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    Cargando con los problemas⬦

    Comparto este cuento oriental para introducirnos en el tema.

    08 de febrero de 2020 - 10:58
    Cargando con los problemas⬦
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    �0rase una vez, dos monjes zen que caminaban por el bosque de regreso a su monasterio. En su camino debían de cruzar un arroyo, no muy profundo pero correntoso. Ese día, en la orilla, encontraron a una mujer joven y bella, llorando desconsoladamente; también quería cruzar, pero tenía miedo.

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    - ¿Qué sucede? � le preguntó el monje más anciano.

    -Señor, mi madre se muere. Está sola en su casa, al otro lado del río y no puedo cruzar. Lo he intentado � siguió la mujer � pero me arrastra la corriente y nunca podré llegar al otro lado sin ayuda. Ya pensaba que no volvería a verla con vida, pero ustedes han llegado y tal vez puedan ayudarme a cruzar.

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    -Ojalá pudiéramos ayudarte � se lamentó el monje más joven. Pero el único modo posible sería cargarte sobre nuestros hombros a través del río, pero nuestros votos nos prohíben todo contacto con mujeres. Lo lamento, créame.

    -Oh entiendo! Yo también lo siento⬦ - dijo la mujer llorando desconsolada.

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    En ese instante, el monje más viejo se puso de rodillas, y dijo a la mujer: � Sube.

    La mujer, desesperada, inmediatamente se tomó sobre los hombros del monje. En un par de pasos lograron cruzar el torrente, con bastante dificultad, pero con una rapidez inigualable⬦ seguidos por el monje joven. Al llegar a la otra orilla, la mujer descendió y se acercó con la intención de besar las manos del anciano monje en señal de agradecimiento, pero éste le dijo:

    � Está bien, está bien- dijo el anciano retirando las manos. Por favor, sigue tu camino.

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    La mujer se inclinó con humildad y gratitud, tomó sus pertenencias y se apresuró por el camino del pueblo. Los monjes, sin decir palabra, continuaron su marcha al monasterio⬦ aún tenían por delante varias horas de travesía.

    El monje joven estaba furioso. No dijo nada⬦ pero sus incesantes pensamientos de decepción y de enojo provocaban que su ira corra por todo su cuerpo, comenzando a perder fuerzas. Por dentro, su mente murmuraba⬦. un monje zen no debía tocar una mujer y el anciano no sólo la había tocado, sino que la había llevado sobre los hombros.

    Al llegar al monasterio, mientras entraban, el monje joven se giró hacia el otro y le dijo:

    � Tendré que decírselo al Maestro. Tendré que informar acerca de lo sucedido. Está prohibido.

    � ¿De qué estás hablando? ¿Qué está prohibido? -dijo el anciano

    � ¿Ya se ha olvidado? Ha llevado a esa hermosa mujer sobre tus hombros � dijo aún más enojado.

    El viejo monje se rió y luego le respondió:

    � Es cierto, yo la llevé, solo unos minutos⬦ pero la dejé en la orilla del río, muchas leguas atrás. Sin embargo, parece que tú⬦ todavía estás cargando con ella⬦

    LOS PROBLEMAS

    A veces nos cuesta diferenciar entre un problema real y uno mental o imaginario. Un problema real es aquella situación cierta, un hecho concreto que sucede en nuestras vidas y de la que se demanda una solución. La persona proactiva, saludable y decidida, no se concentra en el problema, sino en encontrar la salida, descubrir nuevas ideas y abrir caminos para resolverlo.

    Ahora bien, cuantas veces, nos estancamos en el pensamiento sin accionar por la solución; o peor aún, cuando en el exterior aún no sucede nada, pero en nuestra mente ya comenzamos a pensar en un �Sposible⬝ problema, creando una preocupación de la nada, dándole al �Srum rum⬝ de la mente, imaginando una �Shipotética⬝ conversación, haciendo suposiciones sobre lo que puede o no pasar en el futuro (generando ansiedad) o de lo que pudo o no haber sucedido en el pasado (llevándonos a la tristeza y hasta una depresión). Es decir, creamos un problema mental, que solo existe en nuestros pensamientos.

    Como le ocurría al monje joven, cuantas veces nuestros pensamientos nos anclan a emociones tóxicas, nocivas para nuestro organismo, como la ira, la tristeza, el enojo, la culpa, el resentimiento⬦ que si no somos capaces de dejarla atrás, nos harán cargar con enfermedades o disfunciones en nuestro cuerpo.

    LA NEGATIVIDAD ENFERMA

    Epícteto, filósofo griego decía: �SNo son los hechos que suceden los que perturban a las personas, sino la interpretación que hacen de esas situaciones⬝.

    O sea, que los pensamientos perturbadores, negativos y compulsivos (que nos encuentran, muchas veces, hablando solos)⬦ ese dialogo interno tóxico, lleno de suposiciones, de malas noticias y opiniones negativas llevan a un estado de estrés, ansiedad o depresión, impactando directamente en la pérdida de la salud.

    Se dice: ⬦ ningún enemigo puede hacerte tanto daño, como tus propios pensamientos.

    EL PODER DEL PENSAMIENTO

    Hoy la misma Neurociencia ha ratificado lo dicho por la filosofía milenaria. Con nuevos descubrimientos, la ciencia avala la fuerza de nuestros pensamientos y el fuerte impacto que éstos tienen en los resultados de nuestras vidas; sosteniendo que los pensamientos provocan emociones (saludables o tóxicas) que, a su vez, liberan la bioquímica de las células del cuerpo y determinan, luego nuestro comportamiento (porque así como nos sentimos, actuamos) creando nuestros propios éxitos o fracasos, nuestro destino.

    Es sabido que el estrés, el exceso de pensamientos negativos y preocupaciones, alteran la bioquímica del cuerpo y hasta nos enferman⬦ llevándonos al caos, al colapso y a perder el equilibrio físico y emocional. En este sentido, la ciencia afirma que la enfermedad es originada y causada, primero en nuestra mente, nace de la forma de percibir la vida, el entorno y como interpretamos nuestras experiencias.

    Nuestra mente puede enfermar o sanar al cuerpo, y todo dependerá de las ideas fabricadas con el pensamiento. Somos los arquitectos de nuestra vida. El bienestar o el malestar nace en la mente, así como el cielo o el infierno, la paz o la guerra en que vivimos. Aprendamos a conducir nuestros procesos mentales para generar una vida en armonía, equilibrio y amor.

    "Las Guerras nacen en la mente de los hombres, y es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz" - Acta constitutiva de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


    Coach María Inés Francisconi

    Liderazgo y Vida Consciente

    [email protected]

    www.inefrancisconi.com    

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