Paro general en plena reforma laboral: cómo impacta en la historia democrática
Este jueves el país volvió a vivir una jornada de paro general en coincidencia con el tratamiento legislativo de una nueva reforma de la Ley de Contrato de Trabajo. La medida, convocada por la conducción sindical, se da en un contexto de fuerte debate político y social sobre el rumbo de las relaciones laborales en la Argentina.
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Desde el regreso de la democracia en 1983, las huelgas generales han sido una herramienta recurrente en la disputa entre gobiernos y centrales obreras. Sin embargo, su frecuencia no ha sido uniforme.
Paros generales por Presidente desde 1983
Raúl Alfonsín (1983–1989)
13 paros generales
Promedio: uno cada 157 días
Sigue encabezando el ranking histórico en cantidad de huelgas.
Carlos Menem (1989–1999)
8 paros generales
Promedio: uno cada 476 días
En un contexto de reformas estructurales y alto desempleo hacia el final de su mandato.
Fernando de la Rúa (1999–2001)
8 paros generales
Promedio: uno cada 92 días
El gobierno con mayor frecuencia proporcional, en una gestión que no concluyó su mandato.
Néstor Kirchner (2003–2007)
Sin paros generales.
Cristina Fernández de Kirchner (2007–2015)
5 paros generales
Especialmente concentrados en el segundo mandato.
Mauricio Macri (2015–2019)
5 paros generales
En el marco de reformas económicas y tensiones inflacionarias.
Alberto Fernández (2019–2023)
Sin paros generales, aun en un contexto de pandemia, caída del empleo y aumento de la pobreza.
Javier Milei (2023–actualidad)
4 paros generales en sus primeros 14 meses
Promedio aproximado: uno cada 200 días
El primero fue el más rápido convocado contra un presidente desde 1983.
En términos redondeados, en 14 años de gobiernos no peronistas se concentraron cerca de 30 paros generales, mientras que en 28 años de administraciones peronistas se registraron alrededor de 16.
La actual medida se produce luego de un intervalo de 312 días sin huelgas, el período más largo sin convocatorias en esta gestión. El conflicto se enmarca en el debate parlamentario por la reforma laboral, que ya sufrió modificaciones —como la eliminación del artículo 44— y que, de aprobarse, volverá al Senado antes de su sanción definitiva.
En la calle, la adhesión muestra matices: algunas líneas de transporte funcionan, numerosos comercios abrieron sus puertas y sectores productivos optaron por continuar la actividad. La imagen urbana ofrece un escenario menos homogéneo que en otras jornadas de protesta.
Mientras tanto, en el Congreso, la discusión promete ser extensa.
El oficialismo busca avanzar con la reforma antes de la apertura de sesiones ordinarias del 1° de marzo. La oposición anticipa objeciones y no se descartan intentos de introducir cambios.
El paro, una vez más, se convierte en protagonista del debate político argentino.

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