Mesa política con una ausencia que pesa: Milei no estuvo en las definiciones
Karina Milei volvió a encabezar el encuentro del núcleo político del Gobierno para ordenar la agenda legislativa y conseguir los votos necesarios en el Congreso. Sin embargo, la ausencia del Presidente vuelve a abrir un interrogante: su hermana concentra poder y confianza, pero no necesariamente puede reemplazar el peso político de Javier Milei a la hora de sentarse con aliados, negociar y tomar decisiones.
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El Gobierno volvió a reunir este martes durante más de dos horas y media a su mesa política en la Casa Rosada. Hubo ministros, funcionarios de primera línea, operadores legislativos y una extensa agenda de proyectos. Pero faltó la figura alrededor de la cual se construyó todo el espacio político: Javier Milei.
La reunión estuvo encabezada nuevamente por Karina Milei, acompañada, entre otros, por Sandra Pettovello, Diego Santilli, Luis Caputo, Martín Menem, Patricia Bullrich, Federico Sturzenegger y dirigentes encargados del armado político y parlamentario.
La hermana del Presidente posee indudablemente un lugar central dentro del Gobierno y una enorme influencia sobre las decisiones internas. Sin embargo, una cosa es administrar el poder delegado y otra reemplazar políticamente al Presidente cuando llega el momento de construir acuerdos con gobernadores, legisladores y dirigentes que acompañan al oficialismo sin pertenecer a La Libertad Avanza.
Ese vacío ya había quedado expuesto días atrás. Milei recibió a dirigentes políticos que vienen colaborando con el Gobierno, pero aquel acercamiento tuvo escasa continuidad. Las conversaciones posteriores quedaron nuevamente en manos de interlocutores que, pese a la confianza presidencial que poseen, no tienen todavía el volumen, la trayectoria ni la experiencia política suficientes para comprometer por sí mismos decisiones que dependen finalmente del jefe del Estado.
Y ese puede convertirse en uno de los problemas del oficialismo cuando necesita ampliar su base parlamentaria. Los votos no aparecen solamente contando bancas: requieren negociación, confianza y garantías de que aquello que se acuerda tendrá después respaldo en el máximo nivel del Gobierno.
La urgencia quedó reflejada en el temario. Diputados deberá abordar proyectos considerados importantes por la Casa Rosada, entre ellos Inocencia Fiscal II y la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, mientras el oficialismo continúa buscando apoyos entre bloques aliados.
También aparecen el acuerdo comercial entre el Mercosur y Singapur, la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes, modificaciones impositivas para la fécula y harina de mandioca y la denominada Ley Joaquín, relacionada con la seguridad en espacios deportivos. La agenda del Senado también formó parte del análisis.
A la mesa se incorporó Sandra Pettovello, con temas vinculados con educación, trabajo, niñez, familia y ANSES. El Gobierno anticipó además nuevos anuncios económicos y educativos.
Otro asunto que llegó a la discusión fue el crecimiento de la morosidad de las familias. Según los datos presentados durante el encuentro, las personas con más de un año de atraso en sus compromisos habrían pasado de alrededor de dos millones a 3,8 millones en doce meses. El Gobierno relativiza una situación de alarma y sostiene que los últimos indicadores muestran una tendencia descendente, aunque analiza medidas para aliviar el peso de las deudas.
La mesa política continuará reuniéndose y tratando de asegurar votos para los proyectos oficiales. Pero detrás de la agenda aparece una cuestión estrictamente política: el Gobierno necesita interlocutores capaces de transformar conversaciones en acuerdos.
Karina Milei puede ser la persona de mayor confianza del Presidente y una figura determinante dentro del oficialismo. Pero cuando se necesita comprometer decisiones presidenciales y construir acuerdos con quienes están fuera del círculo libertario, la presencia de Javier Milei tiene un peso que difícilmente pueda delegarse.
En definitiva, la Casa Rosada puede tener una mesa política completa en cantidad de integrantes. Lo que todavía debe demostrar es si puede funcionar políticamente cuando en la cabecera falta el Presidente.

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