Buscan fortalecer la cooperación y proyectar a la región del río Uruguay hacia nuevos mercados
El proyecto de Turismo Natural Trinacional avanza en una nueva etapa con el objetivo de fortalecer la cooperación entre localidades de Argentina, Uruguay y Brasil y aprovechar de manera conjunta el potencial turístico, ambiental y cultural de la región. En este marco, el Comité para el Desarrollo de la Cuenca del Río Uruguay recibió al especialista español José Luis Martín Cabezalí, quien durante estas semanas recorre distintos puntos de la cuenca para relevar experiencias, analizar potencialidades y elaborar un informe que permita definir los próximos pasos de la iniciativa.
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La propuesta se desarrolla con el acompañamiento del Fondo Extremeño Local para el Desarrollo (FELCODE), organismo de cooperación descentralizada integrado por administraciones locales de Extremadura, España. Su participación comenzó hace cuatro años, a partir de un acuerdo con el Comité, y permitió incorporar técnicos y especialistas para intercambiar experiencias y conocimientos con los gobiernos locales de la región.
Marcos Follonier, coordinador de la Secretaría Técnica del Comité para el Desarrollo de la Cuenca del Río Uruguay, recordó que la organización nació a partir de la necesidad de los gobiernos locales de trabajar en conjunto frente a problemáticas comunes.
Actualmente, el Comité está integrado por 32 municipios, alcaldías y prefecturas de Argentina, Uruguay y Brasil. La organización comenzó con seis ciudades de la región y fue ampliándose progresivamente hasta incorporar localidades de Corrientes y, desde 2016, también de Brasil.
“En su origen esto se llamaba el Comité de la Hidrovía del Río Uruguay, pero se entendió que el tema no era solamente la vía, que era el río, sino que el problema de la región era el desarrollo”, explicó Follonier.
A partir de esa mirada comenzaron a generarse vínculos con organismos de cooperación internacional y otras experiencias de gestión de cuencas fronterizas. El contacto con Europa permitió conocer procesos de integración desarrollados luego de décadas de conflictos y trasladar algunos de esos aprendizajes a la realidad de la región.
En ese recorrido, el turismo de naturaleza adquirió un papel central. Follonier explicó que el Comité incorporó fuertemente la cuestión ambiental a partir de 2019, con la necesidad de “defender el río” pero también de potenciarlo como recurso para el desarrollo regional.
Una experiencia que llega desde Extremadura
José Luis Martín Cabezalí es profesor jubilado de la Universidad de Extremadura y cuenta con experiencia en la gestión pública y en programas de cooperación internacional. Su llegada a la región se produjo a través del programa de voluntariado experto de FELCODE.
El mecanismo permite que los gobiernos locales soliciten especialistas en diferentes áreas. FELCODE realiza la convocatoria en España y profesionales de distintas disciplinas viajan a los territorios para aportar conocimientos y, fundamentalmente, intercambiar experiencias.
“Queremos revitalizarlo y darle un empujón para que pueda ir más adelante”, explicó Cabezalí al referirse al proyecto trinacional.
El especialista destacó que la experiencia de Extremadura puede aportar herramientas para una región que comparte una característica fundamental: la presencia de localidades fronterizas.
Según explicó, durante mucho tiempo las ciudades ubicadas en las fronteras fueron consideradas espacios periféricos y quedaron relegadas en los procesos de desarrollo. Sin embargo, la integración europea modificó esa lógica y permitió que localidades de distintos países comenzaran a trabajar conjuntamente.
“Consideramos, como considera el Comité de Gestión del Río Uruguay, que la mejor forma de desarrollo de los pueblos, sobre todo de los pueblos fronterizos, es la cooperación”, sostuvo.
Para Cabezalí, esa experiencia puede trasladarse a la realidad de Argentina, Uruguay y Brasil, aunque reconoce que una cooperación trinacional presenta mayores dificultades que una experiencia entre dos países.
El turismo rural como herramienta de desarrollo
Uno de los principales argumentos para impulsar el turismo de naturaleza y rural es su capacidad para generar actividad económica en pequeñas localidades y diversificar las oportunidades laborales.
Cabezalí señaló que el turismo ha demostrado una importante capacidad de recuperación frente a las crisis y que, además, puede favorecer especialmente a dos sectores que suelen tener mayores dificultades para incorporarse al mercado laboral en zonas rurales: jóvenes y mujeres.
En este sentido, destacó el papel que tienen los pequeños establecimientos, alojamientos, emprendimientos gastronómicos y servicios vinculados con el turismo, donde muchas veces las mujeres encuentran una posibilidad de desarrollar actividades económicas.
También remarcó que el sector puede contribuir a evitar el éxodo de los jóvenes de las localidades pequeñas, al generar oportunidades vinculadas con la hotelería, la gastronomía, los servicios y las actividades recreativas.
Un proyecto que busca ampliar su radio de acción
La iniciativa comenzó con un fuerte trabajo sobre la denominada Triple Frontera, pero en los últimos años se planteó la necesidad de ampliar el modelo hacia un segundo anillo.
Ese espacio incorpora a Concordia y Salto, hacia el sur, y a Uruguayana y Paso de los Libres, hacia el norte, sumando además otras localidades vinculadas a la dinámica de la cuenca.
Follonier explicó que los relevamientos realizados por los distintos especialistas permitieron detectar importantes diferencias entre las regiones.
“Hay una asimetría muy grande entre lo que es el corazón de la Triple Frontera y lo que son los desarrollos de Federación, Chajarí, Concordia y Salto”, señaló.
Las diferencias no se limitan a la infraestructura turística. También están relacionadas con las características socioeconómicas, culturales, históricas y territoriales de cada localidad.
La forma en que se desarrollaron las poblaciones, el tamaño de las ciudades y hasta la manera de utilizar el territorio generan modelos turísticos diferentes. El desafío, entonces, consiste en encontrar elementos comunes que permitan construir una propuesta regional sin perder las particularidades de cada destino.
Concordia y Salto, dentro de una nueva etapa
En el marco de la visita de Cabezalí, se realizaron reuniones y recorridas por diferentes localidades. La agenda incluyó encuentros con autoridades y áreas vinculadas al turismo, las inversiones y la cooperación internacional, además de visitas a atractivos y espacios turísticos.
El objetivo es que el especialista pueda complementar los informes y experiencias aportados por los técnicos que participaron anteriormente y elaborar una mirada integral sobre la situación actual.
“Acá el problema es cómo seguimos. Qué pasó, pero no solamente eso, sino cómo seguimos”, resumió Follonier.
En ese sentido, el proyecto busca pasar de los diagnósticos a una etapa en la que los gobiernos locales puedan tomar decisiones y aprovechar las oportunidades que ofrece una estrategia turística compartida.
El desafío de llegar a nuevos visitantes
Uno de los aspectos que aparece como clave es la posibilidad de posicionar los destinos de la cuenca en mercados turísticos a los que actualmente resulta difícil acceder de manera individual.
Follonier destacó que los organismos y redes de cooperación internacional cuentan con canales de difusión y promoción que pueden permitir una llegada diferente a los mercados externos.
La intención es que las propuestas que ya se desarrollan en la región puedan integrarse a una oferta mayor y captar visitantes extranjeros.
En ese sentido, mencionó experiencias que ya comienzan a adquirir una dimensión trinacional, como actividades de avistaje de aves, encuentros de canotaje, propuestas culturales, pesca y otros deportes vinculados con el río y la actividad náutica.
Son iniciativas que, además de atraer visitantes de la propia región, pueden despertar el interés de turistas extranjeros, considerados estratégicos por el impacto económico que generan en los destinos.
El río como eje de una propuesta regional
La mirada que impulsa el Comité busca superar la idea de que el río Uruguay funciona como una frontera y transformarlo en un elemento de integración.
El turismo de naturaleza aparece así como una herramienta para poner en valor el patrimonio ambiental de la cuenca y, al mismo tiempo, generar nuevas oportunidades para las comunidades que viven a su alrededor.
Desde la pesca y la navegación hasta el avistaje de aves, los deportes náuticos y las actividades culturales, la región cuenta con recursos que pueden ser complementarios entre sí.
Follonier mencionó experiencias vinculadas con Salto Grande, Puerto Yeruá y otras localidades como ejemplos de un proceso que ya comenzó y que podría adquirir una dimensión mayor si los gobiernos locales logran coordinar sus esfuerzos.
El desafío ahora será transformar esas experiencias aisladas en una estrategia común, con participación de municipios, prestadores turísticos, universidades, organizaciones y comunidades locales.
La visita de Cabezalí forma parte de ese proceso. Su informe final buscará aportar elementos para determinar cómo continuar una iniciativa que lleva cuatro años de trabajo y que pretende que la cooperación entre Argentina, Uruguay y Brasil deje de ser solamente una herramienta institucional para convertirse también en un motor concreto de desarrollo turístico y económico para las localidades de la cuenca.

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