La interna radical entra en ebullición: el caso Dal Molín acelera la pulseada por el control de la UCR entrerriana
La polémica generada por el trámite jubilatorio del senador provincial Rubén Dal Molín dejó de ser únicamente una discusión sobre ética pública para transformarse en un nuevo capítulo de la profunda disputa interna que atraviesa la Unión Cívica Radical de Entre Ríos.
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Sin elecciones primarias (PASO) en el horizonte, los distintos sectores del radicalismo comenzaron a jugar una partida decisiva por el futuro del partido y el episodio aparece como una oportunidad para quienes cuestionan el creciente protagonismo de los dirigentes radicales que hoy ocupan cargos dentro del gobierno de Rogelio Frigerio.
La ofensiva fue encabezada por UCR Activa, espacio que pidió públicamente la renuncia del presidente del bloque oficialista en el Senado al considerar incompatible haber impulsado la reforma previsional mientras iniciaba un trámite para acceder al régimen jubilatorio vigente.
Para ese sector interno, la situación excede el plano administrativo y coloca en discusión la autoridad política del legislador para defender un proyecto que propone modificar las reglas del sistema previsional.
Aunque Dal Molín manifestó que retiró el expediente una vez conocida la controversia, desde el radicalismo opositor interno sostienen que el episodio ya produjo un daño político difícil de revertir. Incluso remarcan que el trámite continuó figurando como activo en los registros de la Caja de Jubilaciones, lo que alimentó nuevas críticas y pedidos de explicaciones.
Pero detrás del planteo ético también aparece una disputa partidaria mucho más profunda.
Dal Molín transita su segundo mandato como senador y proviene del espacio político que lideraba el exdiputado nacional Pedro Galimberti, histórico competidor interno de Rogelio Frigerio dentro de Juntos por Entre Ríos. Aquella estructura radical, que perdió volumen tras la salida de Galimberti hacia un cargo en el Gobierno nacional, conserva dirigentes con peso territorial que hoy vuelven a mostrarse activos en la discusión partidaria.
En la UCR muchos interpretan que, sin la instancia de las PASO para ordenar candidaturas y canalizar diferencias, la disputa interna será mucho más intensa. Los sectores tradicionales del radicalismo entienden que llegó el momento de recuperar protagonismo dentro del partido y observan con recelo a quienes, desde cargos en el Ejecutivo provincial, priorizan la lógica de la coalición antes que la identidad radical.
El caso Dal Molín aparece entonces como un punto de apoyo para profundizar ese debate y marcar diferencias con los llamados “conversos”, denominación con la que algunos dirigentes identifican a los radicales que hoy defienden sin matices las políticas del gobierno provincial.
En ese contexto, el pedido de renuncia formulado por UCR Activa trasciende el episodio previsional. Representa una señal de que la paz interna parece haber quedado atrás y que la pelea por el liderazgo del radicalismo entrerriano ingresó en una nueva etapa, donde cada decisión política y cada error de sus principales dirigentes será utilizado como parte de una disputa que promete profundizarse a medida que avance el calendario electoral.

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