Entre el barro y la ilegalidad: 11 toneladas de pescado salen sin respaldo en Entre Ríos
Un camión captado “chapaleando” en caminos rurales, fuera de los circuitos formales y en días no hábiles, pone en evidencia la falta de controles efectivos sobre un recurso que la provincia debe proteger.
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Un acta oficial labrada en jurisdicción de Victoria vuelve a exponer con crudeza el circuito irregular de comercialización de pescado en Entre Ríos. El documento deja constancia del traslado de aproximadamente 11.000 kilos de pescado de río sin documentación legal válida, en un procedimiento realizado el 8 de abril de 2026 sobre la Ruta Nacional 174.
La carga era transportada por un camión vinculado a la firma A Fossil Fish, que había salido desde la zona de Villa Paranacito, uno de los puntos más sensibles de la cuenca entrerriana en materia de extracción ictícola.
La irregularidad es concreta: la guía presentada por el transportista carecía de sello y firma de la autoridad competente, lo que la invalida. Es decir, una carga de enorme volumen circulaba sin respaldo legal en territorio entrerriano.
Pero el hecho adquiere mayor gravedad al observar el contexto en el que se produjo. La imagen que acompaña esta investigación muestra al camión saliendo desde caminos costeros, chapaleando barro, en pleno domingo y tras varios días de lluvias. Una escena que no deja lugar a dudas: el movimiento se realizó por fuera de los circuitos formales, en condiciones que reflejan una operatoria al margen de los controles, casi “a lo pirata”.
Este tipo de maniobras deja al descubierto la voracidad de empresas foráneas, que avanzan sobre el recurso ictícola entrerriano sin respetar normas, tiempos ni condiciones. Se pesca, se carga y se traslada sin pausa, incluso en jornadas donde la actividad debería estar restringida o bajo controles estrictos.
Lejos de ser un episodio aislado, este caso se suma a una seguidilla de situaciones similares que evidencian una falla estructural: toneladas de pescado siguen saliendo de la cuenca entrerriana hacia circuitos que no pertenecen al sistema comercial permitido.
En este escenario, la responsabilidad es directa y tiene nombres propios. La fiscalización de estos recursos depende de la Dirección de Recursos Naturales y Fiscalización, actualmente a cargo de Mario Francisco Zárate, bajo la órbita del Ministerio de Desarrollo Económico que conduce Guillermo Bernaudo.
Es ese esquema el que debe garantizar que el pescado entrerriano circule dentro de la legalidad. Sin embargo, los hechos muestran que los controles no están siendo suficientes, o directamente no están llegando a donde deben.
Las preguntas se imponen:
¿Cómo puede moverse una carga de 11 toneladas sin documentación válida?
¿Quién controla lo que sale desde zonas críticas como Villa Paranacito?
¿Qué nivel de permisividad existe para que estas prácticas se repitan?
Lo que está en juego no es solo una infracción. Es el manejo de un recurso natural estratégico, el trabajo de quienes cumplen las reglas y la credibilidad del sistema de control provincial.
Entre el barro, la lluvia y la ilegalidad, el pescado entrerriano sigue saliendo.
Y mientras tanto, la responsabilidad de frenarlo tiene nombre, apellido y despacho oficial.

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