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    Salir del Sufrimiento

    Un anciano y sabio maestro hindú pasaba las tardes con un joven aprendiz. Una de esas tardes, cansado de escuchar cómo el aprendiz se quejaba de todo, decidió darle una enseñanza.

    26 de enero de 2020 - 12:38
    Salir del Sufrimiento
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    Y así, una mañana, le pidió que trajera algo de sal. Cuando el aprendiz volvió, el maestro dijo al joven infeliz que tomara un puñado de sal y lo pusiera en un vaso de agua.

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    -Bébelo � le dijo el maestro al joven. Y acto seguido le preguntó.

    -¿Cómo sabe?

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    -Salada � dijo el aprendiz con una grotesca muesca en su cara.

    El maestro sonrió y sin decir nada, pidió al joven que tomara el mismo puñado de sal y que lo siguiera. Ambos caminaron en silencio hasta un lago cercano y allí, el maestro le pidió al joven que tirara el puñado de sal al agua.

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    Luego, el anciano dijo:

    -Ahora bebe del lago.

    Cuando hubo bebido el maestro le preguntó:

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    -¿Cómo sabe?

    -Fresca � comentó el aprendiz.

    -¿Notas la sal? � preguntó el maestro.

    -No � dijo el joven.

    Seguidamente, el maestro se sentó junto al joven confundido, que tanto le recordaba a sí mismo, y tomándole las manos, le dijo:

    �El dolor de la vida es pura sal; ni más ni menos; siempre habrá dolor pero lo notaremos más o menos salado dependiendo del recipiente en el que lo pongamos. Así, cuando sientas dolor, amargura, angustia⬦ lo único que puedes hacer es ampliar tu visión de las cosas⬦ Deja de ser un vaso, conviértete en un lago.

    EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO

    Hay momentos en la vida en los que el dolor se vuelve terriblemente amargo, fundamentalmente luego de alguna pérdida, una enfermedad, una separación o cualquier situación que implica un �Sshock⬝. Como dice el cuento, en esos momentos, es necesario convertirnos en un lago, ampliar nuestra visión, abrazarnos con nuestro entorno, mirar la situación desde lejos, para no ahogarnos, encerrarnos en un vaso.

    Existe una importante diferencia entre el dolor y el sufrimiento. El dolor es biológico, profundo, natural al ser humano ante una adversidad, y por tanto, es saludable transitarlo, expresarlo (no reprimirlo) vivirlo, llorarlo; forma parte del fluir de la vida y del crecimiento; pero es fundamental, no quedar estancados en el dolor, sino integrarlo, aceptarlo, soltarlo y seguir adelante, aprendiendo de la experiencia.

    Cuando nos estancamos en el dolor, con pensamientos recurrentes negativos, de drama, de tragedia, de queja, sintiéndonos víctimas de las circunstancias (¿por qué a mí?), ya entramos en terreno del sufrimiento, que es fabricado por la mente; por eso decía Buda: el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional.

    El sufrimiento aparece cuando luchamos contra la situación que vivimos, cuando no aceptamos la realidad y queremos que las cosas sean tal cual anhelamos; y nos resistimos, nos aferramos⬦.nos apegamos, diciendo �SNo⬝ al fluir de la vida. Y en este camino de lucha, nos encerramos (como en un vaso)⬦ nos agotamos, enfermamos y teñimos nuestra vida de amargura, angustia, desesperación y hasta depresión.

    El sufrimiento es una elección, está lleno de diálogo mental negativo que perjudica la relación con uno mismo y con los demás; está lleno de rencor, de resentimiento, de reclamos, de lucha por querer cambiar lo que fue.

    SOLTAR LO QUE FUE

    La madurez en la vida exige soltar las cosas, las personas, las vivencias; no aferrarse a lo que fue; para ello, es clave aprender a aceptar, trascender y seguir adelante; soltar es dejar de forzar que una situación se de tal cual queremos, dejar atrás las expectativas que nos creamos y dejar de luchar contra la vida. Soltar es necesario para recibir lo nuevo, para vivir.

    Así como dijimos anteriormente, si nos quedamos estancados en esa relación, situación, o experiencia dolorosa, nace el sufrimiento (ese estado mental negativo, con pensamientos que evocan constantemente al drama y al victimismo) y es como caminar con una mochila muy pesada en las espaldas. Sufrir es profundizar el dolor, no querer sanarlo; es quedarse estancados en el pasado (en lo que fue, en lo que nos falta) en la queja, impidiendo la conexión con el presente, con lo que aún tenemos y con el diseño de lo que viene.

    Muchas personas buscan sacar beneficios del sufrimiento: manipulan, lloran, se sienten víctimas para llamar la atención, pero no transforman sus vidas. Salir del sufrimiento implica asumir la responsabilidad de lo que nos pasa, aceptar ese dolor, validarlo, expresarlo y sanarlo; implica⬦ accionar. Bert Hellinger decía: �SSufrir es más fácil que actuar⬝.

    LA RESILIENCIA

    Es el arte de caerse y volver a levantarse; es la capacidad de los seres humanos para re-adaptarse, re-inventarse ante situaciones adversas, salir fortalecidos, aprender y seguir adelante.

    Empezamos un nuevo año, y como dice el cuento, es momento de dejar de ser vaso y convertirnos en lago, expandirnos, ampliar la mirada, aceptar la vida tal cual, superarnos, aprender, y fundamentalmente, mirar más allá del dolor para conectar con el presente y poder diseñar nuevas metas acordes al propósito que tanto anhelamos.  


    Coach María Inés Francisconi

    Liderazgo y Vida Consciente

    [email protected]

    www.inefrancisconi.com    

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