Los diputados entrerrianos quieren bajar el impuesto al huevo
Representantes del oficialismo y de la oposición coinciden en reducir del 21 % al 10,5 % el IVA del huevo y sus derivados. La propuesta tiene especial importancia para Entre Ríos, donde empresas como Tecnovo, de Crespo, industrializan millones de unidades y exportan a distintos mercados del mundo.
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El huevo consiguió reunir a legisladores entrerrianos de espacios políticos enfrentados. Con iniciativas presentadas en distintos períodos de la Cámara de Diputados, representantes del PRO, del peronismo y de La Libertad Avanza buscaron reducir su carga impositiva. El objetivo compartido es llevar el IVA al 10,5%, para equipararlo con el tratamiento de otras proteínas animales. La coincidencia, sin embargo, todavía no se convirtió en ley.
Uno de los antecedentes corresponde a Alicia Fregonese, quien presentó una propuesta en 2020, durante su primer mandato como diputada nacional. El proyecto, identificado como 3818-D-2020, también llevó la firma del entrerriano Atilio Benedetti y planteó disminuir el impuesto aplicado a la venta de huevos y sus derivados.
Ahora, el diputado bonaerense del PRO Javier Sánchez Wrba retomó ese antecedente y mantiene conversaciones para incorporar la discusión al tratamiento del Presupuesto. En la actual Cámara también aparece una iniciativa de los entrerrianos Guillermo Michel y Marianela Marclay, de Unión por la Patria. Por su parte, el legislador entrerriano Andrés Ariel Laumann, de La Libertad Avanza, impulsó una propuesta que, no prosperó.
El proyecto de Michel y Marclay comprende tanto los huevos frescos como los ovoproductos: huevo líquido, yema, albúmina y sus presentaciones deshidratadas, en polvo o en escamas.
De Crespo a los mercados internacionales
Para Entre Ríos, la discusión tiene un alcance que supera el precio del maple. La provincia cuenta con una cadena avícola que transforma el huevo en insumos para la industria alimenticia y productos destinados a la exportación.
Un ejemplo es Tecnovo SA, instalada en el Parque Industrial de Crespo e integrada por 11 familias vinculadas al sector. La firma comenzó a producir en 1995 y, según datos en el año 2024, procesaba entre dos y tres millones de huevos diarios, dependiendo del abastecimiento y del programa de elaboración.
La empresa elabora huevo entero, yema y albúmina, en versiones líquidas y en polvo. Se trata de productos utilizados, entre otras aplicaciones, para fabricar mayonesas, pastas y productos de panificación. Lo que habitualmente se conoce como huevo deshidratado o en polvo permite agregar valor a la producción primaria entrerriana.
Tecnovo comenzó a exportar en 1998 y ha enviado ovoproductos directamente a más de 40 países. Entre los destinos figuran Japón, Alemania, Brasil, Chile y otros mercados de América, Europa, Asia y África.
Qué podría cambiar para las industrias
Si la reducción se aprueba con el alcance propuesto, abarcaría las ventas internas de los productos industrializados que elaboran Tecnovo y otras firmas del sector. Por eso, el beneficio potencial comprende tanto a quienes comercializan huevo fresco como a las empresas que lo procesan.
En el caso de las exportadoras, el efecto debe analizarse también sobre las compras locales y los créditos fiscales: existe un régimen específico de recupero del IVA vinculado con exportaciones. Por lo tanto, la baja propuesta no equivale automáticamente a una reducción del mismo porcentaje en el precio de los embarques al exterior.
La Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas respalda la iniciativa porque considera que reduciría la desventaja frente a otras proteínas y ayudaría a combatir la informalidad. Su planteo es que una alícuota menor disminuiría los incentivos para vender sin declarar y favorecería a las empresas que cumplen con sus obligaciones tributarias.
El sector también sostiene que la formalización permitiría compensar la pérdida inicial de recaudación. Se trata de una expectativa de la industria, cuyo cumplimiento dependerá de cuánto aumenten las operaciones declaradas.
La discusión parlamentaria pasa por dos objetivos: aliviar la carga sobre un alimento de consumo cotidiano y mejorar las condiciones de una actividad con fuerte presencia entrerriana. Los antecedentes legislativos muestran coincidencias entre oficialistas y opositores; el desafío pendiente es traducirlas en una decisión del Congreso.

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