García Cuerva: “El trigo y la cizaña conviven en nuestro corazón”
El arzobispo de Buenos Aires reflexionó sobre la parábola de San Mateo y llamó a la paciencia y la delicadeza en la convivencia entre el bien y el mal.
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El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, centró su homilía en el Evangelio de San Mateo, que relata la parábola del trigo y la cizaña, en la misa televisada y transmitida por medios digitales del XVI Domingo del Tiempo Ordinario.
El prelado destacó cómo Jesús utiliza parábolas para transmitir enseñanzas profundas de manera sencilla y accesible.
Monseñor García Cuerva explicó que tanto el trigo como la cizaña crecen juntos y solo en el momento de la cosecha se distinguen por sus frutos: el trigo se inclina por el peso de su fruto bueno, mientras que la cizaña permanece erguida con frutos tóxicos.
"Por los frutos los reconocerán", recordó, subrayando que la naturaleza misma nos enseña a esperar y no precipitarnos en los juicios.
El arzobispo porteño señaló que esta parábola refleja la convivencia del bien y el mal en la sociedad y en cada persona. "En nuestro corazón hay orgullo y humildad, gracia y pecado, verdad y mentira", expresó, e invitó a tener paciencia con uno mismo y con los demás.
Advirtió sobre el riesgo de corregir de manera brusca, al arrancar junto con la cizaña el trigo que también crece en cada ser humano.
Finalmente, monseñor García Cuerva llamó a no caer en una visión maniquea que separa tajantemente a buenos y malos, sino a reconocer que ambas realidades coexisten en la vida.
Como cierre, compartió una poesía del sacerdote español José Pérez Benedí, que invita a imitar la paciencia y la misericordia de Dios: una llamada a no juzgar ni condenar, sino a promover gestos de amor y fraternidad en la vida cotidiana.
(AICA)

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