Esperan la firma de Frigerio para activar beneficios impositivos a productores afectados por las crecidas
La emergencia agropecuaria permitiría aliviar la situación de los ganaderos que deben retirar o vender anticipadamente sus animales ante el avance de los ríos Paraná y Uruguay.
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La Comisión Provincial recomendó declarar la emergencia por un año, con vigencia retroactiva al 1 de agosto. La medida todavía requiere la firma del gobernador Rogelio Frigerio y, para acceder a los beneficios nacionales, el posterior reconocimiento de la Nación.
La creciente de los ríos Paraná y Uruguay mantiene en alerta al sector ganadero entrerriano, especialmente a los productores de las islas del departamento Victoria, donde el traslado de hacienda hacia terrenos más elevados genera importantes gastos y, en numerosos casos, obliga a vender animales antes de alcanzar el peso previsto para su comercialización.
Frente a esta situación, la Comisión Provincial de Emergencia y Desastre Agropecuario acordó recomendar al Poder Ejecutivo entrerriano la declaración de emergencia por un período de doce meses, desde el 1 de agosto de 2026.
La propuesta comprende las zonas afectadas por las crecidas, desde La Paz hasta Islas del Ibicuy, e incluye a los productores de Victoria.
El beneficio impositivo para quienes deben vender animales
Uno de los aspectos centrales es la posibilidad de acceder a un tratamiento especial en el Impuesto a las Ganancias cuando las inundaciones obligan a realizar ventas extraordinarias de ganado.
El artículo 23 de la Ley Nacional 26.509 establece que, bajo determinadas condiciones, los productores comprendidos en una emergencia agropecuaria reconocida pueden deducir el 100% del beneficio impositivo derivado de las ventas forzosas de hacienda bovina, ovina, caprina o porcina.
Esto no significa que toda venta de animales quede automáticamente exenta de impuestos. La legislación considera venta forzosa, a estos efectos, aquella que supera el promedio de cabezas comercializadas durante los dos ejercicios anteriores, con los requisitos establecidos por la normativa.
Además, el productor deberá acreditar su situación, documentar las operaciones y cumplir las condiciones de reposición de hacienda previstas por la ley.
La situación en las islas entrerrianas
Los relevamientos presentados ante la Comisión Provincial reflejan la magnitud del problema.
En enero se contabilizaban aproximadamente 269.000 cabezas de ganado en los campos de islas inundables relevados. El último informe semanal redujo esa cantidad a unas 192.000, con una disminución de 13.000 animales durante la última semana.
Estas cifras reflejan una importante reducción de las existencias en las zonas relevadas, aunque no permiten determinar cuántos animales fueron efectivamente evacuados por la creciente.
La mayor dificultad se presenta con las vacas acompañadas de sus terneros y con animales que no están habituados a los desplazamientos por zonas anegadas.
Para los productores de Victoria, el problema no termina cuando los vacunos llegan a tierra firme. A los gastos de transporte se suman el alquiler de campos, la alimentación y, eventualmente, la necesidad de vender hacienda sin terminar.
La decisión que se espera de Frigerio
La reunión de la Comisión Provincial estuvo encabezada por el ministro de Desarrollo Económico, Guillermo Bernaudo, con participación de funcionarios y representantes de entidades rurales.
El organismo recomendó formalmente declarar la emergencia agropecuaria. Sin embargo, hasta este lunes 26 de octubre no se pudo verificar la publicación del decreto provincial que instrumente esa decisión.
Una vez firmado, Entre Ríos deberá gestionar el reconocimiento nacional de la emergencia, paso necesario para habilitar los beneficios tributarios previstos en la legislación nacional.
En el ámbito provincial, la Ley 10.836 contempla prórrogas para determinadas obligaciones tributarias de las explotaciones afectadas.
Una medida esperada por los productores
La declaración de emergencia agropecuaria constituye una herramienta importante para quienes enfrentan pérdidas económicas por circunstancias climáticas extraordinarias.
En el caso de las islas de Victoria, donde la ganadería depende directamente del comportamiento del río Paraná, la posibilidad de obtener alivio impositivo cobra especial relevancia.
La expectativa está puesta ahora en la firma del gobernador Rogelio Frigerio, que permitiría iniciar formalmente el proceso de reconocimiento de la emergencia y avanzar hacia la aplicación de los beneficios correspondientes.
Mientras tanto, los productores continúan retirando hacienda de las zonas amenazadas por el agua, con gastos extraordinarios y la incertidumbre sobre el tiempo que demandará la recuperación de sus establecimientos.

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