Día Mundial de la Obesidad: “El temido efecto rebote”
El 4 de marzo, Día Mundial de la Obesidad, se celebra para concientizar sobre esta enfermedad crónica y creciente, promover su prevención, tratamiento y estigma asociado.
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Impulsado por la Federación Mundial de la Obesidad, el día busca impulsar cambios estructurales y de hábitos saludables ante una crisis sanitaria que se ha triplicado desde la década del 80’.
El desafío de los pacientes con cada comienzo de tratamientos es: no solo lograr que perder peso, sino, no recuperarlo. El temido efecto rebote lo conocemos desde hace décadas y un estudio reciente del “Imperial College London puso el foco en esto”, al evidenciar que, después de adelgazar, el organismo puede desarrollar cambios biológicos persistentes en el tejido adiposo que facilitan la recuperación del peso perdido. Esto nos ayuda a responder y explicar el por qué muchos pacientes experimentan la re-ganancia de peso en los sucesivos intento para adelgazar. NO relacionado a falta de disciplina, responde a mecanismos fisiológicos de defensa del organismo, que tienden a restablecer el peso previo cuando se detecta una reducción significativa de las reservas energéticas. la llamada MEMORIA o HUELLA METABOLICA.
Este estudio refuerza la necesidad de un abordaje integral, multidisciplinario con endocrinólogo, nutricionista, psicología, Actividad física etc. que no se limite a la pérdida de peso inicial, sino que esté orientado a prevenir el efecto rebote y reducir complicaciones a largo plazo.
Es por eso que el seguimiento nutricional, psicológico y la actividad física regular a largo plazo, ocupan el eje en ese proceso, no solo durante el adelgazamiento.
El tratamiento debe enfocarse en todas sus fases, incluida la de mantenimiento, con ejercicio de fuerza y resistencia para tratar de preservar la masa muscular durante el tratamiento y sostener el gasto energético, mejorar la sensibilidad a la insulina, factores clave para disminuir el riesgo de recuperar el peso en el tiempo.
Nuestra experiencia se correlaciona con lo publicado y respaldan estas advertencias. en el consultorio es frecuente encontrar pacientes que han intentado bajar de peso a través de dietas de moda, como el ayuno intermitente, extremadamente bajas en calorías o cetogénica, etc..
“En el corto plazo tienen resultados visibles, pero al no ser abordaje médico integral, basado en la fisiología del descenso de peso y la respuesta que genera, se activan mecanismos de adaptación metabólica que aumentan el apetito, reducen el gasto energético y favorecen la recuperación del peso perdido”. La obesidad no se trata únicamente restringiendo calorías, se deben diagnosticar causas, alteraciones hormonales, preservar la masa muscular y tratar las comorbilidades para definir un plan de mantenimiento a largo plazo. “Sin esta estrategia el rebote será inevitable”.
El “efecto rebote” se manifiesta como la recuperación parcial o total del peso tras haberlo perdido y tiene una explicación. Al disminuir de peso, el cuerpo readapta el gasto de energía y lo disminuye, aumentan señales de hambre y disminuye las de saciedad, en un intento por volver a su estado anterior: “El set point”. Por esta razón, la re-ganancia, es una respuesta fisiológica y no un fracaso individual,
RESUMEN: Es importante que hablemos sobre obesidad y asumirla como una enfermedad crónica, que exige manejo continuo con tratamientos adaptados a cada caso en particular y acompañamiento especializado a largo plazo. No puede abordarse de forma aislada y debe ser parte de una estrategia integral:
- evaluando comorbilidades como resistencia a la insulina, dislipidemias o alteraciones tiroideas;
- acompañamiento nutricional personalizado;
- actividad física orientada a preservar la masa muscular.
- cuando está indicado, tratamiento farmacológico supervisado y/o cirugía bariátrica-metabólica.
“La obesidad no es simplemente un balance entre calorías que entran y salen; intervienen señales hormonales y metabólicas hormonales como la leptina, la grelina y la insulina, que regulan el apetito, saciedad, almacenamiento de grasa”, etc..
Desde lo endocrinológico, no solo prescribe tratamientos —incluidos medicamentos modernos para el control del apetito y la regulación metabólica—se evalúa de manera integral al paciente, composición corporal, sus riesgos y ajusta el plan terapéutico de forma individualizada.
Por eso, cualquier proceso de pérdida de peso debe enfocarse en beneficios sostenibles en la salud y en disminución de riesgos a largo plazo, que van mucho más allá de resultados rápidos y temporales en la balanza.
Dr. Giacobino Marcelo
Especialista en Endocrinología y Metabolismo
Ex Residente Htal. Italiano CABA.

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