Un Congreso radical sin vigor: Villaguay dejó más preguntas que respuestas
La UCR entrerriana reunió a su Congreso Provincial en Villaguay, pero la postal estuvo lejos de transmitir la imagen de un partido decidido a recuperar protagonismo. Un salón despojado de símbolos radicales, discusiones concentradas en cuestiones internas y pocas definiciones frente a los grandes temas políticos dejaron la sensación de una reunión fría, en momentos en que el centenario partido necesita reconstruir identidad, liderazgo y presencia propia.
:format(webp):quality(75)/https://elheraldocdn.eleco.com.ar/media/2026/08/congreso_radical_1.webp)
El Congreso Provincial de la Unión Cívica Radical de Entre Ríos se reunió este sábado en el salón del Centro de Empleados de Comercio de Villaguay. Había motivos para esperar una convocatoria con mayor contenido político: la UCR atraviesa un momento en el que necesita definir su identidad, recuperar protagonismo y resolver cuál será su relación futura con las fuerzas políticas con las que comparte espacios de gobierno.
Sin embargo, la reunión terminó resultando bastante más fría que las expectativas que podía despertar.
La propia imagen del salón fue llamativa. Sin banderas, carteles ni una ambientación que reflejara la histórica simbología radical, la escenografía terminó acompañando involuntariamente el clima político: poco color, escaso entusiasmo y ninguna señal contundente de renovación.
La resolución más concreta fue administrativa. El Congreso modificó el calendario interno mediante una cláusula transitoria: las próximas autoridades asumirán en mayo de 2027 y ejercerán hasta octubre de 2028. Con esta modificación se pretende que posteriormente las elecciones partidarias vuelvan a realizarse durante los años pares, evitando su superposición con los comicios generales.
También se abordaron el balance y otras cuestiones institucionales. Lo que no apareció con la misma fuerza fue el debate que posiblemente más necesita el radicalismo: qué proyecto propio pretende ofrecerle a Entre Ríos.
Azcué vuelve a entrar en el tablero radical
Para Concordia, la modificación del calendario tiene una lectura política particular porque vuelve a colocar al intendente Francisco Azcué en el escenario de la futura disputa por la conducción provincial de la UCR.
Azcué intentó competir por la presidencia del Comité Provincial en 2025, pero su candidatura fue impugnada al considerarse que no reunía la antigüedad mínima de cuatro años continuos de afiliación exigida por la normativa partidaria. Aquella decisión terminó impidiéndole participar de la elección.
El paso del tiempo modifica naturalmente aquella situación. Con una nueva renovación prevista para 2027, Azcué podría encontrarse en condiciones diferentes para intentar nuevamente llegar a la conducción del radicalismo entrerriano, si mantiene esa aspiración y reúne los requisitos partidarios.
No es un dato menor. Azcué gobierna una de las ciudades más importantes de Entre Ríos y su eventual participación en una interna provincial podría darle a Concordia un lugar relevante en una discusión que hoy aparece sin liderazgos claramente consolidados.
Pero también existe otra pregunta: qué radicalismo representaría Azcué y qué grado de autonomía tendría respecto del proyecto político provincial encabezado por Rogelio Frigerio. Esa discusión excede un nombre y alcanza al problema central que atraviesa actualmente a la UCR.
Un partido buscando quién lo conduzca
El radicalismo entrerriano fue durante décadas protagonista directo de las grandes disputas electorales provinciales. Hoy la situación es diferente. No aparece una figura que concentre naturalmente el liderazgo, tampoco una conducción capaz de reunir a todos los sectores y continúa pendiente la construcción de un proyecto que pueda reconocerse inequívocamente como radical.
Ese fue quizás el gran ausente de Villaguay.
Modificar la fecha de una elección interna puede solucionar un problema organizativo, pero no responde la pregunta política fundamental: ¿la UCR pretende volver a disputar poder con candidatos y propuestas propias o está dispuesta a continuar como acompañante de proyectos conducidos por otros partidos?
El riesgo para el centenario partido es acostumbrarse definitivamente al papel de furgón de cola, aportando intendentes, legisladores, estructura territorial y militancia a construcciones ajenas sin recuperar capacidad suficiente para fijar agenda propia.
Villaguay era una oportunidad para comenzar a despejar esas incógnitas. Por lo conocido hasta ahora, las respuestas volvieron a quedar pendientes.
Y mientras el radicalismo discute cuándo elegirá nuevamente sus autoridades, Concordia puede comenzar a mirar otro dato: Francisco Azcué vuelve a aparecer en el horizonte de esa interna.
La imagen que dejó el sábado resulta difícil de separar de la realidad política del partido: un Congreso casi sin color radical para una UCR que necesita, precisamente, recuperar sus colores, su liderazgo y una razón propia para volver a ser protagonista.

Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión