelo.

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    Los hermanos Jarrett, Jordan “Buck” (Scott Doebler) y Conrad (Timothy Hutton) salen a navegar en un bote en el lago Michigan. En un incidente provocado por una tormenta, al darse vuelta la embarcación, Jordan, que es asistido por su hermano, termina resbalando y perece ahogado. Conrad siente un profundo remordimiento, de forma tal que intenta suicidarse. 
    Esta escena de “Gente como uno (Ordinary people)” (1980) aparece como un recuerdo recurrente que martiriza a Conrad, en sucesivos flashbacks. En el comienzo del film, Conrad, de 18 años, retorna a su casa luego de permanecer internado en un hospital. Es acogido por sus padres que tienen una actitud diversa respecto al accidente y al propio Conrad. Beth (Mary Tyler Moore), su madre, actúa con una llamativa frialdad manteniéndose casi prescindente frente a las necesidades de su hijo, recurriendo a una vida social con cierta displicencia. Es una activa organizadora de encuentros. Calvin (Donald Sutherland), el padre está sumido en un dolor interior, se esfuerza por integrar a su hijo a la vida familiar con relativa tranquilidad y esforzadas acciones equilibradas, procurando mantener una imagen armónica de familia “feliz y tranquila”.
    Los Jarrett son miembros de una familia de clase media con estabilidad económica que residen en el pequeño pueblo de Lake Forest, Illinois, Estados Unidos, un suburbio al norte de Chicago. Es una típica familia de vida suburbana. Mantienen una moderación agradable en su relación con sus amigos y su vida es absolutamente corriente. Justamente en países de habla castellana, “Ordinary people” se conoció como “Gente corriente”. La excepción, muy afín a la época, se dio en Argentina, donde se la denominó “Gente como uno”, con la connotación clasista intencional de la “gente de bien”. 
    Conrad cursa los últimos años de la escuela secundaria; es tratado por el Dr. Tyrone Berger (Judd Hirsch) en sucesivas sesiones en las cuales, éste intenta recuperar la estima personal del joven, procurando vencer su resistencia a expresar sus angustias y superar la culpa que, en cierta manera, inmoviliza sus acciones.
    En un período que va entre otoño e invierno, los desencuentros, fracturas y reproches que se suceden entre los miembros de la familia, sobre todo entre Conrad y su madre (que nunca ocultó su predilección por Jordan), se van acrecentando en el transcurso de la historia. Beth se maneja con indecente insensibilidad con Conrad. ‘’Habríamos estado bien si no hubiera habido ningún lío”, le dice particularizando al accidente como “lio” y hasta le reprocha tener que haber arruinado la alfombra del baño con la sangre de sus venas cortadas. 
    Con las dificultades propias de la edad y las circunstancias vividas, Conrad tiene cierta contrariedad en la relación con sus compañeros de escuela. Aparece severamente atormentado por lo sucedido, por la baja autoestima a que se encuentra sometido, por la discriminación que siente y comprueba por parte de su madre. No se alimenta convenientemente. Se mantiene esquivo y solitario. La angustia que lo conmueve hace que abandone su entrenamiento en natación. En el ámbito escolar, se acerca a Jeannine Pratt (Elizabeth McGovern), una joven con la que intenta mantener una relación en la que consigue alguna cierta tranquilidad espiritual. No falta una agresión de un compañero intolerante ni otro hecho dramático vivido por Karen Aldrich (Dinah Manoff), una amiga que conoció en el hospital, transitando un complejo estado anímico. 
    El contenido trágico del film lo asemeja a otros grandes dramas de la pantalla y como entre otras, a una película posterior “Manchester junto al mar” (2016) de Kenneth Lonergan. El conflicto se torna altamente dramático. La tensión subyacente se exterioriza tanto en las reacciones cada vez más destempladas y sanguíneas de Calvin con el Dr. Berger como también en las relaciones entre los Jarrett hasta la escena final catártica y determinante, en la que todo se desencadena por las relaciones imperfectas y el drama subyacente. Como dice el crítico Vincent Canby, “el privilegio económico y social recientemente logrado no es ninguna defensa contra el caos emocional”.
    La película está basada en un libro, opera prima de la escritora nacida en Detroit, Judith Guest que fuera publicado en 1976. Arvin Sargent, guionista de “Luna de papel” (1973) y “Julia” (1977), entre otros films es el autor del guion conjuntamente con Judith Guest y Nancy Dowd (si bien ésta no aparece en los créditos). 
    “Gente como uno” se estrenó el 19 de septiembre de 1980. Fue filmada en escenarios naturales de Lake Forest. Fue la ópera prima del recientemente fallecido Robert Redford, y su repercusión fue inmediata.  El público le dio su apoyo y la crítica la valoró con encomio, sobre todo considerando que Redford consiguió disimular con eficiencia los deslices frecuentes en directores sin experiencia. El mismo Canby afirmó que “Gente como uno” no se parece a la primera película de ningún director”.

    Por el contrario, la solidez del guion es reforzado por un notable manejo de los planos, la fotografía de John Bailey, la utilización del Canon de Pachebel como leiv motiv, la edición del reconocido Jeff Kanew (quien, por su parte, el año anterior había dirigido una película de honda sensibilidad “Enemigos naturales” (1979) también en el ámbito de una familia) y el manejo de actores, un valioso mérito de Redford. Donald Sutherland, tal vez en una de sus mejores actuaciones; Mary Tyler Moore, alejándose de sus papeles de comedia y sobre todo, Timothy Hutton, que con veinte años se convirtió en el actor más joven (hasta ese momento) en obtener el Premio Oscar como mejor actor de reparto. La película, Robert Redford como director y el guion fueron los otros Oscars sobre un total de ocho nominaciones que tuvo el film. Por otra parte, también la película, Redford, Moore y Hutton obtuvieron el Globo de Oro.  
    Para magnificar convenientemente la significación del reconocimiento que la película tuvo con los premios mencionados, cabe decir que, en la entrega de los Oscar de ese año, “Gente como uno” fue premiada como mejor película por sobre “Toro salvaje” de Martin Scorsese, “La hija del minero” de Michael Apted, “El hombre elefante” de David Lynch y “Tess” de Roman Polanski. Redford, además de ser el mentor de Festival de Sundance en Park City, Utah y continuar actuando, dirigió nueve películas más y falleció el 16 de septiembre de 2025 en su rancho de Utah, a los ochenta y nueve años.

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    Gustavo Labriola
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