Harinas⬦ ¿sí o no?
Actualmente escuchamos frases como: �Sdejé las harinas⬝, �Squiero dejar las harinas⬝, �Sno estoy comiendo harinas⬝, etc⬦ y al investigar un poco vemos que la definición es tan amplia como individuos la practican. Entonces, es bueno tener en claro a qu�0 nos referimos⬦
:format(webp):quality(40)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/noticias/2020/11/07_harinas.jpg)
Si pensamos en el objetivo de estos cambios, en general, es mejorar los hábitos alimentarios; lograr un estado nutricional saludable; bajar de peso; mejorar la digestión, etc. Y es en este sentido donde las harinas se consideran enemigas de la salud, lo cual no es totalmente cierto, incluso puede ser perjudicial dejarlas totalmente.
Recordemos que no existe un alimento con el poder de curar o sanar por sí solo; lograr un óptimo estado nutricional va a depender de varios factores, y si pensamos en las harinas el abanico es muy variado.
¿Qué es lo que sabemos sobre ellas?
Que los hidratos de carbono presentes en ellas son nuestra principal fuente de energía y también el combustible que el cerebro utiliza para funcionar, por lo tanto si las eliminamos, nuestro cuerpo buscará obtener la energía de otras fuentes como son las grasas y las proteínas y comenzaremos a sentir fatiga, cambios de humor, mareos, pérdida de masa muscular y calcio, entre otras.
Que podemos encontrar diferentes clases de harinas, siendo las refinadas las consideradas malas y las harinas integrales las beneficiosas para la salud.
Que el consumo de harinas refinadas está asociado con una mayor probabilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes y cáncer. Durante el proceso de refinamiento se pierden nutrientes y fibra, y al no tener fibra, tienen un alto índice glucémico, esto significa que cuando las consumimos, nuestra glucosa se eleva rápidamente en sangre, lo que nos da menor saciedad (tenemos apetito al poco tiempo) y menor gasto energético.
Que los productos refinados generan un proceso de inflamación en nuestro cuerpo, por lo que cuando dejamos de consumirlo empezamos a notar mejorías (desinflamación, mejoría en la digestión y en el descanso).
Las harinas integrales conservan todos los nutrientes y propiedades porque se obtienen del grano entero. Nos aportan vitamina E, potasio, magnesio, hierro y zinc. Y por el contenido en fibra su absorción es más lenta y no genera picos de insulina, brindándonos mayor saciedad.
Consumir harinas integrales tiene también otras ventajas:
Se reducen los niveles de colesterol, disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas y ayuda a mejorar el funcionamiento intestinal. El hierro se utiliza para llevar oxígeno en la sangre. El magnesio ayuda a fortificar los huesos y liberar la energía de los músculos. El ácido fólico, ayuda a que el cuerpo forme los glóbulos rojos.
¿Entonces⬦?
Los hidratos de carbono son claves en una dieta balanceada. Para ser una persona completamente sana, no es necesario eliminarlas totalmente sino reemplazar las harinas blancas y los productos que derivan de ellas por sus variantes integrales y cereales como la quinoa, centeno o avena o legumbres y sus derivados y cocinar más para evitar comprar productos procesados.
La idea de mantener una alimentación saludable es una muy buena decisión y el mercado nos ofrece múltiples opciones, buscar asesoramiento con un Lic. en Nutrición matriculado nos asegurará lograr los objetivos sin perjudicar nuestra salud.
Lic. Natalia Cicerone
MP 15796
