HECHO UN TRAPO
Recientemente fue aprobada en Concordia una ordenanza que prohíbe la actividad de cuidacoches y limpiavidrios. La Ordenanza elaborada por el Concejo Deliberante inhabilita también, a los artistas callejeros.
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Algunos ediles han intentado justificar la norma en la �Sproliferación⬝ de los �Strapitos⬝ en la vía pública. Refieren que la misma afecta al turismo y el comercio. Lamentablemente no convocaron a los afectados a discutir. Con ellos no se habla, se dictamina. Asimismo entre las inconexas y difusas razones esgrimidas refieren conductas extorsivas por parte de las personas que desarrollan esta actividad. Creo que es inapropiada y equivocada la generalización de esta supuesta actitud. Está más que claro que si bien la coacción de la propina puede constituir la modalidad de algunos cuidacoches, dista muchísimo de ser un comportamiento general. Se comete así una improcedente y arbitraria universalización que contribuye con fuerza a crear estigmas y estereotipos discriminatorios sobre aquellos empobrecidos sujetos que intentan con honestidad, realizar esas actividades de subsistencia. Porque, aunque parezca una obviedad aclararlo, las personas que limpian vidrios o cuidan coches pertenecen a sectores excluidos y marginalizados económica y socialmente. De ese modo toda atribución de violencia y brutalidad se extiende, fácilmente, en el imaginario colectivo a los pobres en su conjunto. Más aún cuando ese discurso es sostenido por una institución representativa como el H.C.D, en una ciudad en la que circula con naturalidad potentes representaciones discriminatorias hacia los humildes. Del mismo modo cuando algunos concejales⬝ confiesan⬝ haber verificado la presencia de �Sbanditas⬝ de cuida-coches, dirimiendo con violencia una porción del⬝ mercado⬝, en ocasión de fiestas multitudinarias. Del mismo modo, yo podría dar cuenta de comportamientos decentes de muchos cuidas coches. Es tan injusta y estigmatizante esta generalización como aquella que descalifica, por ejemplo, a los �Spolíticos⬝ de un modo negativo. Además, si la premisa del �Schantaje de los trapitos⬝ fuera válida, no se entiende porqué habría que fijar una norma que la condene, cuando la extorsión es una figura ya sancionada por el código penal, lo cual permite a las víctimas, realizar en esas circunstancias, la denuncia policial. En síntesis, el supuesto comportamiento extorsivo no solo no justifica esta ordenanza, sino que acentúa la �Sproliferación⬝ de estereotipos discriminatorios sobre los sectores de la pobreza de nuestra ciudad, ya suficientemente graves y frecuentes en la trama simbólica que habitamos.
CUIDAR LAS PALABRAS
Sigmund Freud, el creador del Psicoanálisis, decía que �Suno empieza cediendo en las palabras y termina cediendo en la cosa misma⬝. En efecto, el lenguaje lejos de ser inocente o ingenuo tiene un carácter performativo y de creación de la realidad. Por eso es importante llamar la atención sobre este punto. Por ejemplo, un concejal ha dicho que hubo una �Sproliferación⬝ de �Strapitos⬝ que se han adueñado del espacio público. El término �Sproliferación⬝ implica una multiplicación, una reproducción natural que, de hecho, es inapropiado aplicar a este fenómeno. Las actividades de cuidar coches y limpiar vidrios han crecido a la par del incremento de la desigualdad y la pobreza, es decir, por razones políticas, no de la naturaleza. Por eso también considerarla, como se lo ha hecho, una �Sactividad tarifada en la vía pública sin contraprestación de un servicio real⬝ parece un exceso del discurso del mercado, aplicado a individuos devastados, que encuentran en ella, en muchos casos, el último refugio de su dignidad, para subsistir, antes de la tentación del delito o de revolverse y mezclarse en el abismo de los deshechos. Asimismo llamar �Strapitos⬝ a estas personas, no solo empobrece e impide la comprensión de hechos mucho más complejos, sino que exprese en su reducción a un objeto, una cosificación desubjetivante. Esta operación de deshumanización está en la base, en la historia, de todas las justificaciones de las violencias ejercidas por el Poder hacia lo radicalmente �SOtro⬝. Para poder violentar al �SOtro⬝, ha sido esencial este recurso de expropiar a la víctima de sus cualidades humanas. Kafka leyó un clima de época cuando imaginó que los abusos sufridos por Gregorio Samsa necesitaban ser presidido por su infecta metamorfosis. No solo este cuidado por los efectos del lenguaje en la construcción de actitudes y conductas colectivas (lo vemos en el caso de Fernando Báez Sosa y la incidencia que la representación discriminatoria que sus asesinos tenían sobre él), deben tenerlo los ediles, sino también los medios de comunicación. Por ejemplo, un medio digital tituló �SJuntos por el cambio presentó un proyecto para �Serradicar⬝ a los trapitos de la vía pública⬝. Es necesario repensar las palabras utilizadas, a veces ligeramente. Sobre todo cuando, considerado este caso, el diccionario remite como sinónimos de erradicar, los siguientes: extirpar, eliminar, suprimir, aniquilar, exterminar, entre otros⬦
HACER LA CALLE
Conozco varias personas que cuidan coches. Gladys me ha contado que nació en Concordia, en un barrio muy pobre, en una casilla muy precaria, donde a la par del hacinamiento, sufrió todo tipo de violencias. Casi no fue a la escuela. Casi no tuvo derechos. El Estado apareció de uniforme azul para reprimirla o como chaqueta blanca, inyectable de loquero, como precio pagado al desquicio de sus privaciones de amor. �SHacer la calle⬝ fue en su momento una deriva �Snatural⬝ para sobrevivir al hambre y la desesperación. Después de padecer, largamente todas las calamidades de la miseria, pensó que podía habitar de otro modo ese espacio de vergonzosa subsistencia en el que sólo recibió humillaciones y desprecios. Así arrancó de las manos de un funcionario municipal, nada le fue fácil en la vida, un chaleco naranja con el que estrenó su oficio de cuida-coches. Gladys es sumamente respetuosa en el trato y por las noches, ahora con su mate y su chaleco,protege alerta, con esmero y dignidad que los automóviles no sufran daño. Nunca presionó a nadie para que colabore. Lo mismo que Carlos. Es un pibe que vive en la calle como consecuencia de haber sufrido una historia de abandonos y la más amarga soledad en su dura infancia. Ahora también anda solo por el centro. Sobrevive del clásico �Smangueo⬝, de ruinosas empresas de venta de medias, bolsas de polietileno o baratijas, o cuidando coches. Tampoco es violento ni mucho menos.⬝ Si nos van a sacar, por lo menos que nos den trabajo⬝ me dijo cuando hablamos. Pongo su voz por aquí, ya que no ha llegado al recinto. La norma contempla �S la contención y asistencia a situaciones de vulnerabilidad social �Seufemismo de la más humillante caridad estatal, traducida en bolsas o cajas de alimentos. Como dice Carlos, es trabajo genuino, decente lo que necesitan. También es una hipocresía llamar a personas como Carlos, �Spersonas en situación de calle⬝. De lo que se trata es de la existencia de excluidos sociales, como este muchacho, que muchas veces cuando el refugio está lleno, se duerme con la vereda como colchón y las estrellas como luminoso techo. No elige eso, lo soporta como efecto de una sociedad desigual.
PASAN LOS A�OS, PASAN LOS GOBIERNOS⬦ QUEDAN LOS ARTISTAS
Aportan belleza y melodía al tránsito apagado o enloquecido de las calles céntricas, de la gris rutina cotidiana. Maravillosos malabaristas, estatuas vivientes, cantantes solistas o grupos, con instrumentos o pequeños bafles, aportan alegría, arte y magia al triste paisaje del apuro, las caras contraídas, aletargadas , y de la humillante escena de desesperados revoltijos en los enormes contenedores, de aquellas manos, caídas ya, al abismo y la desesperanza. Los llamados artistas callejeros nos regalan su maravilloso hechizo, su arte encantador. A la vista son personas apasionadas, sensibles, que comunican con sus fascinantes habilidades los sentimientos más profundos del ser humano. Sin embargo han caído en la bolsa de la ordenanza. No se sabe por qué la misma alcanza a la �Sactividad circense⬝ que sea peligrosa para sí o terceros, aclara. Claro que el imaginario colectivo no accede a tan sutiles distinciones. La idea que incorpora el inconsciente social traduce- en este contexto en el que se los asocia a los �Strapitos- la presencia de los artistas como una molestia que debe ser apartada. Una interesante experiencia exhibe el modo en que nuestra percepción e interpretación de los hechos está condicionada por las representaciones sociales impuestas. Es el caso del famoso y extraordinario violinista Joshua Bell, quien se prestó para realizar un experimento social. El músico, por quien el público paga fortunas para asistir a sus espectáculos, se paró en el metro de Washington a ejecutar maravillosas obras clásicas con su violín, vestido con atuendos raídos y rotosos, simulando ser⬝ un artista de la calle⬝. De casi dos mil personas que pasaron en un breve lapso, siete dejaron algunos billetes y solo una lo reconoció, emocionada, como eximio músico. La mayoría adoptó un paso indiferente o despreciativo, conducta habitual de muchos transeúntes, frente al arte callejero. La del músico norteamericano constituye una muy sugerente experiencia para comprobar los efectos que las representaciones negativas implantadas en el imaginario colectivo, tienen sobre la percepción e interpretación de los hechos concretos de la realidad. Tendemos a rechazar a aquello que se propone como molesto o inapreciable.
SOLUCIONES
�SSos un imbécil que a los chicos culpás, de la pobreza y mugre que hay⬝ (León Gieco, �SEl imbécil⬝)
Siempre estoy en contra de las políticas de prohibición y represión. Es además lo más simple, aquellas que no requiere ningún esfuerzo de pensamiento. Se trata, sencillamente, de borrar lo que no me gusta, de expulsarlo. Los ciudadanos debemos exigir, de nuestros representantes, más elaboración, algo de creatividad para resolver problemas. Además que la solución hallada represente un auxilio, un apoyo, una protección, que tenga un carácter solidario. ¿Por qué no ayudarlos en lugar de reprimirlos? No parece tan complejo. Más aún, dentro de las escasas y débiles voces disidentes a la ordenanza se escuchó la del Concejal Gallo. Propuso integrar a los cuidacoches al sistema de estacionamiento medido en horarios nocturnos. Es tan simple. Entonces ¿por qué no fue escuchado? .Tal vez porque pareciera no tratarse tanto de resolver un problema como de exhibir una ideología. Aquella que busca disciplinar la pobreza, excluir su presencia de los espacios públicos. Aquella que considera a los pobres como personas con escasa contracción al trabajo y voluntad para el esfuerzo (�Svagos⬝), es decir, que considera a la pobreza como un problema individual-de falta de mérito y capacidad de adaptación al medio- y natural (�Spobres habrá siempre⬝, suelen decir con convicción), de la que los mismos pobres son responsables. Por lo tanto, desde esta forma de ver, las personas eligen, como una vocación �Sser antisociales, trapitos⬝. Ese pensamiento fuertemente liberal concurre con el rol de un Estado cuya función sea la amonestación y la reprimenda. Es el coraje del fuerte con el débil. Otra mirada considera a la pobreza como el inevitable efecto de un sistema económico que concentra en pocas manos la riqueza, producida por la sociedad. Sistema de apropiación de la producción basado en el �Slibre⬝ Mercado, en el que al competir desiguales, produce miseria, marginalidad y exclusión en amplios sectores de la sociedad. Esta interpretación requiere del Estado, el coraje para elaborar políticas de distribución de la riqueza, que permitan una sociedad más justa e igualitaria, con igualdad de oportunidades para desarrollar la vida, una sociedad en la que muchos de sus miembros no sean expuestos a la humillación y la indigencia.
