10 de septiembre: Día mundial para la concientización de la prevención del suicidio
Dijo alguna vez el lúcido sociólogo francés Pierre Bordieu "No se puede jugar con la ley de la conservación de la violencia: toda violencia se paga. Por ejemplo, la violencia estructural ejercida por los mercados financieros, en la forma de despidos, pérdida de seguridad etc. se ve equiparada, más tarde o más temprano, en forma de suicidios, crimen y delincuencia, adicción a las drogas, alcoholismo, un sinnúmero de pequeños y grandes actos de la violencia cotidiana".
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Cuánta razón tiene y lo vemos con claridad en la actualidad cuando, como en todos los momentos de crisis de nuestra historia, el incremento de los suicidios corre parejos con el deterioro y la destrucción del tejido social, el desempleo, la precarización y explotación laboral y la degradación cultural y política. Es inevitable, como lo dijimos en otras oportunidades, asociar el malestar en la cultura y la cultura del malestar en la salud mental con el deterioro económico social, con una sociedad que se fragmenta y deshumaniza. La prevención del suicidio requiere de gobiernos que dirijan sus esfuerzos a la felicidad del pueblo, como lo dijo Bolívar, o a promover el bienestar general, como lo dice el preámbulo de nuestra constitución nacional, y sí la salud mental es una búsqueda colectiva del bienestar de la comunidad, políticas de gobierno tendientes a buscar la felicidad y salud mental casi son idénticos. Es necesario, como programa de salud mental y la prevención del suicidio promover el amor y el trabajo que son los pilares de la salud mental para Freud. El amor incluye la ternura y la solidaridad. Recuperar la salud mental implica en la sociedad, porque nadie se realiza como individuo sino se realiza la comunidad, volver a construir lazos de solidaridad y de confianza y una firme propuesta de volver a unirnos para luchar por un mundo mejor, con justicia, igualdad, sin provocar los sufrimientos que hoy padece la mayoría de la población, los más vulnerables fundamentalmente. Y es necesario recalcarlo este año en el que se cumplen cincuenta de la última dictadura cívico-militar de cuyos objetivos se sienten sus ecos, no solo en los que la niegan a la par que la reivindican, sino también en los efectos de aquello que tuvo como objetivo fundamental, además de la miseria planificada, la ruptura de la solidaridad y del sentimiento de unidad en la comunidad. Un ejemplo concreto es la brutal "noche de los lápices" durante la cual adolescentes fueron secuestrados, torturados y en su mayoría desaparecidos durante la última dictadura cívico militar por pedir el boleto estudiantil y por militar en contra de la pobreza y la desigualdad. En la búsqueda también del individualismo y la fragmentación social obscenamente buscada y que las Madres, eterno faro de justicia y dignidad, quebraron cuando la policía les exigía que circularan porque estaba prohibido reunirse y dieron nacimiento a las históricas rondas en la plaza de mayo.
La prevención del suicidio y la prevención en salud mental en general se basa en políticas que generen trabajo digno, que no haya desempleo, que los jóvenes puedan estudiar o trabajar, investir libidinalmente el futuro, elaborar un proyecto de vida para no quedar entrampado en el veneno de las drogas o la ludopatía, que el Estado y la sociedad cuide a los niños, a los adultos mayores, a las personas con discapacidad. Está claro que nada de eso sucede hoy. Los problemas de prevención del suicidio y de salud mental en general exceden el problema sanitario, aunque lo incluyen, es un problema socio político. En el obviamente está contenida la responsabilidad del Estado de cumplir con la prevención, asistencia y posvención de las personas que sufren riesgo de conductas autodestructivas y asegurar el derecho a la asistencia en la salud mental de toda la población, como lo establecen las leyes de prevención del suicidio (27130) y de salud mental (26.657) respectivamente, que lejos están de cumplirse en una dinámica inversamente proporcional a la mentira y el cómo sí del márketing político del "estamos haciendo".
También es importante, fundamental la participación de todos los miembros e instituciones de la comunidad, su involucramiento. Es por eso que los invitamos a participar el 10 de septiembre a las 15 horas en la plaza de 25 de mayo de una actividad que realizaremos con un sinnúmero de instituciones para encontrarnos, solidarizarnos, tomar conciencia y buscar soluciones en comunidad. Seguro estaremos informando con más precisión en las páginas de este diario en los próximos días, porque no se sale solo, nadie se salva solo, es para ello necesaria la participación y el compromiso de toda la sociedad.

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