Diabetes tipo 1 y alto rendimiento el desafío de competir al máximo nivel
El caso del tenista Alexander “Sascha” Zverev, quien convive con diabetes tipo 1 desde los cuatro años y recientemente volvió a poner a la enfermedad en el centro de la escena deportiva, abrió una oportunidad para hablar de una realidad que muchas veces permanece en segundo plano: una persona con diabetes puede practicar actividad física y también alcanzar el máximo nivel del deporte, aunque para hacerlo necesita un control permanente y tomar numerosas decisiones a lo largo del día.
:format(webp):quality(75)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/09/diabetes_tipo_1_y_alto_rendimiento_el_desafio_de_competir_al_maximo_nivel.webp)
El diabetólogo concordiense Luis Neira, vicepresidente del capítulo Litoral que reúne a especialistas de Entre Ríos y Santa Fe e integrante del comité de oftalmología de la Sociedad Argentina de Diabetes, explicó que casos como el de Zverev son especialmente importantes para visibilizar la enfermedad.
“Estos son ejemplos que, la verdad, son fantásticos, porque nos ayudan no solo a demostrar que una enfermedad no te da límites, sino que también nos ayuda a viralizar, visualizar, explicar, entender, ir a buscar lo que es una enfermedad crónica como la diabetes”, señaló.
Neira explicó que existen tres grandes tipos de diabetes: tipo 1, tipo 2 y gestacional, aunque también existen otras variantes. En el caso de Zverev se trata de diabetes tipo 1, una enfermedad autoinmune en la que el organismo ataca sus propias células y que requiere tratamiento con insulina.
El tenista alemán fue diagnosticado cuando tenía cuatro años y actualmente tiene 29. Para el especialista, su historia también puede servir como referencia para muchas familias que, frente al diagnóstico de un niño, inmediatamente se preguntan qué actividades podrá realizar en el futuro.
“Muchos nos han preguntado: ‘¿Mi hijo va a poder o no va a poder?’. La verdad que está buenísimo que nos hagamos estas preguntas, porque la verdad que sí lo puede hacer, y lo puede hacer cualquier chico”, sostuvo.
Entre 180 y 200 decisiones por día
La posibilidad de practicar deporte no significa que una persona con diabetes pueda desentenderse de su enfermedad. Por el contrario, requiere planificación y un conocimiento permanente de lo que ocurre con el organismo.
Neira explicó que se estima que una persona con diabetes tipo 1 debe tomar entre 180 y 200 decisiones diarias vinculadas con el control de su glucemia.
“Desde comer, qué comer, qué insulina, cuánto de insulina, qué agujita, si va a hacer actividad física, si no va a hacer actividad física, qué tipo de actividad física”, enumeró.
A esas decisiones se suman factores como el frío, el calor y las condiciones particulares de cada actividad.
En un deportista de alto rendimiento, esa cantidad de decisiones puede multiplicarse porque el organismo está sometido a exigencias mucho mayores.
“En una persona que hace una actividad de alto rendimiento, además, se multiplican esas decisiones”, explicó.
Por eso, competir al máximo nivel con diabetes tipo 1 no significa que el deportista tenga necesariamente un rendimiento menor. Si logra mantener un adecuado control de su glucemia, los valores pueden ser similares a los de una persona sin diabetes.
“Los valores, más o menos, deberían ser los mismos si una persona está ultracontrolada”, afirmó Neira.
La dificultad está precisamente en conseguir ese control de manera permanente.
“Habitualmente lo tienen, porque si no, no pueden llegar a esos rendimientos, pero es difícil”, agregó.
¿Qué sucede con la glucemia durante el ejercicio?
La actividad física es, según explicó el diabetólogo, una de las tres patas fundamentales del tratamiento de la diabetes y contribuye a disminuir la glucemia.
El problema aparece cuando el esfuerzo es demasiado intenso o prolongado y los niveles pueden descender en exceso.
“Si nos pasamos de la actividad física, posiblemente empiece a bajar la glucemia como a todos nosotros. Pero, en el caso de las personas que tienen diabetes, por ahí les puede bajar un poquito más”, explicó.
Por ese motivo, el control debe adaptarse al tipo de actividad.
“Depende qué actividad física haga”, remarcó.
En deportes de larga duración, el seguimiento resulta todavía más importante. Neira señaló que una persona con diabetes tipo 1 que realiza determinadas actividades aeróbicas durante períodos prolongados necesita controlar sus niveles de glucosa, porque una disminución excesiva también afecta directamente el rendimiento.
En el caso de un partido de tenis que puede extenderse durante varias horas, ese control adquiere una importancia todavía mayor.
No siempre hay que bajar la glucemia
Una de las cuestiones que puede resultar menos conocida para quienes observan desde afuera a un deportista con diabetes es que no siempre necesita corregir una glucemia elevada.
En determinados momentos puede suceder exactamente lo contrario.
Neira explicó que cuando la glucemia está alta, el deportista puede necesitar administrarse insulina. Pero si la glucemia desciende demasiado, puede necesitar ingerir un gel o algún alimento que permita elevarla nuevamente.
Es decir, el deportista debe ir tomando decisiones en función de lo que está ocurriendo con su cuerpo en ese momento.
Eso permite entender mejor una escena que puede resultar llamativa para el público: un tenista que durante un partido se detiene, controla su glucemia o utiliza insulina.
No se trata de un elemento accesorio ni de una cuestión estética o de comodidad. Es parte del tratamiento.
El calor, el frío y la deshidratación también influyen
El control tampoco depende exclusivamente del ejercicio.
Durante una competencia, las condiciones ambientales pueden convertirse en otro factor a tener en cuenta.
“El calor, como vos decías, el frío también”, señaló Neira, al referirse a los elementos que pueden modificar el manejo de la diabetes.
A eso se suma la deshidratación, especialmente relevante en deportes desarrollados durante varias horas y bajo temperaturas elevadas.
“La deshidratación es otro factor importante”, explicó.
Incluso el lugar donde se aplica la insulina puede tener relevancia dependiendo de la actividad que se realice.
Neira explicó que la velocidad con la que actúa la insulina puede modificarse según el sitio de aplicación y el tipo de ejercicio. Por ejemplo, una actividad que implique un uso intenso de las piernas puede influir sobre la velocidad con la que se libera la insulina si esta fue aplicada en esa zona.
Por eso, el tratamiento también debe contemplar el deporte específico que practica cada persona.
La tecnología como aliada
Una de las grandes transformaciones en el manejo de la diabetes llegó de la mano de la tecnología.
Sensores, bombas de insulina y nuevos dispositivos permiten que las personas puedan obtener información de manera mucho más precisa y permanente.
En el caso de Zverev, Neira mencionó el uso de un dispositivo denominado InPen, una lapicera de insulina que registra información sobre las dosis administradas y permite conocer cuánto de esa insulina continúa actuando en el organismo.
Según explicó el especialista, el dispositivo transmite la información mediante Bluetooth a un teléfono y permite contar con datos que ayudan al deportista a tomar decisiones sobre su tratamiento.
En el caso de un tenista profesional existen, además, restricciones propias de la competencia. Neira explicó que el teléfono utilizado por Zverev no cuenta con Internet ni chip y no tiene aplicaciones de comunicación, sino que se utiliza específicamente para recibir la información vinculada al control de su diabetes.
A esto se suman los sensores que pueden colocarse en distintas partes del cuerpo y que permiten realizar un seguimiento de la glucemia.
“Existen muchas cosas nuevas. Los sensores, existen las bombas de insulina también, bombas de insulina con cable y sin cable, que se llaman bomba parche, las que no tienen cable, y eso facilita muchísimo este tipo de actividad”, explicó.
La tecnología, de esta manera, no elimina la necesidad de controlar la enfermedad, pero permite hacerlo de una manera mucho más precisa y adaptada a las exigencias de una persona que entrena y compite.
Cuando el desconocimiento puede ser un problema
El caso de Zverev también permite hablar de otro aspecto: el desconocimiento que todavía existe alrededor de la diabetes.
Neira recordó un episodio ocurrido en 2023, cuando un juez de silla le habría impedido al tenista aplicarse insulina durante un partido porque la situación le resultaba extraña.
Para el especialista, ese episodio representa el peligro de desconocer qué significa convivir con la enfermedad.
“Ese desconocimiento hace tres años nada más. Un desconocimiento total de lo que es una enfermedad, y llamar raro a una persona que tiene diabetes es terrible”, sostuvo.
Y explicó por qué la administración de insulina no puede considerarse una cuestión secundaria:
“Esa persona, si no se inyecta, corre riesgo su vida. Ese es el peligro más grave. Y después va a tener malos rendimientos en el deporte”.
La escena que puede llamar la atención de una persona que desconoce la enfermedad —un deportista aplicándose insulina antes o durante una competencia— es, en realidad, parte de los cuidados necesarios para poder continuar con esa actividad.
Los mitos que todavía persisten
Para Neira, uno de los grandes problemas actuales ya no es solamente la falta de información, sino la sobreinformación sin respaldo médico.
“Antes no había información y ahora hay una sobreinformación. Y pasa en todos lados, en la medicina también”, planteó.
Las redes sociales se convirtieron en una fuente permanente de información sobre salud, pero el problema aparece cuando las recomendaciones provienen de personas que no tienen conocimientos suficientes.
“Hoy cualquier persona puede hablar en TikTok, Instagram, Facebook, y muchas veces no tienen idea. Entonces, esos mitos cada vez se hacen más grandes”, señaló.
Para el especialista, la desinformación constituye actualmente “un gran enemigo”.
En su consultorio, una de las situaciones que se repiten es la llegada de padres que, después del diagnóstico de diabetes de un hijo, creen que su vida necesariamente quedará limitada.
“Me ha pasado muchas veces que dicen: ‘Bueno, mi hijo, entonces, no va a poder hacer nada’. No, no va a poder hacer muchas cosas. Va a depender todo, y sí, va a depender de insulina, pero hay muchas cosas nuevas de tecnología que lo van a ayudar”, explicó.
El mensaje, en definitiva, no es que la diabetes desaparezca frente al deporte, sino que existen herramientas y tratamientos que permiten convivir con ella y desarrollar actividades que décadas atrás podían parecer mucho más difíciles.
El desafío de informar y dejar de juzgar
Para Neira, todavía falta generar más conciencia y encontrar nuevas maneras de acercar la información a la sociedad.
“Yo creo que nos falta más creatividad, nos falta mucha más creatividad para poder llegar a la gente en general”, sostuvo.
El especialista considera que el deporte de alto rendimiento puede ser justamente una herramienta para lograrlo.
“¿Quién no es visible si gana un Roland Garros?”, planteó, al referirse a la enorme repercusión que pueden tener los grandes deportistas.
Pero el desafío consiste en aprovechar esa visibilidad para hablar de la enfermedad.
Neira incluso plantea la necesidad de generar campañas que permitan que la sociedad deje de juzgar a una persona que necesita aplicarse insulina antes de practicar un deporte.
“¿Cómo puedo hacer una campaña o algo para que la gente entienda o no juzgue a una persona que se está pinchando con insulina en la panza antes de jugar un partido de fútbol? Porque lo necesita”, expresó.
Y resumió su planteo en tres acciones: “Interiorizarse, conocer, compartir”.
El mensaje para las familias
El caso de Zverev también permite poner el foco en algo que va mucho más allá del deporte profesional: el momento en que una familia recibe el diagnóstico de un niño.
Para Neira, el acompañamiento familiar es fundamental y el diagnóstico no debería convertirse en una sentencia sobre aquello que el niño podrá o no podrá hacer en el futuro.
La historia de Zverev, diagnosticado a los cuatro años y convertido décadas después en un deportista de elite, puede servir justamente para abrir esa conversación.
Pero el médico advierte que el objetivo no debería ser buscar solamente ejemplos extraordinarios, sino conseguir que cualquier niño con diabetes pueda desarrollar una vida plena dentro de los cuidados que requiere su enfermedad.
Para eso también considera fundamental que las familias busquen información confiable.
“Hay que sumarse, hay que saber, hay que investigar y buscar fuentes que sean reales”, recomendó.
En una época en la que una publicación en redes sociales puede alcanzar a miles de personas en pocos minutos, la información médica confiable adquiere un valor todavía mayor.
El caso de Zverev, entonces, no solamente permite hablar de un tenista que aprendió a convivir con la diabetes desde su infancia. También permite entender todo lo que hay detrás de una competencia de alto rendimiento: controles, insulina, alimentación, ejercicio, hidratación, tecnología y cientos de decisiones cotidianas.
Y, sobre todo, permite poner en discusión una idea que todavía aparece en muchas familias cuando llega el diagnóstico: que la diabetes pueda definir hasta dónde puede llegar un niño.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión