Tras ser condenada, “Estrellita” Martínez denunció a Casaretto y pidió que se investigue su responsabilidad en ATER
María Estrella Martínez de Yankelevich, exjefa de Despacho de ATER y condenada la semana pasada por su participación en la trama de compensaciones tributarias fraudulentas, presentó una denuncia penal contra quien fuera la máxima autoridad del organismo, Marcelo Casaretto. Sostiene que maniobras de semejante magnitud y duración no pudieron desarrollarse sin responsabilidades en los niveles superiores. Ahora será la Fiscalía la que deberá determinar si existen elementos que respalden esa acusación.
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La condena dictada días atrás por el Tribunal de Juicios y Apelaciones de Paraná contra seis personas por una extensa maniobra de defraudación al Estado provincial acaba de abrir un nuevo capítulo. Esta vez, una de las principales condenadas decidió apuntar hacia arriba en la estructura que conducía la entonces Dirección General de Rentas.
María Estrella Martínez de Yankelevich, conocida en los despachos como “Estrellita”, quien se desempeñó como jefa del Departamento Despacho y reconoció su intervención en el mecanismo de compensaciones tributarias falsas mediante un juicio abreviado, denunció penalmente a Marcelo Casaretto, exdirector ejecutivo de ATER.
La presentación fue realizada ante el fiscal Gonzalo Badano y solicita que se investigue la actuación que pudo haber tenido Casaretto durante el período en que estuvo al frente del organismo. Martínez también pidió ser convocada para prestar declaración y aseguró contar con elementos que, según su versión, permitirían avanzar sobre la responsabilidad de quien fuera su superior.
Una denuncia que apunta a la conducción
El planteo adquiere relevancia por un dato imposible de soslayar: la Justicia tuvo por acreditada la existencia dentro del organismo recaudador de un mecanismo mediante el cual se registraban como canceladas deudas tributarias que, en realidad, nunca habían sido pagadas.
A través del sistema informático se simulaba que determinados contribuyentes poseían créditos contra el Estado y, mediante compensaciones ficticias, sus obligaciones impositivas aparecían como saldadas sin que el dinero ingresara efectivamente a las arcas provinciales.
La maniobra investigada se extendió durante años e involucró a funcionarios, empleados y personas ajenas a ATER. Precisamente por esa dimensión, la denuncia conocida ahora plantea una pregunta que resulta razonable investigar: cómo pudo funcionar durante tanto tiempo un mecanismo de estas características sin ser advertido por los máximos responsables de administrar y controlar la recaudación provincial.
Ahora Casaretto deberá ante un Fiscal, determinar si conoció, toleró, facilitó o fue completamente ajeno a las maniobras que se investigan. Pero la magnitud y persistencia del fraude hacen pertinente establecer qué controles existían, cuáles fallaron y qué responsabilidades administrativas o eventualmente penales pudieron corresponder al más nivel jerárquico.
Hay además una particularidad: fue el propio Casaretto quien, como director ejecutivo de ATER, realizó en junio de 2014 la denuncia que dio origen a una parte sustancial de la investigación. Martínez sostiene ahora una hipótesis mucho más grave: afirma que aquella presentación habría servido para desvincularse y ocultar una eventual participación propia. Es una acusación de la denunciante que deberá ser probada y sobre la cual Casaretto conserva plenamente su derecho a defenderse.
Del expediente judicial a la exposición política
El nuevo episodio encuentra a Casaretto alejado actualmente de aquella función y con una fuerte actividad política en redes sociales. Convertido en una suerte de “ciberpolítico”, publica habitualmente videos y mensajes con críticas a la administración del gobernador Rogelio Frigerio, especialmente sobre cuestiones económicas y de gestión.
La denuncia de su exsubordinada coloca ahora el foco sobre su propia etapa como responsable del organismo recaudador. Más allá de las disputas políticas actuales, la cuestión central es otra: si durante años se adulteraron registros, se simularon pagos y se perjudicó al Estado, corresponde conocer hasta dónde llegaban las responsabilidades y por qué los mecanismos elementales de control interno no lograron impedirlo o detectarlo antes.
La presentación de “Estrellita” Martínez indica que todavía falta investigar qué ocurría en los niveles superiores de conducción de ATER.

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