JOSEFA PONCE, UNA MUJER CON ALMA SOLIDARIA
Cuando la necesidad del otro te duele, y te preocupa que continúe, te pones en acción, dejas de lado tus cosas personales, tu familia, para ocuparte de los demás. Con esta expresión definimos un corazón fraterno; de una mujer, que ha transitado siempre de la mano de la solidaridad, inculcada desde niña por sus padres.
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�SAyudar a los demás me acerca a Dios⬝. Con estas sinceras palabras Cronista de Diario El Heraldo, inicia una emotiva entrevista a Josefa Ponce, una mujer entregada a la ayuda solidaria; conocida por su accionar por todos los vecinos de Villa Adela y los alrededores, se define como una mujer sencilla y feliz, pero a la vez con un deseo permanente de entregarse al otro, sin mezquindades, movida por un inmenso amor a los que menos tienen y más necesitan.
����Me defino como una militante social, soy una agente sanitaria, soy presidente de barrio, soy policía, muchas veces hago de madre, todo eso sin ningún sello, ni reconocimiento de las autoridades; no percibo ninguna ayuda por el trabajo que llevamos adelante, creo a mi entender, desde que tengo uso de razón, estoy ayudando a la gente. Nunca tuve ningún sueldo, ni beneficio de ninguna autoridad, de ningún partido político, ni gobierno. Todo lo que hago lo hago de corazón hasta el día de hoy.
����Tengo 70 años y continúo trabajando por el prójimo, anduve mucho tiempo solicitándole a las autoridades municipales en sus distintas gestiones de gobierno, me ayuden, para tener un comedor o merendero, porque acá, en Villa Adela, no tenemos copa de leche, ni comedor, ni merendero comunitario, en nuestro barrio, no hay nada donde la gente pueda recurrir ante una necesidad, entonces vienen a mi casa, y comparto lo que tengo, con los más necesitados.
����Siempre me movilizó el que la gente coma, que se alimente, pero me cansé de pedir y nunca recibí respuestas, tampoco estoy disgustada por eso. Ellos sabrán el porqué de su decisión.
����Gracias a Dios, con la Iglesia Nueva Vida, del pastor Wurfel y con su hija Ligia, comenzamos a trabajar con el problema de la pandemia; porque muchos vecinos se acercaron preocupados, porque estaban pasando necesidad y en algunos casos hambre; entonces nos juntamos entre cinco vecinos y entre todos decidimos juntar alimentos que teníamos en nuestras casas para hacerles de comer.
����Pero cada día aparecía más y más gente, entonces le planteamos esta situación a Ligia Wurfel y nos dijo que sí, que nos iba a ayudar y así fue, comenzamos primero con una bolsa de mercadería para cada necesitado y ahora le estamos cocinando, inicialmente entregábamos la comida a 35 familias, cocinando a leña porque no tenemos cocina; hoy estamos ayudando a 340 personas que vienen a buscar la comida.
����El merendero funciona de lunes a viernes para la misma cantidad de personas. Por el calor le estamos dando la leche de 18:00 a 19:00 horas. Y los atendemos con mucho amor, se llevan su leche con chocolate, mate cocido o con lo que tengamos y el pan exquisito, que lo hacen en la iglesia y le entregamos calentito, recién salido del horno; esto es una bendición de Dios, poder ayudar a tanta gente con la colaboración de personas solidarias.
Cuando dimos a conocer en las redes sociales el trabajo que estamos llevando adelante, la gente comenzó a donar y así empezamos a recibir mercadería y cocinamos sábados y domingos. Nosotros, estamos cocinando para la gente necesitada de Villa Adela, con ayuda de personas de corazón bondadoso y por supuesto el acompañamiento de los pastores Wurfel y sus hijas, que siempre está pendiente de todo.
����El ayudar me hace muy feliz, siento una satisfacción muy grande, porque puedo brindar mi corazón a otros. Mi preocupación es con el tema de las fiestas, esos días no vamos a cocinar, sabemos que estamos ad honorem, y nos merecemos descansar, pero me puede el saber que ellos estarán esperado la comida. La necesidad no tiene horarios, ni fechas festivas.
����Nosotros atendemos a la gente y la ayudamos con mucho amor y alegría, cuando cocinamos con mis colaboradoras, lo hacemos como si hubiera una fiesta en mi casa, porque estamos trabajando por el prójimo, mire usted qué importante lo que le digo, trabajar para el otro sin intereses, ni mezquindad; esto es lo más hermosos que nos ha pasado a todos los que compartimos del dar sin límites.
����Cada vez somos más trabajando por los necesitados; cada vez hay más almas solidarias que se viene a arremangar para ayudar, y esto es lo importante, si somos más, mejor saldrán las cosas. Es de una gran alegría para mí, el ver en mi casa gente que viene a colaborar con la cocina, a limpiar la verdura, atender a la gente, cocinar; nosotros alimentamos esas ganas de ser solidarios y ponemos música como si fuera una fiesta el poder ayudar a nuestros vecinos más necesitados.
����Lo que sí nos cansa con estos tiempos de calor, es hacer fuego a leña, para poder cocinarles; me gustaría tener una cocina industrial, es muy necesaria, porque de esa forma le haríamos comidas variadas, usaríamos el horno, sería mucho mejor para todos. También estaríamos necesitando un freezer grande para mantener en frío la carne que recibimos en donación; como además una procesadora, un cucharón y espumadera grande; todo lo que quieran donar para nuestra causa sería bienvenido; somos agradecidos de todas las personas que nos ayudan como el pastor Wurfel, Ligia y su hija Ruth. Debo confesar que sí, necesitamos cosas para continuar con nuestra labor diaria y que sea más sencillo nuestro trabajo solidario.
����Nosotros no solo le damos la comida a las familias carenciadas, también le llevamos la comida a la policía, porque ellos siempre están al pendiente de nosotros, ayudándonos en lo que pueden, sabemos que ellos tienen sus sueldos, que están trabajando, pero también sabemos que no ganan demasiado, así que nosotros aportamos con la comida todos los días para los policías de Villa Adela a los que les agradecemos por el trabajo diario y constante que realizan.
����En estos tiempos de pandemia tenemos muchos cuidados, toda la gente que viene a buscar la leche, viene con barbijos, en este barrio veo mucha educación y respeto con relación a lo que nos piden por el covid-19, hacen el distanciamiento social, tienen sus barbijos, no se amontonan en ningún momento, nosotros trabajamos con guantes, con barbijos, y ofrecemos el alcohol en gel a cada persona que viene. Como mi casa tiene un patio grande, con sombra y arboledas, también en la vereda, no se amontonan, debo decir que todos los que vienen a buscar su comida tienen una conducta intachable. Se cuidan ellos, nosotros nos cuidamos entre todos.
����Aprovecho esta oportunidad que me brinda Diario El Heraldo para pedirle a la comunidad ropa de verano y calzados, principalmente para los chicos; todos nos sirve inclusive la ropa que no se pueda utilizar, ya nosotros contamos con amigas y vecinas del barrio que cosen y realizan barbijos; también repartimos barbijos a la gente que viene para que tengas su debida protección.
����Lo más importante de nuestra obra solidaria, es que todo se hace con amor al prójimo, las personas que cocinan, que cosen barbijos, los que vienen a colaborar con la entrega de alimentos, todos vienen con buena disposición, llenos de amor para dar y recibir, y eso es lo relevante, el amor con que se trata a esta gente que recurre a nosotros porque no tiene opción, no tienen trabajo, están solos o enfermos, realmente vemos situaciones muy tristes, y dentro de nuestras posibilidades le damos una mano, para que no se sientan solos, para que puedan comer un plato de comida y sentirse más tranquilos, porque nosotros estamos para ayudarlos. Y sé que en el amor se encuentra Dios, por sobre todas las cosas, personalmente siempre fui solidaria, porque mis padre me lo inculcaron desde chica; mi padre albergaba a la gente que salía a buscar trabajo y no tenía dónde parar, y en mi casa de la infancia, venían a descansar, cuando conseguía se podía ir; antes la gente andaba de pueblo en pueblo buscando trabajo, con lo puesto; solo tenían el sueños de conseguir un trabajo para poder avanzar. Así que vengo de familia solidaria, mi madre y mi padre eran muy solidarios, siempre dando una mano a quien la necesitaba.
����Cuando ellos vieron que yo continúe con su conducta, los hacía muy felices, siempre defendí y ayude a la gente, a las mujeres que eran golpeadas por sus parejas, a los niños maltratados, a los que podía ayudar, lo hice y con mucho agrado.
����Creo que la injusticia y el dolor ajeno me supera y si no hago algo no puedo descansar, pienso tanto en aquellos chicos que no tienen para comer o aquellas mujeres que son víctimas de violencia doméstica y me duele en carne propia, por eso intervengo y gracias a Dios los vecinos me ayudan en todo lo que pueden, nunca me dejan sola; siento un gran cariño por toda la gente que me rodea y siempre está.
����Nací en el año 1950, acá, y me crie en Villa Adela, no tengo enemigos; siento que soy una persona feliz, quedé viuda joven y crie mis hijos sola, y hago lo imposible para mantener la familia unida, como debe ser, siempre todos juntos es mejor sobrellevar todas las situaciones de la vida.
����Yo quisiera que el gobierno genere trabajo para la gente; que no le den más planes sociales, porque son rehenes de ese plan, tienen que depender siempre de quien les dé esa ayuda. Pudiendo tener un trabajo digno, la gente cuando trabaja es feliz, porque con lo que gana puede hacer lo que quiera; siente mayor libertad de acción. El dinero ganado con trabajo es esperanzador.
����Este año 2020, para mí, fue el peor año que viví de los años que tengo, ver la tristeza de la gente, el temor y la incertidumbre; es muy triste, gente que perdió su trabajo, otros que perdieron sus seres queridos, es un año que nos va a marcar en la historia con tristeza, fallecieron muchas personas importantes para nuestras vidas, amigos, vecinos, conocidos, el 2020 lo puedo definir como un año que trajo profunda tristeza.
����Mis anhelos para el 2021, que podamos vivir sin el temor por la pandemia, que se vaya pronto todo esto, y que haya trabajo para todos, para los hombres y las mujeres que son las que más luchamos ante la adversidad; habiendo trabajo y salud, hay todo, me gustaría que en Concordia haya fuente de trabajo, que vengan fábricas a instalarse y den trabajo, porque la gente quiere trabajar, yo estoy segura de esto.
����Por ejemplo Villa Adela no tiene plan de viviendas, y la necesitamos porque hay una importante población de jóvenes que se han hecho de familia y no tienen donde vivir, me gustaría que la Municipalidad vea esta realidad y que pueda darles un terrenito a esto muchachos; una casilla de madera, para que puedan hacer su vida, es importante que se vea esta situación y puedan darle soluciones a tanta gente que necesita de una vivienda.
����Espero que este año 2021, la Municipalidad de Concordia se acuerde de Villa Adela, y pueda hacer un plan de viviendas para estas jóvenes familias que sueñan con un techo propio. Villa Adela ha crecido mucho, pero también ha crecido en necesidad. Me gustaría que esto cambie pronto, dando trabajo y oportunidades reales a todos y todas; para que seamos más felices dentro de nuestra comunidad�"�", finalizó.
