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Leyendo la nota de opinión de un lector, que considera que estamos fuera de foco, parece que no le llegado bien el mensaje, por lo que nos focalizaremos en el problema principal sobre las restricciones que hay en el parque, y su consecuente discriminación.
Pasada la pandemia, cuando estuvo cerrado, el parque podría haber vuelto a su condición habitual para el uso de toda la población, donde, según las costumbres de antaño, cualquiera podía llegar a los puntos principales en auto, para contemplar el paisaje; la naturaleza; tomar mate; llevar a los chicos a los juegos, y hacer caminatas, si lo desease…
Se toma la decisión de hacerlo “peatonal” y no permitir más el ingreso de vehículos, teóricamente en “pro” del ambiente, sin tener en cuenta que con ello se deja fuera de toda posibilidad de visita a las personas con limitaciones de movilidad, como los adultos mayores; los que tienen de por sí problemas de movilidad; e incluso los niños que deben ir acompañados por mayores, los que no podrán usar los juegos que se encuentren alejados del acceso. (sólo está permitido el acceso con vehículo a personas con limitaciones, y hasta el castillo…, lo que no está muy difundido).
Por deducción, solamente los “jóvenes” podrán llegar a los sitios tradicionales, (como salto chico, monumento al éxodo, el botánico, etc.), o los que estén en capacidad física de llegar hasta allí, cargando sus cosas si es que piensan pasar un rato, aunque es más bien utilizado para actividades aeróbicas. Por ello pasa a ser un sitio que discrimina su uso, haciéndolo prácticamente solo “apto para la juventud”.
Llama la atención que para la toma de estas decisiones relacionadas a lo ambiental y un espacio de uso público-turístico, en lugar de consultar a profesionales del tema, se decidió hacer una “consulta ciudadana”, con el sesgo de recurrir a un sistema que es mayoritariamente empleado por los jóvenes… a los que quedó disponible el parque. Es difícil, e incomprensible, tener que decirle a un adulto mayor que ya no podrá volver a ver salto chico, ni los sitios que durante toda su vida visitó en el parque… y sin motivo razonable alguno.
Ya hemos comentado en otras oportunidades en la “columna forestal”, que científicamente el parque no tiene entidad suficiente para ser una “reserva natural”, y que sí puede ser un parque o reserva urbana que sirve para acercar a la población a los recursos naturales, sitios históricos, y el disfrute del mismo, en un marco de ordenamiento racional, con fundamento profesional.
En su oportunidad nos acercamos a los responsables para ofrecer nuestra opinión, donde nos comentaron sobre un pretensioso proyecto futuro que sigue sin contemplar el tránsito vehicular. Propusimos, en primera instancia, un ordenamiento que permitiese llegar en vehículo a los sitios tradicionales en forma directa, eliminando el trazado circular, que era otra de las objeciones que les molestaba, pero esto no ha sido tenido en cuenta
Desde hace muchos años venimos brindando asistencia a la Municipalidad en la temática de los espacios verdes y el Jardín Botánico. Ya en la época del recordado Agrónomo “Cacho” Carnevalini realizamos el reconocimiento e identificación de los árboles cercanos al castillo, en su mayoría exóticos. También participamos, junto a una ONG, para tatar el tema de erosión en el parque, sin mucho resultado, y en otro sentido, se consiguió en otras épocas que al menos hubiese un Ingeniero Agrónomo part-time, de la AIANER, para asesorar al municipio, y poner en valor al vivero y el Jardín Botánico. Mantenemos la voluntad de seguir colaborando en la temática, pero no claudicaremos en lograr que el parque San Carlos vuelva a ser accesible a toda la población.
