Florencio Molina Campos, el artista de los gauchos y de los pobres…
Se cumple un siglo de su primera muestra en la Exposición Nacional de Ganadería, un 21 de agosto de 1926, el mismo día en que cumplía 35 años Florencio Molina Campos, inauguraba un sencillo estand en la rural, sus pinturas de gauchos de sonrisas picaras y paisajes camperos cautivaron a visitantes y reconocidos artistas.
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Había nacido un 21 de agosto de 1891 en la ciudad de Buenos Aires, su nombre completo era Florencio de los Ángeles Molina Campos, pertenecía a una tradicional familia porteña, estudio en importantes establecimientos educativos: el Nacional de Buenos Aires y el Instituto La Salle. De niño, pasaba sus vacaciones en la estancia
“Los Ángeles” en General Madariaga Provincia de Buenos Aires.
Es allí donde despierta su interés en ilustrar a los hombres de campo y dibuja sus primeras pinturas y bocetos.
En el año 1905 su familia se muda a la estancia “La Matilde” cerca de Chajarí Entre Ríos, también tenía una casa en Concordia, pero él prefería quedarse en la estancia. Ya adolescente le permitió mezclarse con los gauchos, observo sus costumbres, gestos, y la rudeza del trabajo que más tarde, las representaría en pinturas con un humor característico y un estilo caricaturesco. Dos años más tarde de su llegada a suelo entrerriano, fallece su padre en la ciudad de Concordia, esta situación hace que su familia regrese a Buenos Aires.
El 31 de julio de 1920 se casa con María Hortensia Palacios Avellaneda, con quien tuvo su única hija, Hortensia. Ese matrimonio fracaso y se separaron.
En el verano de 1927 conoce a María Elvira Ponce Aguirre, una maestra mendocina con quien se casaría recién en 1954.
En el año 1930 la tradicional Fabrica Argentina de Alpargatas perpetuó su vínculo cuando lo contrató para ilustrar sus almanaques, rápidamente se convertirían en una sensación para la época, no hubo casas, almacenes, estaciones de ferrocarril que no tuvieran un almanaque con sus pinturas, gauchos de narices rojas, ojos saltones y caballos que reían con dientes grandes. Cuando terminaba el mes, los ricos las enmarcaban y los pobres las colgaban con un clavo en la pared. Debido al extraordinario suceso, la empresa Alpargatas, en el reverso de sus hojas advertía: “Este calendario es una obra de arte y por lo tanto será de aquí a algunos años de mucho valor, cuídelo no doblándolo de ningún modo”. Se calcula que 18 millones de almanaques fueron publicados por la firma Alpargatas.
Su fama trascendió las fronteras nacionales cuando, en el año 1940 el productor de cine Walt Disney lo contrata como asesor técnico y artístico de sus películas animadas. Su trabajo en Hoollywodt fue corto debido a diferencias creativas. Florencio Molina Campos entendía que el mundo Disney, estaba desvirtuando al gaucho y el paisaje argentino. Se alejó de la compañía diciendo… “esto no es mi Argentina, no son mis paisanos” …
La empresa norteamericana fabricante de máquinas agrícolas Minneapolis Moline, acordó con él y lanzas sus almanaques con ilustraciones de sus obras. Fueron aproximadamente 50 millones diseminadas por todo el mundo.
Realiza exposiciones personales en Buenos Aires, París, Nueva York, Los Ángeles, Washington, El Monte Clermont de California, Minneapolis, Passadena y San Francisco.
Nuestra ciudad tuvo el privilegio de apreciar sus obras en el predio de la Sociedad Rural cuando en 1932 participo con sus cuadros en la Exposición del Centenario de Concordia, además dono una de sus pinturas a beneficio del hospital.
Unos años antes de su muerte construyo una escuela rural en Moreno provincia de Buenos Aires, en un rincón de su chacra “Los Estribos”, la bautizo, así como la vieja marca que usaba su familia para reconocer el ganado.
La escuela tenía dos aulas, un corredor cubierto y un patio grande con mástil donde flameaba la bandera. Él y su esposa Elvira o “Elvirita”, como se la conocía cariñosamente dictaban clases a los niños que hasta entonces debían hacer largas distancias para ir a la escuela.
El 25 de mayo de 1955 fue el día de la inauguración, al ver llegar a los niños con sus guardapolvos blancos que Elvira y vecinas ayudaron a confeccionar, con lágrimas en los ojos el artista dijo que: ... “esa escuela era el mejor cuadro que había pintado en su vida”…
Aquella escuela rural que tanto ayudo a educar, en la actualidad lleva el nombre de su fundador Escuela
Primaria N° 20 “Florencio Molina Campos” en homenaje a su generosidad.
Falleció un 16 de noviembre de 1959, a los 68 años de edad. Fue sepultado en el panteón familiar del cementerio de La Recoleta, años más tarde, a pedido de Elvira fue llevado al cementerio de Moreno, cercamuy cerca de “Los Estribos”, ese lugar donde pasara tantos momentos felices trabajando con sus pinceles.
Fue declarado ciudadano ilustre post mortem por las autoridades municipales de Moreno.
María Elvira Ponce Aguirre de Molina Campos, falleció en 1998, durante su larga vida dedico a preservar y difundir el arte de su esposo. Su última voluntad fue respetada y concedida, fue sepultada junto a él.
En el año 1996, 300 mil personas visitaron la exposición de sus obras en el Palais de Glace Buenos Aires, récord histórico por la multitudinaria concurrencia para ver las obras del célebre pintor costumbrista.
Ese mismo año, la empresa TELECOM, edita 800 mil tarjetas telefónicas con sus obras emblemáticas.
En el año 2013 la empresa multinacional ARCOR, con su línea de Chocolates Águila, le rinde tributo y bajo el lema “Haciendo Patria con Molina Campos” lanza los clásicos chocolates con sus envoltorios rosados rediseñados con obras del pintor.
Nunca fue considerado un artista plástico y tampoco recibió premios en concursos de artes. Pero lo que es innegable que su mayor premio fue el amor del pueblo y sus gauchos que él pinto con respeto y afecto, de miradas nobles, alpargatas gastadas y bombachas rotas pero cuidadas con parches que reflejan la dignidad del paisano frente a la mirada despreciativa de cierta clase social de época.
En una oportunidad, le preguntaron si los gauchos que el pintaba no se enojaban al verse caricaturizados el respondió: ...”es muy sencillo, el que mira el cuadro nunca se ve así mismo, sino a un amigo o conocido y eso claro, le hace gracia” …
P.D:
Sus célebres pinturas pasean por todo el planeta, Concordia no tiene paseo público o calle que le rinda homenaje. Es un deber de los pueblos honrar la memoria de sus mujeres y hombres ilustres y destacados, como lo fue Florencio Molina Campos, el artista que con amor y talento buscaba recrear la vida del gaucho argentino: sus alegrías, tristezas y sacrificios.
Héctor Ricardo Medina
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