La trampa del "slop turístico" y la IA que no suma
En un mundo que grita por atención, donde cada click es una batalla y cada scroll una oportunidad, el turismo se ha llenado de un ruido que, lejos de sumar, resta. Lo llamo "slop turístico": contenido vacío, sin alma, sin estrategia. Y lo peor es que, en la carrera por “estar”, muchos están cayendo en la trampa de usar la inteligencia artificial no como una herramienta estratégica, sino como una fábrica de más de lo mismo.
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¿Genera valor real o es relleno? Esa es la pregunta que deberíamos hacernos antes de publicar cualquier cosa. Porque si no tiene una intención clara –vender, posicionar o influir–, entonces es ruido. Y el ruido, Alfredo, no genera negocio. No posiciona. No impacta en la política del sector.
He visto cómo destinos enteros, empresas y hasta marcas personales se suben al tren de la IA para producir textos, imágenes y videos que, a primera vista, parecen profesionales. Pero rascas un poco y te das cuenta: son genéricos, intercambiables, carentes de esa chispa humana, de esa autenticidad que conecta. Son el equivalente digital de un folleto de agencia de viajes de los 90: bonito, pero olvidable.
La IA es una herramienta poderosa, sí. Pero como cualquier herramienta, su valor reside en la mano que la usa y la mente que la dirige. Si la usamos para automatizar el "slop", lo único que logramos es amplificar la mediocridad. Estamos creando un océano de contenido indistinguible, donde la diferenciación se ahoga y el posicionamiento se vuelve una quimera.
¿Sirve para posicionar o solo para “estar”? Si tu contenido generado por IA no tiene una estrategia detrás, si no responde a un objetivo claro de negocio o de influencia, entonces solo estás “estando”. Y “estar” por “estar” es el camino más rápido a la irrelevancia. En el turismo, donde la experiencia es el corazón de todo, la autenticidad y la conexión emocional son innegociables. Un texto plano, una imagen predecible, un video sin narrativa, no van a mover la aguja.
Mi enfoque siempre ha sido claro: primero estrategia, después contenido. Primero entender el contexto, después ejecutar. La IA puede ser un aliado formidable en la ejecución, pero jamás debe dictar la estrategia. Debe ser el músculo que te ayuda a escalar tu visión, no el cerebro que la reemplaza.
Detectar tendencias antes de que bajen a territorio, combatir el "slop turístico", pensar en productos, servicios y escalabilidad. Eso es lo que nos diferencia. Y la IA, bien utilizada, puede potenciar esa diferencia. Puede ayudarnos a analizar datos, a personalizar ofertas, a optimizar procesos. Pero nunca, bajo ninguna circunstancia, debe ser la excusa para el contenido vacío.
La próxima vez que pienses en usar IA para tu estrategia de comunicación en turismo, preguntate: ¿Esto genera valor real? ¿Tiene impacto en negocio o política? ¿Se puede mejorar o simplificar? Porque vos y yo, Alfredo, no jugamos a los “likes”. Jugamos a posicionar, a influir, a generar negocio real. Y para eso, la IA debe ser un escalpelo en manos de un cirujano, no una motosierra en manos de un aficionado.

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