Quince años sin Bergman
El 30 de julio pasado se cumplieron 15 años de la muerte de Ingmar Bergman. El genial director de cine sueco fallecía en su casa de la isla de Farö, al noreste de la región de Gotland, Suecia. Murió plácidamente, casi una contradicción con su universo, tan complejo y enmarañado, tan tenso y cuestionador, tan amargo como interpelante.
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Hijo de un pastor luterano, influido por la rigidez de las enseñanzas de su padre y los deberes que imponía el cumplimiento de la moral cristiana, fue crítico de ello y desafiante de tales compromisos.
Bergman ha compuesto una filmografía de un profundo humanismo, un visceral tratamiento de las relaciones humanas, de la complejidad del alma y ha consumado con todo ello, obras maestras.
Heredero de Strindberg y él mismo, gran director de teatro, Bergman supo combinar con precisión la acción de los actores y actrices y el manejo de los guiones que deja al descubierto, en varias de sus películas, la crueldad que subyace en actitudes conservadoras, que se barnizan con el deber y el sometimiento.
Son numerosos los films destacables en la trayectoria de Bergman. Solo para referenciar algunos, vale la pena mencionar, por ejemplo, �SCuando huye el día⬝ (1957), su primer gran película, con detalles surrealistas, el médico veterano que presto a recibir un premio a su trayectoria, reflexiona sobre su vida, la estimable proximidad de la muerte y el misterio de la existencia.
�SEl séptimo sello⬝ (1957), otra compleja reflexión sobre la vida y la muerte, con la recordada escena del protagonista jugando al ajedrez con la parca al borde del mar, en escenas de extraordinaria belleza conseguidas con una estética impecable. Es de una sutileza, riqueza argumentativa y belleza artística admirables.
Dice Bergman en su libro �SImágenes⬝, �SEl séptimo sello es una de las pocas películas que verdaderamente llevo cerca del corazón. (⬦) me parece que es vital, tiene fuerza y no es nada neurótica.
Elabora además su tema con gusto y pasión. (⬦) El Ser Humano lleva en sí su propia Santidad, una Santidad que es de este mundo y no tiene explicación fuera de él. En mi película vive, pues, un resto bastante poco neurótico de una devoción sincera e infantil. Coexiste en paz con una concepción de la realidad dura y racional. El séptimo sello es definitivamente una de las últimas expresiones de profesión de fe manifiesta, expresiones que había heredado de mi padre y que llevaba conmigo desde la infancia''.
La muerte está rondando toda la película. A propósito, �SLa idea de que uno pasa de ser a no ser es difícil de concebir. Para una persona con constante miedo a la muerte es extraordinariamente liberadora. (⬦) Primero se es, después no se es.
Esto es extraordinariamente satisfactorio".
La existencia o no, de Dios; el porqué de la vida y la muerte son temas que anidan en la obra de Bergman, pero son fundamentales en ésta, de forma tal, que las metáforas que se visualizan en ella, son representativas de las dudas del autor.
Pero la gran película de Bergman, la que él mismo considera como una de sus obras más emblemáticas es �SEscenas de la vida conyugal⬝ (1973). Incluso le hizo decir en la promoción de la misma, con gran sentido, que necesitó dos meses para escribirla, seis meses para filmarlas y toda una vida para experimentarla. Es una obra maestra, de singular y contundente concreción sobre un matrimonio desavenido y el tránsito entre la desintegración de la vida en común, el divorcio y la relación posterior.
Pocas veces se hundió el cuchillo en la intimidad más profunda y dolorosa. La condición humana, las miserias, los egoísmos, las insatisfacciones, el dolor de una relación están reflejados con una crudeza y sabiduría de alguien que conjuga su propia historia con la de los demás en una película dura, que tiene escenas y situaciones absolutamente reconocibles.
En �SEl huevo de la serpiente⬝ (1977), se acerca a la República de Weimar en la Alemania de los años ´20, con su trasfondo de crisis social, inflación, hambre, y su derivación en miseria moral, experimentos aviesos, ansiedades y profundas depresiones, en el marco de un clima denso, angustiante y doloroso que preanuncia la llegada de algo peor.
�SSonata otoñal⬝ (1978), una historia dura, donde una madre, reconocida pianista y su hija se interpelan y cuestionan, actitudes, ausencias y exigencias que se habían ido desarrollando a lo largo de los años.
Una noche de diálogo desnuda una relación altamente conflictiva. Bergman pone en carne viva el alma de las personas, transparenta lo del cuestionamiento en las angustias de vivencias atrapadas en los compromisos y las dudas, tan propias de las sociedades hipócritas que mantuvieron durante siglos la rigidez de hábitos y obligaciones impuestas.
Siempre serán escasos los adjetivos para la monumental obra de Bergman. Autor que fue reconocido en el Río de la Plata, como en pocos otros lugares. Tanto en Buenos Aires como en Montevideo, sus películas convocaban y provocaban discusiones, análisis y reflexiones posteriores. Artista referenciado y musa de otros grandes directores como Iván Tarkovski, Woody Allen, Lars von Trier, David Lynch, Francois Truffaut, John Cassavettes, el director turco Nuri Bige Ceylan, Stanley Kubrick, Michael Haneke y el mismo Martin Scorsese.
También sobre Bergman se han realizado películas muy interesantes. Una de ellas, �SLiv & Ingmar⬝ (2012) un documental del director indio Dheeraj Akolkar que pone el foco en la relación amorosa primero y luego, afectiva, entre Ingmar Bergman y Liv Ullman, quien participa del film relatando anécdotas de su vida en común. Margarette von Trotta realizó un documental �SEntendiendo a Ingmar Bergman⬝ (2018) con una visión de los temas que el director consideró como centrales en su obra y con confesiones sobre sus artilugios escénicos, la dirección de actores, su predilección por el circo y el logro de las actuaciones de sus actores y actrices.
Jane Magnuson, una directora sueca que se ha especializado en Bergman, realizó varios documentales sobre él y en particular el más importante, �SDescubriendo a Bergman⬝ (2013) co dirigido con Hynek Pallas, es el encuentro de varios directores en la casa de la isla del Faro, el refugio permanente del director, reflexionando sobre los temas principales de sus films y la influencia que han tenido en la vida de cada uno de ellos, incluyendo fragmentos de películas de Bergman, escenas domésticas del propio director e incluso de los encuentros que tuvo con algunos de ellos en el transcurso del tiempo.
Un film recordable y que deja en claro el enorme respeto y la notable admiración que todos estos grandes tienen respecto al creador sueco.
