Acuerdo Argentina – Estados Unidos: alcances, productos y debate parlamentario
La Argentina y Estados Unidos firmaron un acuerdo de carácter económico–estratégico que ahora deberá atravesar el debate y la aprobación en el Congreso Nacional para entrar en vigencia. Lo mismo ocurrirá con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. Sin ratificación parlamentaria, ninguno de los instrumentos tendrá aplicación efectiva.
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El entendimiento con Washington fue suscrito entre la Cancillería argentina y la oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés), un organismo clave en la estructura de comercio exterior norteamericana. Ex diplomáticos con experiencia en Washington señalan que esa oficina es el interlocutor central para todos los países que buscan ampliar su acceso al mercado estadounidense, el mayor consumidor del mundo.
Un acuerdo con dimensión estratégica
Más que un tratado clásico de libre comercio, el instrumento es presentado como un acuerdo económico estratégico. Observadores internacionales coinciden en que existe un componente geopolítico evidente, vinculado al acercamiento político entre los gobiernos de ambos países en el último año.
Según estimaciones difundidas en el ámbito económico, alrededor de 1.600 a 1.700 productos argentinos podrían ingresar al mercado estadounidense sin pagar aranceles. Algunos analistas proyectan que esto podría representar exportaciones adicionales del orden de 1.000 millones de dólares anuales, aunque ese impacto dependerá de competitividad, demanda y contexto macroeconómico.
El punto sensible: la carne
Uno de los temas más comentados es la carne vacuna. En distintos medios se mencionó un eventual aumento de la cuota exportable argentina hacia Estados Unidos, pasando de 20.000 a 100.000 toneladas anuales. Sin embargo, especialistas advierten que ese incremento no forma parte formal del acuerdo firmado.
La diferencia es clave: mientras el acuerdo bilateral —si es aprobado— tendría vigencia estable, el aumento de la cuota de exportación depende de decisiones administrativas del Ejecutivo estadounidense y podría modificarse en cualquier momento.
En cambio, sí estaría contemplado dentro del entendimiento el ingreso de carne estadounidense al mercado argentino sin aranceles, lo que introduce un esquema de apertura permanente mientras el acuerdo esté vigente.
Acero y aluminio, fuera del convenio
Otro punto relevante es el del acero y el aluminio. Desde 2018 estos productos enfrentaron aranceles elevados en Estados Unidos. Tras un esquema de cupos temporales, en 2025 se restablecieron gravámenes plenos que hoy alcanzan el 50% para el ingreso de acero y aluminio argentinos.
El nuevo acuerdo no incluye a estos sectores, aunque se menciona una intención de revisión futura por parte de Washington. Por ahora, la industria metalúrgica argentina continúa fuera de los beneficios arancelarios.
El debate que viene
El tratamiento legislativo será determinante para definir el alcance real del convenio. En el Congreso se discutirán tanto los beneficios potenciales en materia exportadora como los sectores sensibles frente a la apertura.
Para provincias con fuerte perfil agroindustrial como Entre Ríos, el impacto podría ser significativo. La cadena cárnica, avícola y citrícola observa con atención las condiciones de acceso al mercado norteamericano, mientras que sectores industriales analizan la competencia en el mercado interno.
El acuerdo abre una nueva etapa en la relación comercial bilateral, pero su implementación concreta dependerá no solo de la aprobación parlamentaria, sino también de la estabilidad de las reglas y del contexto internacional.

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