Crónica de una reunión para el tratamiento de una ordenanza para la prevención del suicidio
LA SALUD MENTAL ES UNA ”COSA CHIQUITA”
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Yo soy un Psicólogo que desde el 2002 trabajo en prevención del suicidio. La crisis del 2001 producto del modelo neoliberal produjo como síntoma social predominante la pérdida del "gusto por la vida” y entonces los intentos de autoeliminación poblaron de tristeza la sala del hospital donde trabajaba. Así comencé a interesarme, estudiar e investigar sobre el tema. En 2019, ante la ausencia total de políticas públicas de prevención del suicidio por parte del Estado, aun cuando ya estuviera sancionada la ley nacional 27.130, creamos con un grupo de vecinos “Lazos en red”, un voluntariado para la prevención del suicidio en Concordia. Un grupo valiosísimo de personas que desinteresadamente dio (y da) su tiempo para aliviar, solidariamente, el sufrimiento del “otro”. Brindamos infinidad de charlas de capacitación en múltiples escuelas y otras instituciones, desarrollamos talleres de contención, dimos atención psicológica individual y grupal, sostuvimos un espacio grupal para familiares, acompañamos a individuos, familias, grupos e instituciones del entorno de la persona que tomaba una decisión tan penosa, cuando un acontecimiento tan doloroso sucedía, contuvimos a docentes, alumnos, compañeros de trabajo, familiares, amigos afectados. Estuvimos donde el Estado no estaba, donde solo había sufrimiento y desamparo. Ante esa carencia, recordamos públicamente la responsabilidad de los gobiernos de turno de garantizar el derecho a la salud mental y la prevención del suicidio, la máxima expresión del malestar social y de la cultura del malestar. Por eso recibimos con satisfacción la inquietud del Concejal Pablo Bovino de consultarnos sobre un proyecto de ordenanza para un programa de prevención del suicidio en Concordia. Agregamos unas modificaciones que nos parecieron pertinentes a un proyecto que nos pareció bien orientado a las necesidades de los vecinos, pues incluye acciones en los tres niveles de prevención: capacitación de los agentes institucionales, trabajo en red, creación de una Mesa interinstitucional e intersectorial para un abordaje integral, garantía de la asistencia inmediata para las personas en situación de riesgo y vulnerabilidad suicida, acompañamiento y tratamiento al entorno de la persona, a la familia, a los afectados, es decir la posvención para prevenir nuevos casos cuando uno se consuma, en síntesis. El concejal me trasladó la invitación a dar mi opinión a la reunión de comisión que se desarrolló el martes pasado, 19 de mayo para tratar el proyecto de Ordenanza. Expresé en esa reunión que el suicidio es un fenómeno que trasciende la decisión de un sujeto psicobiológico, no representa solo la elección intima e individual de una conciencia libre, sino que es un hecho multidimensional (atañe a la interacción dialéctica las dimensiones psicológicas, sociales, económicas, laborales, políticas y culturales), multicausal y complejo, y que se ha agravado exponencialmente en los últimos años debido a las políticas que se vienen desarrollando, de ajuste y empobrecimiento de la población, de pérdida del empleo por los despidos de trabajadores en instituciones públicas o privadas (la pérdida del empleo como factor de riesgo de depresión y suicidio está tratado, entre otros, de un modo contundente, en el excelente libro de Miguel Orellano “Trabajo, desocupación y suicidio; efectos psicosociales del desempleo ”Lumen humanitas editorial), del crecimiento de la angustia pública, de la desesperación por la situación económica y la violencia institucional, es decir fuentes diversas del dolor subjetivo y social, y de la degradación de las instituciones que deben abordar este tema, que deben actuar como redes de sostén, como el Centro de Fortalecimiento social que en los inicios de la actual gestión municipal sufrió el intento de rebaja en la orgánica, de Dirección a Departamento, luego subsanado por la protesta delos trabajadores, que ha pagado salarios exiguos a los profesionales, despedido varios psicólogos y una operadora en Psicología social, que ha desarticulado programas de apoyo a los niños, afectando de ese modo la asistencia de los usuarios, situaciones que incrementan las circunstancias del sufrimiento colectivo que promueven el dolor y las profundas tristezas, potenciando los factores de riesgo y la vulnerabilidad de los sujetos . En ese sentido expresé mi convicción de que no hay mejor política de prevención del suicidio que aquellas que propicien el trabajo para todos los ciudadanos (Sigmund Freud decía que la salud mental es la posibilidad de amar y trabajar), la tranquilidad económica y la inclusión social, y en ese contexto manifesté mi escepticismo en cuanto a las respuestas que el Concejo y el Municipio fueran a brindar al programa presentado por el Concejal Bovino que supone la presencia del Estado en la garantía del cumplimiento del derecho a la salud mental de los vecinos, dudas que provenían, precisamente de la realidad descripta, que no estimula, precisamente, el entusiasmo. Sobre todo, porque hasta el momento los gobiernos han producido leyes, adhesiones a las leyes, ordenanzas, declamaciones que sólo han quedado en letra muerta, dispositivos vergonzosos como la orientación a padres y docentes a través de la inteligencia artificial, el malogrado ORI, humo (im) puro sobre un tema tan sensible, ya que las personas que sufren estas situaciones, sus familias y la comunidad suelen en la práctica, en los hechos, encontrarse desamparados y solos frente a las mismas. Del mismo modo es un drama que contribuye a la crisis en salud mental un sistema de salud colapsado que deja entrampado a los sujetos vulnerables en interminables listas de espera en los centros de salud y hospitales públicos. Personas que van por un turno para la asistencia en salud mental y deben esperar meses para la atención de una angustia que los agobia, que es ya, profesionales desmotivados y escasez de Psiquiatras por los bajos sueldos percibidos. Por eso acentué en esa reunión a la que fui invitado, la necesidad de concretar un programa integral de prevención, asistencia y posvencion del suicidio y no un dibujo, un “como sí”, una puesta en escena para hacer política de la más mediocre que no vamos a convalidar, sino que efectivamente resuelva el problema de salud mental, que sea útil y significativo a quienes están sufriendo en nuestra ciudad, cosa que no se soluciona trasladando a alguien de un programa a otro en “Fortalecimiento social”, sino invirtiendo en los recursos que demanda el programa proyectado. Mis sospechas de las intenciones de los concejales fueron rápidamente confirmadas por la Presidenta del Cuerpo legislativo que expresó con claridad que, si bien” la salud mental le parece importantísima”, los recursos son limitados por lo que prefiere que en la práctica pueda salir algo, aunque sea “chiquito”, que sea operativo, tal como- según refirieron -se expidió la responsable de “Fortalecimiento social”, quien consideró, dijeron al unísono, muy amplio (ambicioso) el proyecto. El resto de los Concejales, salvo honrosas excepciones, acompañaron la idea de la escasez de recursos para llevar adelante un programa municipal: “No hay plata”, “va a depender de las fuentes de financiamiento”, “que sea corto y conciso”, “los recursos son limitados”, “hay que ser realistas” (les recordé el lema del mayo francés “seamos realistas, pidamos lo imposible”)”no se pueden proyectar utopías “ (disculpen pero no puedo comprender la política por fuera de los sueños)fueron algunas de las frases para significar lo evidente, que la preocupación por la salud mental y la prevención del suicidio se reduce a la especulación política, que lejos están de querer resolver efectivamente un problema muy grave como lo es el dolor y el sufrimiento de las personas, que el proyecto se presenta para la foto, que la respuesta del Municipio y los Concejales es reducirlo al como si del nombramiento de alguien que pronto se verá desbordado, también para la foto y para que el problema de la salud mental y del sufrimiento de la gente, que no es chiquito, que es inmenso, siga siendo una penosa realidad, tramada por la crueldad y la injusticia.

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