Boxear por la vida
La Municipalidad de Concordia despidió a 130 trabajadores a fin del año 2025, después de haber dejado sin trabajo, además, a cien empleados anteriormente, lo que suma 230 familias en la calle. Esta medida que afecta a toda la comunidad, se da en el contexto de un país que desde que asumió Milei pierde 400 puestos de trabajo por día. Se concreta en la ciudad más empobrecida del país, en una ciudad en la que vemos todos los días personas y familias comiendo de la basura.
Esta decisión generará más miseria, hambre y desdicha en la población. Las causas con las que intentan justificar los despidos son falacias insostenibles. Quieren instalar la sospecha de que se deja sin trabajo a personas que no cumplían su labor-ñoquis en la jerga- y todo el tiempo surgen notables casos de valiosos trabajadores que la desmienten.
Es el caso entre muchísimos de Fabián Ruiz, histórico profesor del Gimnasio municipal. El profesor Ruiz fue cesanteado y enseguida padres y alumnos pidieron por su reincorporación. En una carta enviada al intendente expresaron su pesar por el despido de Ruiz, un docente reconocido, de manera unánime, no solo por su idoneidad técnica, sino fundamentalmente por su perfil humano, por su compromiso social.
Coinciden en la misiva que hicieron pública, en destacar las condiciones de empatía, solidaridad y amor por su profesión y sus alumnos que manifiesta Ruiz, valores que desde el Municipio debieran aprender e imitar. Tampoco en la protesta de padres y alumnos, hay diferencias en resaltar la función social del boxeo que profesa Ruiz.
Ellos ven en el box una forma inequívoca de interesar a los jóvenes y evitarles el mundo de las drogas y otros flagelos actuales. Es claro que el boxeo particularmente, y el deporte en general, rescata hombres y mujeres y enseña muchas veces los valores humanos más profundos y una sensibilidad social de un modo más hondo que, muchas veces, cualquier Universidad. Es el caso, por ejemplo, de Jorge Locomotora Castro que abrió más de 20 merenderos y comedores sociales para ayudar a las personas más necesitadas del barrio. “Hay cada vez más gente pidiendo comida, las colas son cada vez más largas” dice el “roña”, gran campeón mundial de boxeo, que criticó duramente a la Ministra Sandra Pettovello por la retención de alimentos que se pudrían en los depósitos gubernamentales, mientras la gente pasa hambre.
Pero si vamos a subrayar historias de vida, es Muhammad Ali, el más grande de los boxeadores de todos los tiempos, quien tuvo la participación más extraordinaria en la formación de la conciencia política, social humanista de los Estados Unidos y del mundo entero.
Lo traigo a esta reflexión porque hoy se cumple un aniversario de su nacimiento, el 17 de enero de 1942, y porque su vida, como testimonio de amor, resistencia y lucha contra las injusticias, cobra una vigencia inusitada. Muhammad
Ali. Combatió el racismo que sufrió en carne propia, y defendió a los afroamericanos de la discriminación y la violencia brutal del que eran víctimas, no sin un sentido del humor que-como índice de su inteligencia- constituía un rasgo característico: En una oportunidad fue a un comedor para blancos y la camarera le dijo, con desprecio: “No servimos afroamericanos”, a lo que respondió: “tampoco me los comería, así que mejor deme una hamburguesa”. Los norteamericanos han exhibido y muestran aun hoy, niveles de discriminación racial de una brutalidad inaudita, tal que apartaban con desprecio a los afroamericanos, de todas las actividades de la vida social , dándoles un trato de inferioridad. Supremacismo que vaya si continúa.
En gran parte la conversión al Islam que incluyó el cambio de su nombre, Cassius Clay por el de Muhammad Ali, fue una búsqueda en esa dirección. De hecho respondió a que Clay era el apellido del” Amo blanco” que legó a su abuelo. Fue así un acto político contra la esclavitud y en favor de la afirmación de la identidad y de la libertad las razones del cambio.
Tuvo Ali, además, el coraje de rechazar su alistamiento para combatir en la guerra de Vietnam. Expresaba la objeción religiosa de rechazo a la guerra, amen que decía con claridad que no eran los vietnamitas sus enemigos, sino los norteamericanos que discriminaban a los negros. Por esa decisión fue castigado y suspendido del box. Durante esos tres años de censura dictó cientos de conferencias de sensibilización contra el racismo y la guerra.
Cuanta emoción genera esa vida, cuanta actualidad tiene la lucha y el coraje, la valentía y las convicciones humanistas de Muhammad Ali. En un mundo de matonaje, de guerra y de muerte, la voz del gran batallador por la vida resuena en la conciencia de la humanidad.
En un mundo en el que el Imperio exhibe la barbarie, asesinando pueblos de América Caribe y el planeta entero, migrantes y talentos, los puños justicieros de Ali deben despertar la memoria de la militancia por la vida. Militar el amor, como lo hacía Renee Good, esa maravillosa mujer norteamericana cuya existencia se truncó trágicamente por la barbarie, la vida de una poeta, de una mujer comprometida con los perseguidos, con los migrantes salvajemente acechados por los bandidos de Trump, salvajemente asesinada por los monstruos del Imperio, que nos lega, en cambio, su ejemplo, su honra y su poesía.
FRAGMENTOS DE SAL
No soy la marea que se retira.
Sino la sal que se queda pegada a las rocas, el rastro
Blanco de lo que una vez fue agua y ahora es resistencia
He aprendido a escribir con las manos sucias de tierra,
A encontrar rimas en el ruido de los platos y en el sueño
Pesado de mis hijos
Mi voz no es un grito, es el eco de una casa que se
Mantiene en pie
Incluso cuando el viento olvida pedir permiso.
Somos lo que guardamos en los bolsillos:
Una piedra, una nota, una esperanza que no caduca.
Aquí sigo, traduciendo el silencio en algo que por fín se
Parece a la libertad
Renee Nicole Good

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